El perro del vecino
Poeta recién llegado
Novena noche en el parque Zamora:
Comienzo a volverme uno con el parque, y logro entender a aquellas prostitutas, esquizofrénicos, proxenetas y ladrones de baja gama que han decidido tomarlo por habitad.
El parque está vivo y respira, se alimenta de historias sin sentido, bebe las gotas de sudor, sangre y fluidos sexuales que sus protegidos dejan caer en el, e incluso habla; habla con la voz de una madre cariñosa, con el timbre que nunca eh escuchado y me dice, quédate a mi lado y nada te faltara... los arboles ofrecen refugió, los pasillos largas galerías de arte en contiguo cambio y una soledad de la cual comienzo a hacerme adicto, los dilers atienden la dulcería y aquellos turistas y nocturnos caminantes despistados los recursos para pagar, el placer de la carne y la sustancia...
Falta solo un día para terminar mi trabajo y no estoy seguro de cuantos años para irme de aquí... el parque está vivo, lo escucho respirar
Nota: Esto lo escribí mientras trabajaba en el parque Zamora de velador
Comienzo a volverme uno con el parque, y logro entender a aquellas prostitutas, esquizofrénicos, proxenetas y ladrones de baja gama que han decidido tomarlo por habitad.
El parque está vivo y respira, se alimenta de historias sin sentido, bebe las gotas de sudor, sangre y fluidos sexuales que sus protegidos dejan caer en el, e incluso habla; habla con la voz de una madre cariñosa, con el timbre que nunca eh escuchado y me dice, quédate a mi lado y nada te faltara... los arboles ofrecen refugió, los pasillos largas galerías de arte en contiguo cambio y una soledad de la cual comienzo a hacerme adicto, los dilers atienden la dulcería y aquellos turistas y nocturnos caminantes despistados los recursos para pagar, el placer de la carne y la sustancia...
Falta solo un día para terminar mi trabajo y no estoy seguro de cuantos años para irme de aquí... el parque está vivo, lo escucho respirar
Nota: Esto lo escribí mientras trabajaba en el parque Zamora de velador
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