Dulce está la tarde...
Dulce está la tarde
en el parque,
hay hojas amarillas
y rojas
haciendo de alfombra
por los caminos
y en la fresca hierba.
Dulcísimos trinos
vuelan entre chopos
y castaños
que orgullosos
desnudan su ramas
mientras en mi pasear,
respiro fragancias
que embriagan
y oxigenan el alma
a cada paso que voy dando
sobre yacentes hojas.
Y el viejo sol,
da una tarde de oro
y de nostalgia
de mi niñez
que hoy es vieja
mas parece de ayer.
Un sol resplandeciente
colándose languidamente
entre los árboles,
dorando el agua
del estanque
donde dos cisnes
elegantes
danzan al amor.
Anochece y siento frío
aún vuelan fragancias
que yo no veo
pero que siento
sobre mi cara
en gotas de rocio.
Y acompañado
por una luz de plata,
regreso a casa
de aromas lleno
y de añoranza
alzándome el cuello del abrigo.
Luis
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