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Nostalgia Poética.-

fetablas

Poeta recién llegado
Si alguien me preguntara, en esta tarde de noviembre,

¿Quién sois vos forastero de canciones, de versos y poemas?,

Yo lo observaría con esa risa algo extraña que tengo,

y lentamente le diría que soy el mismo.

Ese o aquel de los volantines lastimeros de juventud eterna,

De pasos apurados cuando termina la tarde,

de escena románticas evocadas en cada mirada de los amantes,

escondidos en las sombras del crepúsculo.

Ay alma mía solo tú me acompañas, pues ella, ella la gran ausente,

la que debiera estar aquí, se ha olvidado de este su lacayo,

quizás ha guardado mí recuerdo, cual muñeco en un baúl,

tan viejo como el que más quisiera,

tan olvidado como mi dulce espera.

Como buen forastero, seguiré en este camino,

que solo tiene un final, allá donde tu estés, allí contigo.
 
Última edición por un moderador:
Si alguien me preguntara, en esta tarde de noviembre,

¿Quién sois vos forastero de canciones, de versos y poemas?,

Yo lo observaría con esa risa algo extraña que tengo,

y lentamente le diría que soy el mismo.

Ese o aquel de los volantines lastimeros de juventud eterna,

De pasos apurados cuando termina la tarde,

de escena románticas evocadas en cada mirada de los amantes,

escondidos en las sombras del crepúsculo.

Ay alma mía solo tu me acompañas, pues ella, ella la gran ausente,

la que debiera estar aquí, se ha olvidado de este su lacayo,

quizás ha guardado mí recuerdo, cual muñeco en un baúl,

tan viejo como el que más quisiera,

tan olvidado como mi dulce espera.

Como buen forastero, seguiré en este camino,

que solo tiene un final, allá donde tu estés, allí contigo.
Bello y sentido poema. Me ha gustado amigo Fetablas. Un abrazo. Paco.
 
Última edición:
Si alguien me preguntara, en esta tarde de noviembre,

¿Quién sois vos forastero de canciones, de versos y poemas?,

Yo lo observaría con esa risa algo extraña que tengo,

y lentamente le diría que soy el mismo.

Ese o aquel de los volantines lastimeros de juventud eterna,

De pasos apurados cuando termina la tarde,

de escena románticas evocadas en cada mirada de los amantes,

escondidos en las sombras del crepúsculo.

Ay alma mía solo tú me acompañas, pues ella, ella la gran ausente,

la que debiera estar aquí, se ha olvidado de este su lacayo,

quizás ha guardado mí recuerdo, cual muñeco en un baúl,

tan viejo como el que más quisiera,

tan olvidado como mi dulce espera.

Como buen forastero, seguiré en este camino,

que solo tiene un final, allá donde tu estés, allí contigo.

No dejarse invadir, sentir que siempre hay un verdadero
sosiego en esa alma que no deja finales y que en su ardor
sirve para rechazar los engaños. felicidades por los bellos
similes del poema.luzyabsenta
 
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