Que el Sueño no se venza. Soneto.

Maktú

Poeta que considera el portal su segunda casa
El Sueño se hizo polvo en el estante

perdido como un tiempo ya pasado

que incumple tercamente lo soñado

muriendo treinta veces cada instante.


Quimera fue una luz electrizante,

un fuego original e intencionado,

la búsqueda feliz de lo buscado,

la parte terrenal de un Dios gigante.


El Sueño marchitó, quedó dormido,

inerte en un sopor de sueños viejos…,

maltrecho y por cobarde sometido.


De nada le valieron los espejos

por donde trascender a lo escondido:

resecó se cegó; no vio más lejos.
 
Última edición:
Un soneto cadencioso, y con mucha clase.
¡¡¡Genial!!!

El Sueño se hizo polvo en el estante

perdido como un tiempo ya pasado

que incumple tercamente lo soñado

muriendo treinta veces cada instante.


Quimera fue una luz electrizante,

un fuego original e intencionado,

la búsqueda feliz de lo buscado,

la parte terrenal de un Dios gigante.


El Sueño marchitó, quedó dormido,

inerte en un sopor de sueños viejos…,

maltrecho y por cobarde sometido.


De nada le valieron los espejos

por donde trascender a lo escondido:

resecó se cegó; no vio más lejos.
 

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