Ya ves, mi queridísima Lomafresquita cómo, se acercan tantos buenos compañeros a disfrutar de tus hermosas letras que constituyen un regalo que jamás olvidaré, como no olvidaré las palabras que nos dedican. Aquí, aparte de nuestra amistad, lo verdaderamente hermoso es tu poema y los comentarios con que este se ve enriquecido. Yo asisto, asombrado, a esta tan grande muestra de afecto y no sé bien qué decir, aparte de mil veces, mil veces gracias a todos.
Con mi emocionado abrazo para ti, querida amiga, y para todos los compañeros.
Salvador.