Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
Con su vestido de colores viene
la triste niña que olvidó el futuro,
huérfana, sola y adosada a un muro
que en su pequeña espalda se sostiene.
Ya puede hacer calor, que llueva o truene,
o que le lancen el peor conjuro;
es el color de su vestido puro
reflejo fiel del alma que contiene.
Llega a mi altura y reconozco el paso
leve, presente, frágil, dulce; ido.
Sigue y se pierde, sombra de su sombra.
Vaga soñando en alas de un Pegaso
que rescató de entre su propio olvido.
Vive y subsiste en lo que no se nombra.
la triste niña que olvidó el futuro,
huérfana, sola y adosada a un muro
que en su pequeña espalda se sostiene.
Ya puede hacer calor, que llueva o truene,
o que le lancen el peor conjuro;
es el color de su vestido puro
reflejo fiel del alma que contiene.
Llega a mi altura y reconozco el paso
leve, presente, frágil, dulce; ido.
Sigue y se pierde, sombra de su sombra.
Vaga soñando en alas de un Pegaso
que rescató de entre su propio olvido.
Vive y subsiste en lo que no se nombra.