Albertojjs
Poeta fiel al portal
Entre los barrotes azules de la carretera
hay un trozo de musgo y tierra que cuelga de mis ojos
y me acompaña en este viaje de insomnio y de libro.
Las luces, las flechas, las franjas,
las letras que están enmarcadas en el cielo
y salvaguardan nuestro destino
son blancas como la pureza alegre
de unos ojos veraniegos,
sin los relámpagos rojizos.
Hay una tristeza de polvo y calima
que invoca este cielo otoñal,
este cielo azul apagado con nubes grises
que obstaculizan la caída del Sol.
Por suerte,
un nuevo color nace en los acantilados
y sonríen las ventanillas.
Tras ellas
hay corazones con más prisa
que los neumáticos torturados,
pero nosotros circulamos con verdosa calma,
con la pereza del verano cuando se asienta en las playas
y llega el otoño para gobernar el calendario
porque no urge sufrir las lentas colas de los pacientes
para que cierres tu puño blando como guantes,
te claven una aguja en algún rincón de tu brazo
y te extraigan sangre.
hay un trozo de musgo y tierra que cuelga de mis ojos
y me acompaña en este viaje de insomnio y de libro.
Las luces, las flechas, las franjas,
las letras que están enmarcadas en el cielo
y salvaguardan nuestro destino
son blancas como la pureza alegre
de unos ojos veraniegos,
sin los relámpagos rojizos.
Hay una tristeza de polvo y calima
que invoca este cielo otoñal,
este cielo azul apagado con nubes grises
que obstaculizan la caída del Sol.
Por suerte,
un nuevo color nace en los acantilados
y sonríen las ventanillas.
Tras ellas
hay corazones con más prisa
que los neumáticos torturados,
pero nosotros circulamos con verdosa calma,
con la pereza del verano cuando se asienta en las playas
y llega el otoño para gobernar el calendario
porque no urge sufrir las lentas colas de los pacientes
para que cierres tu puño blando como guantes,
te claven una aguja en algún rincón de tu brazo
y te extraigan sangre.
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