Paolo Luna
Poeta adicto al portal
Tenían en su mesa dulce vino,
los Dioses en sus tiempos juveniles,
más tarde, ya en sus épocas seniles,
dictaban de los hombres el destino.
En mesas con manteles de oro y lino,
servido en bellas copas de oro puro,
en tonos del más claro al más oscuro,
guardando en sus tinajas el más fino.
Pensaron que en su cielo cristalino,
aquel licor estaba muy seguro.
Uniéronse los hombres con los Dioses
y arriésgase su vino en las tinajas,
el oro y sus tesoros son migajas,
y guerras por el vino son atroces.
Mas siempre es con un vino que los roces,
de reyes y plebeyos se subsanan,
con vino nadie pierde, todos ganan
y vuélvense los débiles, feroces.
Los lentos son con vino más veloces
y todos de magníficos se ufanan.
Las bodas son con él maravillosas,
las fiestas sin el vino son amargas,
las risas de alegría son más largas,
las damas al pasar son más hermosas.
Las Diosas se someten por las rosas,
los Dioses pelearán por un buen vino
y saben que forjando tu destino,
sus copas les sabrán más deliciosas.
Pero ese, de tan alto rango y fino,
va al cáliz en basílicas hermosas.
los Dioses en sus tiempos juveniles,
más tarde, ya en sus épocas seniles,
dictaban de los hombres el destino.
En mesas con manteles de oro y lino,
servido en bellas copas de oro puro,
en tonos del más claro al más oscuro,
guardando en sus tinajas el más fino.
Pensaron que en su cielo cristalino,
aquel licor estaba muy seguro.
Uniéronse los hombres con los Dioses
y arriésgase su vino en las tinajas,
el oro y sus tesoros son migajas,
y guerras por el vino son atroces.
Mas siempre es con un vino que los roces,
de reyes y plebeyos se subsanan,
con vino nadie pierde, todos ganan
y vuélvense los débiles, feroces.
Los lentos son con vino más veloces
y todos de magníficos se ufanan.
Las bodas son con él maravillosas,
las fiestas sin el vino son amargas,
las risas de alegría son más largas,
las damas al pasar son más hermosas.
Las Diosas se someten por las rosas,
los Dioses pelearán por un buen vino
y saben que forjando tu destino,
sus copas les sabrán más deliciosas.
Pero ese, de tan alto rango y fino,
va al cáliz en basílicas hermosas.
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