RAMIPOETA
– RAMIRO PONCE ”POETA RAPSODA"
MADRE AUSENTE
Ramiro Ponce P.
La oración de la aurora, ha quedado extinguida.
No está la madre santa extendiendo sus brazos
Con la mirada al cielo pidiendo bendiciones.
Se apocaron los campos, se escondieron los ríos,
¿Cuándo escuchar podría decirte. ¡Oh Hijos míos!
-Seguid recto el camino que todos vuestros pasos,
Aunque ya estando lejos de cerca los vigilo?
Hace ya mucho tiempo de tu fugaz partida.
Hoy solo tu recuerdo deambula por mi memoria
y es la pluma que tengo para escribir en versos,
aquellos tiempos idos, mis momentos de gloria,
¿Por qué no los pesares, las negras turbulencias
Que agitaron mi vida en mis tiempos adversos?
No sé por qué te fuiste, solo que me has dejado,
el candil encendido que aclara mi memoria
como un recuerdo vivo, oculto en mi aposento.
Como Dios invisible, en todo mi momento,
me extiendes tu manita suave de blanco armiño
sin dejar que me ensucie, con fango de la escoria.
Donde quiera que estés madre adorada,
no habrá sitio en el mundo que te escondas,
ni lejano rincón donde estas odas,
no pudieran llegar, si son plegarias
que en conjunto de humildes oraciones,
escribo para ti madre abnegada.
Ramiro Ponce P.
La oración de la aurora, ha quedado extinguida.
No está la madre santa extendiendo sus brazos
Con la mirada al cielo pidiendo bendiciones.
Se apocaron los campos, se escondieron los ríos,
¿Cuándo escuchar podría decirte. ¡Oh Hijos míos!
-Seguid recto el camino que todos vuestros pasos,
Aunque ya estando lejos de cerca los vigilo?
Hace ya mucho tiempo de tu fugaz partida.
Hoy solo tu recuerdo deambula por mi memoria
y es la pluma que tengo para escribir en versos,
aquellos tiempos idos, mis momentos de gloria,
¿Por qué no los pesares, las negras turbulencias
Que agitaron mi vida en mis tiempos adversos?
No sé por qué te fuiste, solo que me has dejado,
el candil encendido que aclara mi memoria
como un recuerdo vivo, oculto en mi aposento.
Como Dios invisible, en todo mi momento,
me extiendes tu manita suave de blanco armiño
sin dejar que me ensucie, con fango de la escoria.
Donde quiera que estés madre adorada,
no habrá sitio en el mundo que te escondas,
ni lejano rincón donde estas odas,
no pudieran llegar, si son plegarias
que en conjunto de humildes oraciones,
escribo para ti madre abnegada.
Última edición: