Mary Mura
Poeta veterano en el portal
Subiendo la ladera
Subiendo por la ladera
de los cerros tucumanos
divisé copitos blancos
con su cuaderno en la mano.
Eran pequeños changuitos
que venían desde lejos
para entrar a su escuelita
que esperaba en aquel cerro.
Ellos no faltaban nunca
aprender ellos querían
las letras del alfabeto
y los libros que leían.
Que homenaje hay que rendirles
a ellos y sus maestros
que a pesar de los calores
y la inclemencia del tiempo.
Ellos siempre están allí
escribiendo y escribiendo
y haciendo un gran esfuerzo
irán muy pronto aprendiendo.
Hay momentos en que pienso, la injusticia de estos tiempos,
El que quiere no lo tiene y muchos de los que pueden tiran el saber el viento.
Mary Mura
Subiendo por la ladera
de los cerros tucumanos
divisé copitos blancos
con su cuaderno en la mano.
Eran pequeños changuitos
que venían desde lejos
para entrar a su escuelita
que esperaba en aquel cerro.
Ellos no faltaban nunca
aprender ellos querían
las letras del alfabeto
y los libros que leían.
Que homenaje hay que rendirles
a ellos y sus maestros
que a pesar de los calores
y la inclemencia del tiempo.
Ellos siempre están allí
escribiendo y escribiendo
y haciendo un gran esfuerzo
irán muy pronto aprendiendo.
Hay momentos en que pienso, la injusticia de estos tiempos,
El que quiere no lo tiene y muchos de los que pueden tiran el saber el viento.
Mary Mura