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A una maravillosa mujer

Jon

Bloguero
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Ella, qué no sé, que fragancias alternas lleva...
de amor de Dios se viste...
toma su fe y me ha invitado a velar en el cálido
paso de sus emociones.

Aquella bella mujer se viste de bondad
y elegancia que transciende en la sencillez
y en su beldad me ha convidado a orarle al Dios altísimo
para la confirmación de un pacto entre ella y yo.

Lo que no se imagina es que ha sido el mejor ofrecimiento
que nadie me ha hecho.
No me negué, pues alegró mi corazón
con ver que antepone a Dios, sobre todo.

De ella me gusta su sonrisa,
y sus labios son de ensueño, como un rosicler.
Se muestra al mundo con donosura.

Y hace de mi vida, alegría, al acercarse cuando
comienzo un nuevo día.

Ella me abraza en mi inesperada estadía
sin saber que he decidido quedarme.

A ella, que me ha querido en cercanía,
y en la distancia nos hemos extrañado,
le pone sonrisas a mis días, cuyo néctar nutre mi ser.

Ella tiene luz propia como las estrellas.

Aunque la luna esté arriba y brille,
nada titila como su sonrisa,
siendo esa luz, mi guía; hacia su Castillo.

Ella me emociona con su existir,
su esencia es como la lunallena,
aliviando cualquier alma en pena,
su carácter es como el sol del día,
y sus ojos una bendición de Dios.

Y sobre todo es una maravillosa mujer,
la cual me topé por sorpresa,
me robó de lleno mi aliento.

Da vida a mis sueños,
pues su magia de mujer lo envuelve todo.
Mi ser sonríe y es feliz, por ver quién es.
Su forma de ser realza más su belleza interna,
sus palabras son caricias que se tatúan en la mente.

Me he tomado el atrevimiento de desayunar su bondad,
y la he llamado para llenar su corazón con nuestra amistad
que es como un limpio cristal.

Para que por fin llegue esa confirmación
con Dios y decida quedarse.

La anhelo, dejándole la puerta de mi alma abierta,
para poder así contemplarla, para llenarme de ella,
no la veo como apuesta, ni como juego, es la más pura decisión.

A ella, le digo que es el mejor de todos los regalos,
ella que es: Del cielo argentino y panameño.
 
Última edición:
Maravillosa poesía estimado Jon, grande el poeta y grande la musa que logra despertar los mas hermosos sentimientos, me alegra volverte a ver en estos poemas llenos de dulzura, mereces siempre lo mejor, te saludo con cariño ;)
 
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Ella, qué no sé, que fragancias alternas lleva...
de amor de Dios se viste...
toma su fe y me ha invitado a velar en el cálido
paso de sus emociones.

Aquella bella mujer se viste de bondad
y elegancia que transciende en la sencillez
y en su beldad me ha convidado a orarle al Dios altísimo
para la confirmación de un pacto entre ella y yo.

Lo que no se imagina es que ha sido el mejor ofrecimiento
que nadie me ha hecho.
No me negué, pues alegró mi corazón
con ver que antepone a Dios, sobre todo.

De ella me gusta su sonrisa,
y sus labios son de ensueño, como un rosicler.
Se muestra al mundo con donosura.

Y hace de mi vida, alegría, al acercarse cuando
comienzo un nuevo día.

Ella me abraza en mi inesperada estadía
sin saber que he decidido quedarme.

A ella, que me ha querido en cercanía,
y en la distancia nos hemos extrañado,
le pone sonrisas a mis días, cuyo néctar nutre mi ser.

Ella tiene luz propia como las estrellas.

Aunque la luna esté arriba y brille,
nada titila como su sonrisa,
siendo esa luz, mi guía; hacia su Castillo.

Ella me emociona con su existir,
su esencia es como la lunallena,
aliviando cualquier alma en pena,
su carácter es como el sol del día,
y sus ojos una bendición de Dios.

Y sobre todo es una maravillosa mujer,
la cual me topé por sorpresa,
me robó de lleno mi aliento.

Da vida a mis sueños,
pues su magia de mujer lo envuelve todo.
Mi ser sonríe y es feliz, por ver quién es.
Su forma de ser realza más su belleza interna,
sus palabras son caricias que se tatúan en la mente.

Me he tomado el atrevimiento de desayunar su bondad,
y la he llamado para llenar su corazón con nuestra amistad
que es como un limpio cristal.

Para que por fin llegue esa confirmación
con Dios y decida quedarse.

La anhelo, dejándole la puerta de mi alma abierta,
para poder así contemplarla, para llenarme de ella,
no la veo como apuesta, ni como juego, es la más pura decisión.

A ella, le digo que es el mejor de todos los regalos,
ella que es: Del cielo argentino y panameño.


