Calles Rubias

César Guevar

Poeta que considera el portal su segunda casa
Esta ciudad tiene calles rubias ahítas de arboledas.
Nadie las mira en las mañanas empedradas.
Calles derechas como soles.

Y yo no puedo sino querer abrazarlas como un manto
tengo el calor del suelo plano
un baño entre piedrecitas-luz
esta ciudad
esta ciudad de calles rubias.

Esta ciudad se quiere poco
me quiere poco
duerme desarropada

No hay lunas en esta ciudad de bombillas mariposas
luces de pez profundo
no lunas entre las pocas estrellas de leche refulgente
derramadas sobre estas calles rubias.

Se cierra este poema camino a las estaciones de ostras
que dormitan arenas.

La gente descansa al margen
deliberadamente al margen
de estas insólitas calles rubias por la noche
por el día.

Son rubias estas calles y yo quiero abrazarlas
como un manto.



Septiembre y calles de Maturín, 2015. César Guevara.​
 
Estoy segura que esas calles amarillas, sintieron como las abrazabas, mientras transitabas por ellas, viviendo y sientiendo todo lo que allí se respira, a través de sus gente y sus habitantes. Abrazos, amigo!!!
 
Cuantas calles nos reviste de añoranza
cuantas noche nos dieron un poema
cuantas luces se apagaron con la pena.
¡¡¡MARAVILLOSO!!!


Esta ciudad tiene calles rubias ahítas de arboledas.
Nadie las mira en las mañanas empedradas.
Calles derechas como soles.

Y yo no puedo sino querer abrazarlas como un manto
tengo el calor del suelo plano
un baño entre piedrecitas-luz
esta ciudad
esta ciudad de calles rubias.

Esta ciudad se quiere poco
me quiere poco
duerme desarropada

No hay lunas en esta ciudad de bombillas mariposas
luces de pez profundo
no lunas entre las pocas estrellas de leche refulgente
derramadas sobre estas calles rubias.

Se cierra este poema camino a las estaciones de ostras
que dormitan arenas.

La gente descansa al margen
deliberadamente al margen
de estas insólitas calles rubias por la noche
por el día.

Son rubias estas calles y yo quiero abrazarlas
como un manto.



Septiembre y calles de Maturín, 2015. César Guevara.​
 
Estoy segura que esas calles amarillas, sintieron como las abrazabas, mientras transitabas por ellas, viviendo y sientiendo todo lo que allí se respira, a través de sus gente y sus habitantes. Abrazos, amigo!!!

No sé... Yo solo quería abrazarlas sin saber por qué.

Pero si uno abraza a una calle, por rubia que sea, por llena de sol luz feminidad que identifique en ella, lo llaman loco a uno. Qué mundo este, incapaz de abrazar-se con algo tan bello.

Gracias por venir, y por tu mano esperanza.
 

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