Dios, hombre y vino (Décimas en arte mayor)

Paolo Luna

Poeta adicto al portal
Tenían en su mesa dulce vino,
los Dioses en sus tiempos juveniles,
más tarde, ya en sus épocas seniles,
dictaban de los hombres el destino.
En mesas con manteles de oro y lino,
servido en bellas copas de oro puro,
en tonos del más claro al más oscuro,
guardando en sus tinajas el más fino.
Pensaron que en su cielo cristalino,
aquel licor estaba muy seguro.

Uniéronse los hombres con los Dioses
y arriésgase su vino en las tinajas,
el oro y sus tesoros son migajas,
y guerras por el vino son atroces.
Mas siempre es con un vino que los roces,
de reyes y plebeyos se subsanan,
con vino nadie pierde, todos ganan
y vuélvense los débiles, feroces.
Los lentos son con vino más veloces
y todos de magníficos se ufanan.

Las bodas son con él maravillosas,
las fiestas sin el vino son amargas,
las risas de alegría son más largas,
las damas al pasar son más hermosas.
Las Diosas se someten por las rosas,
los Dioses pelearán por un buen vino
y saben que forjando tu destino,
sus copas les sabrán más deliciosas.
Pero ese, de tan alto rango y fino,
va al cáliz en basílicas hermosas.​
 
Última edición:
Un hermoso homenaje a Dioniso y sus frutos le brinda en sus magníficas décimas endecasílabas, alegría, felicidad y hasta prosperidad trae este brebaje cuando se bebe con moderación. Un placer pasar por su excelsa poesía, reciba mi más cordial saludo.
 
Última edición por un moderador:
Un hermoso homenaje a Dioniso y sus frutos le brinda en sus magníficas décimas endecasílabas, alegría, felicidad y hasta prosperidad trae este brebaje cuando se bebe con moderación. Un placer pasar por su excelsa poesía, reciba mi más cordial saludo.
Un hermoso homenaje a Dioniso y sus frutos le brinda en sus magníficas décimas endecasílabas, alegría, felicidad y hasta prosperidad trae este brebaje cuando se bebe con moderación. Un placer pasar por su excelsa poesía, reciba mi más cordial saludo.
Bebida de los Dioses y con la que los hombres también se creen serlo. Gracias por pasar por estas letras amigo Fernando. Saludos.
 
Tenían en su mesa dulce vino,
los Dioses en sus tiempos juveniles,
más tarde, ya en sus épocas seniles,
dictaban de los hombres el destino.
En mesas con manteles de oro y lino,
servido en bellas copas de oro puro,
en tonos del más claro al más oscuro,
guardando en sus tinajas el más fino.
Pensaron que en su cielo cristalino,
aquel licor estaba muy seguro.

Uniéronse los hombres con los Dioses
y arriésgase su vino en las tinajas,
el oro y sus tesoros son migajas,
y guerras por el vino son atroces.
Mas siempre es con un vino que los roces,
de reyes y plebeyos se subsanan,
con vino nadie pierde, todos ganan
y vuélvense los débiles, feroces.
Los lentos son con vino más veloces
y todos de magníficos se ufanan.

Las bodas son con él maravillosas,
las fiestas sin el vino son amargas,
las risas de alegría son más largas,
las damas al pasar son más hermosas.
Las Diosas se someten por las rosas,
los Dioses pelearán por un buen vino
y-sa-ben-que-mol-de-an-do-tu-des-ti-no, 12 sílabas
sus copas les sabrán más deliciosas.
Pero ese, de tan alto rango y fino,
va al cáliz en basílicas hermosas.​
Excelentes y muy bellas décimas endecasílabas de ritmo heroico nos presentas, estimado Paolo, con un pequeño detalle a objetar fácil de corregir en el 7º versos de la última estrofa, (Por ejemplo con el verbo "tejer"). Como podría llevar a contradicción te comento que en el anterior verso te permito la licencia de la sinéreis por no recaer en la sílaba fuerte del verso, como ocurre en el 7º, esperaré...
Saludos cordiales.
 
Última edición:
Excelentes y muy bellas décimas endecasílabas de ritmo heroico nos presentas, estimado Paolo, con un pequeño detalle a objetar fácil de corregir en el 7º versos de la última estrofa, (Por ejemplo con el verbo "tejer"). Como podría llevar a contradicción te comento que en el anterior verso te permito la licencia de la sinéreis por no recaer en la sílaba fuerte del verso, como ocurre en el 7º, esperaré...
Saludos cordiales.
Amigo y maestro Antonio. Agradezco su análisis a este tema y aceptando el detalle a corregir, he hecho el respectivo cambio del verbo. Reciba mis más cordiales saludos.
 
Tenían en su mesa dulce vino,
los Dioses en sus tiempos juveniles,
más tarde, ya en sus épocas seniles,
dictaban de los hombres el destino.
En mesas con manteles de oro y lino,
servido en bellas copas de oro puro,
en tonos del más claro al más oscuro,
guardando en sus tinajas el más fino.
Pensaron que en su cielo cristalino,
aquel licor estaba muy seguro.

Uniéronse los hombres con los Dioses
y arriésgase su vino en las tinajas,
el oro y sus tesoros son migajas,
y guerras por el vino son atroces.
Mas siempre es con un vino que los roces,
de reyes y plebeyos se subsanan,
con vino nadie pierde, todos ganan
y vuélvense los débiles, feroces.
Los lentos son con vino más veloces
y todos de magníficos se ufanan.

Las bodas son con él maravillosas,
las fiestas sin el vino son amargas,
las risas de alegría son más largas,
las damas al pasar son más hermosas.
Las Diosas se someten por las rosas,
los Dioses pelearán por un buen vino
y saben que forjando tu destino,
sus copas les sabrán más deliciosas.
Pero ese, de tan alto rango y fino,
va al cáliz en basílicas hermosas.​
Ahora si estimado Paolo, tienes mi Apto y mi aplauso, incluso si me lo permites, creo que el cambio es un acierto pleno en el devenir del poema.
Saludos cordiales.
 

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