Al son de Ravel
Bajo el son de una flauta despierta la alborada
son que llega al jardín en donde hombre y flor
su pasión la desnudan de forma delicada
maravillosamente danzándole al amor.
Sentimientos brotando más allá de la piel,
sensaciones dictadas por puros corazones
por cada grácil nota que llega de Ravel
envolviendo al jardín en dulces ilusiones.
Entre sones y aromas va el dorado asomando
señalando el oriente con su bella figura
mientras los bailarines su amor van desatando
entre notas nacientes con excelsa dulzura.
Al ritmo de clarines, violines y tambores,
danzan, danzan y danzan la flor y el bailarín
y a ellos se les unen el danzar de otras flores
colmando de fragancias el césped del jardín.
¡Qué danzar tan hermoso profesándose amor!
¡Con qué ternura bailan mostrando su destello
a ritmo de Ravel bailarín y su flor!
¡Cuánta pasión danzando cuánto fulgor, qué bello!
Luis
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