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No están todas las islas en los mapas - Bitácora (y IV)

jmacgar

Poeta veterano en el portal
delfines-saltando-las-olas-del-mar-.jpg

No están todas las islas en los mapas

Diario de un náufrago - Cuaderno de Bitácora (y IV)

Tras los claros del día, con el alba
que anuncia la salida por Oriente
de la dorada estrella, Sol ardiente,
se va tintando el cielo en tono malva

y por la línea de horizonte asoma
con todo su esplendor, al que le temo
pues es con esos rayos que me quemo
cuando en el cenit su potencia aploma;

de pronto atisbo algo en el celaje
que me parecen ser como gaviotas;
confusamente, entre las velas rotas,
diría que distingo su plumaje;

me salta el corazón esperanzado
pues son indicios de cercana tierra
y a esa buena señal mi fe se aferra
cuando ya me pensaba desahuciado;

y aparecen de nuevo los delfines,
que saltan a mi lado jubilosos,
son como mis aliados venturosos,
ángeles son del mar, son querubines;

una brisa me empuja hacia el poniente
donde atisbo lejana una silueta,
hago esta anotación en mi libreta:
“Observo que me arrastra una corriente

y aseguro la lancha con las trapas;
¡es una isla, ya no tengo dudas,
y aunque no esté en mis cartas, las menudas
no tienen por qué estar en estos mapas;

¡es una isla, mi futuro en ciernes!
allí recalaré. Es mediodía
de un día en que se acaba mi agonía;
no sé qué día es hoy, quizás es Viernes…”


playa-la-vacama-la-altagracia-republica-dominicana.jpg


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No están todas las islas en los mapas

Diario de un náufrago - Cuaderno de Bitácora (y IV)

Tras los claros del día, con el alba
que anuncia la salida por Oriente
de la dorada estrella, Sol ardiente,
se va tintando el cielo en tono malva

y por la línea de horizonte asoma
con todo su esplendor, al que le temo
pues es con esos rayos que me quemo
cuando en el cenit su potencia aploma;

de pronto atisbo algo en el celaje
que me parecen ser como gaviotas;
confusamente, entre las velas rotas,
diría que distingo su plumaje;

me salta el corazón esperanzado
pues son indicios de cercana tierra
y a esa buena señal mi fe se aferra
cuando ya me pensaba desahuciado;

y aparecen de nuevo los delfines,
que saltan a mi lado jubilosos,
son como mis aliados venturosos,
ángeles son del mar, son querubines;

una brisa me empuja hacia el poniente
donde atisbo lejana una silueta,
hago esta anotación en mi libreta:
“Observo que me arrastra una corriente

y aseguro la lancha con las trapas;
¡es una isla, ya no tengo dudas,
y aunque no esté en mis cartas, las menudas
no tienen porque estar en estos mapas;

¡es una isla, mi futuro en ciernes!
allí recalaré. Es mediodía
de un día en que se acaba mi agonía;
no sé qué día es hoy, quizás es Viernes…”


playa-la-vacama-la-altagracia-republica-dominicana.jpg


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Finalmente tocas tierra, estimado JMacgar,
en esta saga de suspenso que nos tiene en vilo,
celebro que llegues a tierra firme,
aunque sea una pequeña isla incógnita que no figura en los mapas,
reitero mis apreciaciones de calidad en estos versos, así como anteriores reparos;
un saludo cordial,
Eduardo
 
Extraordinario paseo en endecasilabos, amigo jmacgar. Casi he podido sentir la brisa en el rostro, navegando en tu lancha a través de los paisajes que dibujas con maestría.
Mi más sincera felicitación
 
Juan, amigo, hermosa serie esta que nos has venido presentando del diario del naufrago, de veras que cada uno de ellos representan excelsos versos y me atrevo a decirte hermano, que espero el próximo capitulo con la ansiedad de un juego de beisbol transmitido por TV.
Te felicito Juan, de todo corazón
Saludos
MANUEL
 
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No están todas las islas en los mapas

Diario de un náufrago - Cuaderno de Bitácora (y IV)