Bellísima composición estimado Jon, mis más sinceras felicitaciones.

Abrazos
 
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Ella, qué no sé, que fragancias alternas lleva...
de amor de Dios se viste...
toma su fe y me ha invitado a velar en el cálido
paso de sus emociones.

Aquella bella mujer se viste de bondad
y elegancia que transciende en la sencillez
y en su beldad me ha convidado a orarle al Dios altísimo
para la confirmación de un pacto entre ella y yo.

Lo que no se imagina es que ha sido el mejor ofrecimiento
que nadie me ha hecho.
No me negué, pues alegró mi corazón
con ver que antepone a Dios, sobre todo.

De ella me gusta su sonrisa,
y sus labios son de ensueño, como un rosicler.
Se muestra al mundo con donosura.

Y hace de mi vida, alegría, al acercarse cuando
comienzo un nuevo día.

Ella me abraza en mi inesperada estadía
sin saber que he decidido quedarme.

A ella, que me ha querido en cercanía,
y en la distancia nos hemos extrañado,
le pone sonrisas a mis días, cuyo néctar nutre mi ser.

Ella tiene luz propia como las estrellas.

Aunque la luna esté arriba y brille,
nada titila como su sonrisa,
siendo esa luz, mi guía; hacia su Castillo.

Ella me emociona con su existir,
su esencia es como la lunallena,
aliviando cualquier alma en pena,
su carácter es como el sol del día,
y sus ojos una bendición de Dios.

Y sobre todo es una maravillosa mujer,
la cual me topé por sorpresa,
me robó de lleno mi aliento.

Da vida a mis sueños,
pues su magia de mujer lo envuelve todo.
Mi ser sonríe y es feliz, por ver quién es.
Su forma de ser realza más su belleza interna,
sus palabras son caricias que se tatúan en la mente.

Me he tomado el atrevimiento de desayunar su bondad,
y la he llamado para llenar su corazón con nuestra amistad
que es como un limpio cristal.

Para que por fin llegue esa confirmación
con Dios y decida quedarse.

La anhelo, dejándole la puerta de mi alma abierta,
para poder así contemplarla, para llenarme de ella,
no la veo como apuesta, ni como juego, es la más pura decisión.

A ella, le digo que es el mejor de todos los regalos,
ella que es: Del cielo argentino y panameño.

La belleza física acaba tarde o temprano, la belleza interior contagia y permanece, saludos.
 
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Ella, qué no sé, que fragancias alternas lleva...
de amor de Dios se viste...
toma su fe y me ha invitado a velar en el cálido
paso de sus emociones.

Aquella bella mujer se viste de bondad
y elegancia que transciende en la sencillez
y en su beldad me ha convidado a orarle al Dios altísimo
para la confirmación de un pacto entre ella y yo.

Lo que no se imagina es que ha sido el mejor ofrecimiento
que nadie me ha hecho.
No me negué, pues alegró mi corazón
con ver que antepone a Dios, sobre todo.

De ella me gusta su sonrisa,
y sus labios son de ensueño, como un rosicler.
Se muestra al mundo con donosura.

Y hace de mi vida, alegría, al acercarse cuando
comienzo un nuevo día.

Ella me abraza en mi inesperada estadía
sin saber que he decidido quedarme.

A ella, que me ha querido en cercanía,
y en la distancia nos hemos extrañado,
le pone sonrisas a mis días, cuyo néctar nutre mi ser.

Ella tiene luz propia como las estrellas.

Aunque la luna esté arriba y brille,
nada titila como su sonrisa,
siendo esa luz, mi guía; hacia su Castillo.

Ella me emociona con su existir,
su esencia es como la lunallena,
aliviando cualquier alma en pena,
su carácter es como el sol del día,
y sus ojos una bendición de Dios.

Y sobre todo es una maravillosa mujer,
la cual me topé por sorpresa,
me robó de lleno mi aliento.

Da vida a mis sueños,
pues su magia de mujer lo envuelve todo.
Mi ser sonríe y es feliz, por ver quién es.
Su forma de ser realza más su belleza interna,
sus palabras son caricias que se tatúan en la mente.

Me he tomado el atrevimiento de desayunar su bondad,
y la he llamado para llenar su corazón con nuestra amistad
que es como un limpio cristal.

Para que por fin llegue esa confirmación
con Dios y decida quedarse.

La anhelo, dejándole la puerta de mi alma abierta,
para poder así contemplarla, para llenarme de ella,
no la veo como apuesta, ni como juego, es la más pura decisión.

A ella, le digo que es el mejor de todos los regalos,
ella que es: Del cielo argentino y panameño.
Muy hermoso tu poema, Jon, muy dulce y un amor muy sublime.
Saludos, amigo.
Azalea.
 
