A veces me pregunto…
A veces me pregunto que hago aquí en la montaña
sentado bajo un árbol mirando a todas partes
y a la nada, fumando mientras mimo el paisaje
con la mirada, donde yacen las hojas muertas.
Viendo pasar al río corriendo, salpicando,
abrazado por sauces, perdiéndose a su paso
mientras el sol con sus fulgores bajo el eterno
azul, de a poco va despertando a la montaña.
Por el aire me llegan sonidos de campanas,
un doblar de campanas que invade y que se mezcla
con el dulce trinar de los pájaros del bosque
y que pregunto al aire ¿por quién doblan campanas?
Pero sigo observando como el paisaje cambia
embriagándome el alma de aromas y colores
que parece insensible por hallarse vacía
y me digo... ¿Será por mi el doblar de campanas?
Un gorrión se detiene junto al borde del río,
sacia su sed, me mira, le miro y alza el vuelo...
¿y a mi qué me importan las campanas o si bebe
el pájaro, si todo me parece vacío?
¿Qué me importan los valles, los ríos o montañas,
sus colores, fragancias o despertares cada
mañana o los ocasos tristes de las ciudades
si todo se me fue como pájaro en el cielo.
A veces me pregunto que hago aquí hablando al viento
mientras contemplo al sol caminar por la montaña
anunciándome el paso de las horas, el día,
la cercana presencia de la dama de blanco.
Si me fuera posible partir hacia otro sol,
dormir en otra luna dejando aquí mi pena
allí me embriagaría de lo que aquí no encuentro
y podría volver, la esperanza y el amor.
A veces me pregunto por qué no seré la hoja
que cae en los caminos y antes de tocar suelo
poder gritar al viento... ¡Ven, llévame contigo
a donde nunca pase nadie y nadie me escuche!
Luis
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