César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Esta ciudad tiene calles rubias ahítas de arboledas.
Nadie las mira en las mañanas empedradas.
Calles derechas como soles.
Y yo no puedo sino querer abrazarlas como un manto
tengo el calor del suelo plano
un baño entre piedrecitas-luz
esta ciudad
esta ciudad de calles rubias.
Esta ciudad se quiere poco
me quiere poco
duerme desarropada
No hay lunas en esta ciudad de bombillas mariposas
luces de pez profundo
no lunas entre las pocas estrellas de leche refulgente
derramadas sobre estas calles rubias.
Se cierra este poema camino a las estaciones de ostras
que dormitan arenas.
La gente descansa al margen
deliberadamente al margen
de estas insólitas calles rubias por la noche
por el día.
Son rubias estas calles y yo quiero abrazarlas
como un manto.
Nadie las mira en las mañanas empedradas.
Calles derechas como soles.
Y yo no puedo sino querer abrazarlas como un manto
tengo el calor del suelo plano
un baño entre piedrecitas-luz
esta ciudad
esta ciudad de calles rubias.
Esta ciudad se quiere poco
me quiere poco
duerme desarropada
No hay lunas en esta ciudad de bombillas mariposas
luces de pez profundo
no lunas entre las pocas estrellas de leche refulgente
derramadas sobre estas calles rubias.
Se cierra este poema camino a las estaciones de ostras
que dormitan arenas.
La gente descansa al margen
deliberadamente al margen
de estas insólitas calles rubias por la noche
por el día.
Son rubias estas calles y yo quiero abrazarlas
como un manto.
Septiembre y calles de Maturín, 2015. César Guevara.