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Ella, qué no sé, que fragancias alternas lleva...
de amor de Dios se viste...
toma su fe y me ha invitado a velar en el cálido
paso de sus emociones.

Aquella bella mujer se viste de bondad
y elegancia que transciende en la sencillez
y en su beldad me ha convidado a orarle al Dios altísimo
para la confirmación de un pacto entre ella y yo.

Lo que no se imagina es que ha sido el mejor ofrecimiento
que nadie me ha hecho.
No me negué, pues alegró mi corazón
con ver que antepone a Dios, sobre todo.

De ella me gusta su sonrisa,
y sus labios son de ensueño, como un rosicler.
Se muestra al mundo con donosura.

Y hace de mi vida, alegría, al acercarse cuando
comienzo un nuevo día.

Ella me abraza en mi inesperada estadía
sin saber que he decidido quedarme.

A ella, que me ha querido en cercanía,
y en la distancia nos hemos extrañado,
le pone sonrisas a mis días, cuyo néctar nutre mi ser.

Ella tiene luz propia como las estrellas.

Aunque la luna esté arriba y brille,
nada titila como su sonrisa,
siendo esa luz, mi guía; hacia su Castillo.

Ella me emociona con su existir,
su esencia es como la lunallena,
aliviando cualquier alma en pena,
su carácter es como el sol del día,
y sus ojos una bendición de Dios.

Y sobre todo es una maravillosa mujer,
la cual me topé por sorpresa,
me robó de lleno mi aliento.

Da vida a mis sueños,
pues su magia de mujer lo envuelve todo.
Mi ser sonríe y es feliz, por ver quién es.
Su forma de ser realza más su belleza interna,
sus palabras son caricias que se tatúan en la mente.

Me he tomado el atrevimiento de desayunar su bondad,
y la he llamado para llenar su corazón con nuestra amistad
que es como un limpio cristal.

Para que por fin llegue esa confirmación
con Dios y decida quedarse.

La anhelo, dejándole la puerta de mi alma abierta,
para poder así contemplarla, para llenarme de ella,
no la veo como apuesta, ni como juego, es la más pura decisión.

A ella, le digo que es el mejor de todos los regalos,
ella que es: Del cielo argentino y panameño.
Ella es vida y sueño a la vez, su contemplacion una fusion de
energias y una forma de sensaciones que se dispersan en
ese sentimiento prendado. bella declaracion de transparencia
entregada. excelente. saludos de luzyabsenta
 
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Ella, qué no sé, que fragancias alternas lleva...
de amor de Dios se viste...
toma su fe y me ha invitado a velar en el cálido
paso de sus emociones.

Aquella bella mujer se viste de bondad
y elegancia que transciende en la sencillez
y en su beldad me ha convidado a orarle al Dios altísimo
para la confirmación de un pacto entre ella y yo.

Lo que no se imagina es que ha sido el mejor ofrecimiento
que nadie me ha hecho.
No me negué, pues alegró mi corazón
con ver que antepone a Dios, sobre todo.

De ella me gusta su sonrisa,
y sus labios son de ensueño, como un rosicler.
Se muestra al mundo con donosura.

Y hace de mi vida, alegría, al acercarse cuando
comienzo un nuevo día.

Ella me abraza en mi inesperada estadía
sin saber que he decidido quedarme.

A ella, que me ha querido en cercanía,
y en la distancia nos hemos extrañado,
le pone sonrisas a mis días, cuyo néctar nutre mi ser.

Ella tiene luz propia como las estrellas.

Aunque la luna esté arriba y brille,
nada titila como su sonrisa,
siendo esa luz, mi guía; hacia su Castillo.

Ella me emociona con su existir,
su esencia es como la lunallena,
aliviando cualquier alma en pena,
su carácter es como el sol del día,
y sus ojos una bendición de Dios.

Y sobre todo es una maravillosa mujer,
la cual me topé por sorpresa,
me robó de lleno mi aliento.

Da vida a mis sueños,
pues su magia de mujer lo envuelve todo.
Mi ser sonríe y es feliz, por ver quién es.
Su forma de ser realza más su belleza interna,
sus palabras son caricias que se tatúan en la mente.

Me he tomado el atrevimiento de desayunar su bondad,
y la he llamado para llenar su corazón con nuestra amistad
que es como un limpio cristal.

Para que por fin llegue esa confirmación
con Dios y decida quedarse.

La anhelo, dejándole la puerta de mi alma abierta,
para poder así contemplarla, para llenarme de ella,
no la veo como apuesta, ni como juego, es la más pura decisión.

A ella, le digo que es el mejor de todos los regalos,
ella que es: Del cielo argentino y panameño.
un romántico poema, grato leerte
 
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Ella, qué no sé, que fragancias alternas lleva...
de amor de Dios se viste...
toma su fe y me ha invitado a velar en el cálido
paso de sus emociones.

