Nada Vratovic
Poeta recién llegado
Hoy he vomitado abortos de sueños que se habían quedado pegados a mis pulmones. Berreaban a todas horas; sus gritos subían hasta el cráneo, como el humo, con tentáculos de hilo viscoso, y trataban de traspasar sus paredes a empellones, no con ánimo de escapar, sino por venganza a la madre que había querido arrancárselos del cuerpo.
Se habían ramificado en torno a las costillas, supurando una leche agria que, al endurecerse, formaba huesos nuevos a modo de fortaleza.
La presión aumentaba cada vez más. Pensé que acabarían desgarrando mis pechos con esos huesos afilados y hambrientos y con sus tallos de esperanza coagulada.
¡Pero me he resuelto a librarme de todas estas crisálidas apelotonadas bajo la piel: la barricada ósea y los sueños cadavéricos que convulsionaban en estertores estrangulados a la espera de recuperarse y seguir creciendo!
He removido la masa de abortos metiéndome una percha por la garganta y los he ido purgando. Los falsos huesos también han salido. Y, aunque aún quedan restos que podrían volver a desarrollarse, como las lombrices cuando las partes en dos, seguiré con la purga hasta quedar redimida de mi propia ingenuidad.
Se habían ramificado en torno a las costillas, supurando una leche agria que, al endurecerse, formaba huesos nuevos a modo de fortaleza.
La presión aumentaba cada vez más. Pensé que acabarían desgarrando mis pechos con esos huesos afilados y hambrientos y con sus tallos de esperanza coagulada.
¡Pero me he resuelto a librarme de todas estas crisálidas apelotonadas bajo la piel: la barricada ósea y los sueños cadavéricos que convulsionaban en estertores estrangulados a la espera de recuperarse y seguir creciendo!
He removido la masa de abortos metiéndome una percha por la garganta y los he ido purgando. Los falsos huesos también han salido. Y, aunque aún quedan restos que podrían volver a desarrollarse, como las lombrices cuando las partes en dos, seguiré con la purga hasta quedar redimida de mi propia ingenuidad.