No me vengas ahora primavera
otra vez con oscuras golondrinas,
ni me cuentes que hay rosas sin espinas,
mira que ya no soy la que antes era.
No me tientan los múltiples colores
con que vistes las faldas de las lomas,
tampoco me seducen tus aromas,
ni el trinar de tus pájaros cantores.
Deja de ser engaño, por favor,
deja de susurrarme en los oídos,
¡tiene tantas espinas el amor!...
¡Déjame ya! no invadas mis sentidos
que después del placer solo hay dolor,
desencuentros, ausencias y gemidos.
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