Tras los claros del día, con el alba
que anuncia la salida por Oriente
de la dorada estrella, Sol ardiente,
se va tintando el cielo en tono malva

y por la línea de horizonte asoma
con todo su esplendor, al que le temo
pues es con esos rayos que me quemo
cuando en el cenit su potencia aploma;

de pronto atisbo algo en el celaje
que me parecen ser como gaviotas;
confusamente, entre las velas rotas,
diría que distingo su plumaje;

me salta el corazón esperanzado
pues son indicios de cercana tierra
y a esa buena señal mi fe se aferra
cuando ya me pensaba desahuciado;

y aparecen de nuevo los delfines,
que saltan a mi lado jubilosos,
son como mis aliados venturosos,
ángeles son del mar, son querubines;

una brisa me empuja hacia el poniente
donde atisbo lejana una silueta,
hago esta anotación en mi libreta:
“Observo que me arrastra una corriente

y aseguro la lancha con las trapas;
¡es una isla, ya no tengo dudas,
y aunque no esté en mis cartas, las menudas
no tienen por qué estar en estos mapas;

¡es una isla, mi futuro en ciernes!
allí recalaré. Es mediodía
de un día en que se acaba mi agonía;
no sé qué día es hoy, quizás es Viernes…”


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Buen título le das al poema Juan, y preciosas imágenes marinas expones en este cuaderno de bitácora: gaviotas, delfines. Pero bien tocamos tierra! Un placer leerte, saludos!
 
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Ya me gustaría encontrar un isla y ser el nuevo robinson poeta y gozar, del mar, del sol, de los defines, de las gaviotas, de la soledad...Me gusto mucho tu poema, Juan, además de las ilustraciones he visto todo lo que cantan tus precisos versos, mi felicitación y aplasos
Un fuerte abrazo
gonzalo
 
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Finalmente tocas tierra, estimado JMacgar,
en esta saga de suspenso que nos tiene en vilo,
celebro que llegues a tierra firme,
aunque sea una pequeña isla incógnita que no figura en los mapas,
reitero mis apreciaciones de calidad en estos versos, así como anteriores reparos;
un saludo cordial,
Eduardo

Agradezco mucho la calificación que haces de esta serie y en concreto de esta cuarta entrega en cuartetos, Eduardo.
Si, hora era ya de que avistara tierra nuestro náufrago. ¿Cuántas pequeñas islas maravillosas, paradisiacas, no habrán perdidas en los océnos y que son tan pequeñas que no figuran en los mapas?

Gracias por tu visita y comentario.

Un cordial saludo.
 
Voy a tener que seguir tu cuaderno de Bitácora, que me estaba perdiendo.

Esto se pone interesante.

Un abrazo, Juan. Nos seguimos leyendo.

Hay tres entregas anteriores, Luis, hechas en sonetos. Esta vez me extendí algo más con los cuartetos pues de alguna manera quería dar un final esperanzador a esta historia de soledad y supervivencia en el mar. Ahora, de momento, nuestro hombre queda en tierra firme aunque no descarto continuar más adelante. Ese "quizás es Viernes" final podría barruntar el decubrimento de una compañía que emule a la hitoria de Crusoe.

Gracias por pasar.

Un saludo cordial.
 
Bello poema y muy interesante por cierto. Y quizás tienes razón y no todas las islas están en los mapas. Encantada de leerte como siempre. Saludos y Bendiciones.

Y yo encantado de que acudas a mis poemas, Lourdes. Sé que eres una lectora fiel, cosa que te agradezco mucho.

Te mando un daludo con mucho afecto.
 
A ver si en lugar de Viernes es domingo y hay caníbales celebrando el día de fiesta.
Claro que tan chumarrascado por el sol ya tienes que estar casi al punto.
Espero que la isla te depare momentos venturosos. ¿Llevas recado de escribir?
Seguimos al acecho.
Abrazos.
 
A ver si en lugar de Viernes es domingo y hay caníbales celebrando el día de fiesta.
Claro que tan chumarrascado por el sol ya tienes que estar casi al punto.
Espero que la isla te depare momentos venturosos. ¿Llevas recado de escribir?
Seguimos al acecho.
Abrazos.


Sí, nuestro hombre llegó a las doradas arenas de muy buen color, de eso no cabe duda y es posible que incluso estuviese para comérselo, sí.

En cuanto al día Viernes, como era hombre leído hizo esa alusión a dicho día de la semana en sus anotaciones a modo de deseo indisimulado, esperando emular a Crusoe para no terminar hablando solo en la isla desierta.
En cuanto a lo de recado de escribir, estoy seguro de que recalará en la playa con su Cuaderno de Bitácora bajo el brazo, Eratalia; este es de los que sigue escribiendo hasta debajo del agua.

Tu sigue acechando y verás.

Saludos.
 
Ya me gustaría encontrar un isla y ser el nuevo robinson poeta y gozar, del mar, del sol, de los defines, de las gaviotas, de la soledad...Me gusto mucho tu poema, Juan, además de las ilustraciones he visto todo lo que cantan tus precisos versos, mi felicitación y aplasos
Un fuerte abrazo
gonzalo

Ya la serie se toma un alto hasta ver qué le deparará la isla a nuestro náufrago.