Aquella bella mujer se viste de bondad
y elegancia que transciende en la sencillez
y en su beldad me ha convidado a orarle al Dios altísimo
para la confirmación de un pacto entre ella y yo.

Lo que no se imagina es que ha sido el mejor ofrecimiento
que nadie me ha hecho.
No me negué, pues alegró mi corazón
con ver que antepone a Dios, sobre todo.

De ella me gusta su sonrisa,
y sus labios son de ensueño, como un rosicler.
Se muestra al mundo con donosura.

Y hace de mi vida, alegría, al acercarse cuando
comienzo un nuevo día.

Ella me abraza en mi inesperada estadía
sin saber que he decidido quedarme.

A ella, que me ha querido en cercanía,
y en la distancia nos hemos extrañado,
le pone sonrisas a mis días, cuyo néctar nutre mi ser.

Ella tiene luz propia como las estrellas.

Aunque la luna esté arriba y brille,
nada titila como su sonrisa,
siendo esa luz, mi guía; hacia su Castillo.

Ella me emociona con su existir,
su esencia es como la lunallena,
aliviando cualquier alma en pena,
su carácter es como el sol del día,
y sus ojos una bendición de Dios.

Y sobre todo es una maravillosa mujer,
la cual me topé por sorpresa,
me robó de lleno mi aliento.

Da vida a mis sueños,
pues su magia de mujer lo envuelve todo.
Mi ser sonríe y es feliz, por ver quién es.
Su forma de ser realza más su belleza interna,
sus palabras son caricias que se tatúan en la mente.

Me he tomado el atrevimiento de desayunar su bondad,
y la he llamado para llenar su corazón con nuestra amistad
que es como un limpio cristal.

Para que por fin llegue esa confirmación
con Dios y decida quedarse.

La anhelo, dejándole la puerta de mi alma abierta,
para poder así contemplarla, para llenarme de ella,
no la veo como apuesta, ni como juego, es la más pura decisión.

A ella, le digo que es el mejor de todos los regalos,
ella que es: Del cielo argentino y panameño.
En tus bellas letras se reflejan mucha admiración, devoción y amor. Me alegro mucho por tí, encontrar alguien que signifique todo es algo grandioso, un gusto visitar tu espacio, un abrazo
 
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Ella, qué no sé, que fragancias alternas lleva...
de amor de Dios se viste...
toma su fe y me ha invitado a velar en el cálido
paso de sus emociones.

Aquella bella mujer se viste de bondad
y elegancia que transciende en la sencillez
y en su beldad me ha convidado a orarle al Dios altísimo
para la confirmación de un pacto entre ella y yo.

Lo que no se imagina es que ha sido el mejor ofrecimiento
que nadie me ha hecho.
No me negué, pues alegró mi corazón
con ver que antepone a Dios, sobre todo.

De ella me gusta su sonrisa,
y sus labios son de ensueño, como un rosicler.
Se muestra al mundo con donosura.

Y hace de mi vida, alegría, al acercarse cuando
comienzo un nuevo día.

Ella me abraza en mi inesperada estadía
sin saber que he decidido quedarme.

A ella, que me ha querido en cercanía,
y en la distancia nos hemos extrañado,
le pone sonrisas a mis días, cuyo néctar nutre mi ser.

Ella tiene luz propia como las estrellas.

Aunque la luna esté arriba y brille,
nada titila como su sonrisa,
siendo esa luz, mi guía; hacia su Castillo.

Ella me emociona con su existir,
su esencia es como la lunallena,
aliviando cualquier alma en pena,
su carácter es como el sol del día,
y sus ojos una bendición de Dios.

Y sobre todo es una maravillosa mujer,
la cual me topé por sorpresa,
me robó de lleno mi aliento.

Da vida a mis sueños,
pues su magia de mujer lo envuelve todo.
Mi ser sonríe y es feliz, por ver quién es.
Su forma de ser realza más su belleza interna,
sus palabras son caricias que se tatúan en la mente.

Me he tomado el atrevimiento de desayunar su bondad,
y la he llamado para llenar su corazón con nuestra amistad
que es como un limpio cristal.

Para que por fin llegue esa confirmación
con Dios y decida quedarse.

La anhelo, dejándole la puerta de mi alma abierta,
para poder así contemplarla, para llenarme de ella,
no la veo como apuesta, ni como juego, es la más pura decisión.

A ella, le digo que es el mejor de todos los regalos,
ella que es: Del cielo argentino y panameño.

Excelentes versos amigo Jon. Un placer discurrir por ellos y disfrutar con el recorrido de tu pluma.
Mi enhorabuena por tu obra.
Un fuerte abrazo amigo.
 

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