La purga ("Querido diario..." I)

Nada Vratovic

Poeta recién llegado
Hoy he vomitado abortos de sueños que se habían quedado pegados a mis pulmones. Berreaban a todas horas; sus gritos subían hasta el cráneo, como el humo, con tentáculos de hilo viscoso, y trataban de traspasar sus paredes a empellones, no con ánimo de escapar, sino por venganza a la madre que había querido arrancárselos del cuerpo.
Se habían ramificado en torno a las costillas, supurando una leche agria que, al endurecerse, formaba huesos nuevos a modo de fortaleza.
La presión aumentaba cada vez más. Pensé que acabarían desgarrando mis pechos con esos huesos afilados y hambrientos y con sus tallos de esperanza coagulada.
¡Pero me he resuelto a librarme de todas estas crisálidas apelotonadas bajo la piel: la barricada ósea y los sueños cadavéricos que convulsionaban en estertores estrangulados a la espera de recuperarse y seguir creciendo!
He removido la masa de abortos metiéndome una percha por la garganta y los he ido purgando. Los falsos huesos también han salido. Y, aunque aún quedan restos que podrían volver a desarrollarse, como las lombrices cuando las partes en dos, seguiré con la purga hasta quedar redimida de mi propia ingenuidad.
 
Hoy he vomitado abortos de sueños que se habían quedado pegados a mis pulmones. Berreaban a todas horas; sus gritos subían hasta el cráneo, como el humo, con tentáculos de hilo viscoso, y trataban de traspasar sus paredes a empellones, no con ánimo de escapar, sino por venganza a la madre que había querido arrancárselos del cuerpo.
Se habían ramificado en torno a las costillas, supurando una leche agria que, al endurecerse, formaba huesos nuevos a modo de fortaleza.
La presión aumentaba cada vez más. Pensé que acabarían desgarrando mis pechos con esos huesos afilados y hambrientos y con sus tallos de esperanza coagulada.
¡Pero me he resuelto a librarme de todas estas crisálidas apelotonadas bajo la piel: la barricada ósea y los sueños cadavéricos que convulsionaban en estertores estrangulados a la espera de recuperarse y seguir creciendo!
He removido la masa de abortos metiéndome una percha por la garganta y los he ido purgando. Los falsos huesos también han salido. Y, aunque aún quedan restos que podrían volver a desarrollarse, como las lombrices cuando las partes en dos, seguiré con la purga hasta quedar redimida de mi propia ingenuidad.


Jopé, me has dejado sin hálito, qué imaginación.

Felicidades!

Palmira
 
Me gustan mucho tus poemas, la manera que dibujas, que inventas otros otros mundos paralelos y al final me devuelves de golpe a un espejo. Saludos Poetiza.
 
Eso de "Querido diario..." en el título sugiere la narración de las experiencias personales.
Lo siento por esos sueños muertos o corrompidos antes de nacer.

seguiré con la purga hasta quedar redimida de mi propia ingenuidad

Yo a estas alturas ya no sé si quedarás redimida de la ingenuidad o mutilada de algo que no sé qué es, pero que tal vez sea parte necesaria.
 

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