Agradezco mucho tu visita y comentario, amigo.

Un abrazo.
 
más que decirte, que para mí eres de lo mejor que leo, que idolatro tus letras..... te robo tintando, para la de los "oles", me entran ganas de poner caracoles y cerrarla,en cuantito salgo de lo sencillo me ahogo,cosas copiaré de ti, para esta lunática
poesía,marga
 
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No están todas las islas en los mapas

Diario de un náufrago - Cuaderno de Bitácora (y IV)

Tras los claros del día, con el alba
que anuncia la salida por Oriente
de la dorada estrella, Sol ardiente,
se va tintando el cielo en tono malva

y por la línea de horizonte asoma
con todo su esplendor, al que le temo
pues es con esos rayos que me quemo
cuando en el cenit su potencia aploma;

de pronto atisbo algo en el celaje
que me parecen ser como gaviotas;
confusamente, entre las velas rotas,
diría que distingo su plumaje;

me salta el corazón esperanzado
pues son indicios de cercana tierra
y a esa buena señal mi fe se aferra
cuando ya me pensaba desahuciado;

y aparecen de nuevo los delfines,
que saltan a mi lado jubilosos,
son como mis aliados venturosos,
ángeles son del mar, son querubines;

una brisa me empuja hacia el poniente
donde atisbo lejana una silueta,
hago esta anotación en mi libreta:
“Observo que me arrastra una corriente

y aseguro la lancha con las trapas;
¡es una isla, ya no tengo dudas,
y aunque no esté en mis cartas, las menudas
no tienen por qué estar en estos mapas;

¡es una isla, mi futuro en ciernes!
allí recalaré. Es mediodía
de un día en que se acaba mi agonía;
no sé qué día es hoy, quizás es Viernes…”


playa-la-vacama-la-altagracia-republica-dominicana.jpg


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Claro que no. Mas al juzgar por la ilustración debe de ser paradisiaca o la de San Borondón.
Ni toto está catalogado y más las subjetivas.
Un placer de travesía me has dado.
Castro.
 
Por tu título pensé que nos hablarías de San Brandán y aquella misa de resurrección que dio sobre el lomo de Jasconius: historia que bien merece un soneto de jmacgar, jajajaja (veo que Castro pensó lo mismo). Linda historia de náufrago . ¿Has leído el «Relato de un náufrago» de García Márquez? Terrible historia.

abrazo
Jorge
 
Última edición:
Por tu título pensé que nos hablarías de San Brandán y aquella misa de resurrección que dio sobre el lomo de Jasconius: historia que bien merece un soneto de jmacgar, jajajaja (veo que Castro pensó lo mismo). Linda historia de náufrago . ¿Has leído el «Relato de un náufrago» de García Márquez? Terrible historia.

abrazo
Jorge

Sí, sí que la leí, Jorge; ya hace algún tiempo pero me resultó impresionante; el Marquez periodista brilla especialmente en esas páginas.

Por algún extraño motivo estas historias de náufragos me han atraído siempre mucho; no es la primera vez que les dedico poemas a estos seres que quedan solos a merced del infinito azul antes de hacer esta serie que empecé con "Cuaderno de Bitácora"; quizás sea que veo en ellos una excelente metáfora de nosotros mismos y nuestro paso por esta inmensidad en la que estamos; no hay más que tumbarse de noche en un descampado y ponerse a mirar el cielo...

En cuanto a San Brandán, desde que Castro me dejó la idea apuntada, no descarto hacer un poema; es un excelente motivo de inspiración sin duda.

Un saludo muy cordial.
 
Hay en mi tierra una gran bahía llamada «de Samborombón». Los adultos se reían de mí, cuando era chico, porque yo creía que había un santo llamado «Borombón». Hace poco descubrí que yo tenía razón: cuando Magallanes descubrió la bahía pensó que de ahí había sido arrancada la famosa isla de San Brandán, y de allí el nombre fue evolucionando. Así que ya sabes, si navegando por tus mares encuentras esa isla, mándala para acá que nos ha sido extirpada. Hermosas historias de ciencia-ficción...
abrazo
 
Una bella historia magistralmente narrada por tu pluma,
haces gala de una gran imaginación, que pareces retratar
tus bellas experiencias marinas, como un portentoso
navegante de las letras. Grato siempre pasar por tus
bellas letras, saludos cordiales.
Alfredo
 

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