Lirae
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi memoria es una poción amarga,
un veneno que me mata,
un ungüento que me quema.
Mi memoria no filtra nunca el desvelo
de palabras hirientes,
aún en el momento cruento.
Para mi memoria
no hay perdones,
no hay saldos.
No hay nada barato en el calvario.
Aún repleta, de las caricias de mi amado,
los recuerdos desaparecen
con morosa lentitud.
No se da prisa el dolor en abandonarme…
¡Qué ironía memoria mía!
si contigo he crecido,
¿por qué ahora me matas?
Ella es una melodía de notas estridentes,
grabadas a fuego en mi piel.
¡Abandóname, oh memoria!
¡Déjame sucumbir a mis deseos
de ahuyentar el recuerdo!
¡Cansada estoy de combatir contigo!
¡Está mi alma por ti abatida!
¡Deja ya de hacerme sangrar!
¡No me inflijas más heridas!
Este llamado es para ti memoria mía.
Hoy no quiero recordatorios de horas,
ni de sueños vividos en huertos,
ni de esperas de dulce condena,
ni de cuentos con finales sin dueño,
ni de palacios de flores con príncipes de cuentos.
Hoy no quiero vivir los momentos.
Sólo quiero el olvido necesario
de las noches de invierno.
Que no cante el búho,
ni el grillo sus alas mueva.
Hoy solo quiero memoria mía,
olvido de alma...
¡Que te alejes!
¡Que me abandones!
¡Que de mí no te acuerdes!
Hoy no es blanco ni es negro.
Hoy me encoje el frío y el calor me sofoca.
Mi aliento se quiebra y las lágrimas me ahogan.
Hoy…
Hoy no quiero nada.
Hoy...
Hoy todo me estorba.
SHA.
Para las tres razones que mi recuerdo atormentan...
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