Carrizo Pacheco
Moderador Global.Corrector.Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Moderador Global
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Corrector/a
Director de concursos
Equipo Revista "Eco y latido"
Panorama portuario
El puerto deteniendo aventureros barcos
exhibe su tristeza dormida y dominante.
La tarde ha convocado los tonos de aires parcos,
cubriendo así la vista de un sueño fascinante.
Saliendo del retumbe, las hebras de murmullos
me enredan sordas dudas que hilvanan mis oídos:
algunos personajes de variados orgullos,
distantes se conducen, hablando decaídos.
Las grúas quietas buscan la presión que da el peso
de grandes cargamentos movidos con apuro,
y en cambio sólo obtienen la liviandad del beso
que da la fina brisa de este otoño inmaduro...
Gaviotas descansando son más sabias que varios
humanos que deliran ser fuente de las luces.
El cielo compasivo sobre los escenarios
terrestres se derrama, dando alivio a las cruces.
Reflejos de topacios resbalan sobre el agua
rozada por los rayos postreros de este día,
y el fondo de una pena, muy lento se desagua
legándole su espacio a una nueva alegría.
Navego en esta tierra con sólo imaginarlo,
camino por el cielo, planeo por los mares...
las naves amarradas debiesen intentarlo
fundiéndose sus hierros hacia libres lugares...
Ariel Carrizo Pacheco
(24 de mayo de 2015)
El puerto deteniendo aventureros barcos
exhibe su tristeza dormida y dominante.
La tarde ha convocado los tonos de aires parcos,
cubriendo así la vista de un sueño fascinante.
Saliendo del retumbe, las hebras de murmullos
me enredan sordas dudas que hilvanan mis oídos:
algunos personajes de variados orgullos,
distantes se conducen, hablando decaídos.
Las grúas quietas buscan la presión que da el peso
de grandes cargamentos movidos con apuro,
y en cambio sólo obtienen la liviandad del beso
que da la fina brisa de este otoño inmaduro...
Gaviotas descansando son más sabias que varios
humanos que deliran ser fuente de las luces.
El cielo compasivo sobre los escenarios
terrestres se derrama, dando alivio a las cruces.
Reflejos de topacios resbalan sobre el agua
rozada por los rayos postreros de este día,
y el fondo de una pena, muy lento se desagua
legándole su espacio a una nueva alegría.
Navego en esta tierra con sólo imaginarlo,
camino por el cielo, planeo por los mares...
las naves amarradas debiesen intentarlo
fundiéndose sus hierros hacia libres lugares...
Ariel Carrizo Pacheco
(24 de mayo de 2015)
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