Rodrigo del Río
El cazador de sueños.
Consuelo
Al terminar, soltaste un lamento
solo un lamento, oscuro paredón.
Lucías inerte, anclada en un rincón
sin conocer el ácido tormento.
Ahora por fin, descansas del momento
en que te fue amputado el corazón
por un falaz e ingrato batallón
que acribilló tu afable sentimiento.
Yaces ahí, pequeña de alma pura
tan virginal, fantasma del ayer
en tu jergón, hermosa criatura
tan virginal, fantasma del ayer
en tu jergón, hermosa criatura
Al fin se fue el inefable padecer
frío estertor, potente envergadura.
Ya se acabó, murió, dejó de ser.
Rodrigo del Río
frío estertor, potente envergadura.
Ya se acabó, murió, dejó de ser.
Rodrigo del Río
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