José Ayarza
Poeta asiduo al portal
Nací en una Casa grande,
con sierras, playas y valles
levantada con los años,
dejando afanes y llantos.
Para cuidar nuestra Casa,
todos fuimos ocupando
yermos y fértiles prados.
Qué más da, … si es entre hermanos.
Amanece y trabajamos,
unos en praderas verdes,
otros en áridos campos.
Qué más da, … si es entre hermanos.
La parcela de mi hermano
mejor orientada estaba
por merced, más frutos daba,
y todos nos alegramos.
Es bueno que aquel prospere,
… sobre todo si es hermano.
Pero una mala mañana,
un hijo pillo de hermana,
harto de mandar manzanas
a bocas necesitadas,
pensó en dividir la Casa:
Yo me quedo donde estoy,
y así no doy más manzanas.
Y habló de historias dudosas,
de ignominias y de robos,
y hasta se cansó de hablar,
en la lengua que hubo en Casa.
Embelesó a mucho bobo
de carteras adoradas,
de ambición inusitada,
de corazón sin memoria:
ni amigos, ni camaradas.
Invocó derechos propios,
que ya comunes lo eran,
previos a cuando nacimos,
y se creyó sus mentiras
entre alborozos y trinos.
Hijo pillo de mi hermana:
¿Quién te ha dicho que esto es tuyo?
La tierra no tiene dueño,
y si tú pretendes una,
habrá de serlo en mi contra,
pues lo que sembraron padres,
ni se vende, ni se compra.
Olvida tus ambiciones,
que vergonzosas te muestran
y vuelve a ser buen hermano,
que nuestro amor se enardezca.
La tierra nos da alegrías,
trabajo, cobijo y calma.
No la uses cual moneda,
ni desencantes mi alma,
pues aunque parezco ausente,
atento al dilema estoy,
mi sangre espera caliente,
y si es necesario, voy.
Disfruta de nuestra Casa,
pues en bella cuna estamos
y no pretendas romperla,
que mi casa tuya es,
y la tuya lo es de ambos.
Los que nacimos al sur,
sol y alegría pillamos,
poco más atesoramos,
nos basta sólo con eso
pa brindárselo a un hermano.
Somos pobres desde siempre:
pasto seco, mal camino,
faltó escuela y buen vecino…
Pero pobre no es ser tonto
y rico, tampoco un listo.
Me ilusionaba pensar
que mi acaudalado hermano,
en vez de ambicionar más,
quería colaborar
en hacer mucho mas bello,
nuestro jardín encantado,
donde nuestros hijos jueguen,
felices entre perdices,
dichosos y no furiosos,
sin enseñarse las uñas
sin discordias, ni recelos,
sin tener que discutir,
ningún día de sus vidas,
… si es mi Casa, Cataluña.
Hijo pillo de mi hermana:
¿Quién te ha dicho que esto es tuyo?
José Ayarza(Málaga)
Última edición: