Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
El Sueño se hizo polvo en el estante
perdido como un tiempo ya pasado
que incumple tercamente lo soñado
muriendo treinta veces cada instante.
Quimera fue una luz electrizante,
un fuego original e intencionado,
la búsqueda feliz de lo buscado,
la parte terrenal de un Dios gigante.
El Sueño marchitó, quedó dormido,
inerte en un sopor de sueños viejos…,
maltrecho y por cobarde sometido.
De nada le valieron los espejos
por donde trascender a lo escondido:
resecó se cegó; no vio más lejos.
perdido como un tiempo ya pasado
que incumple tercamente lo soñado
muriendo treinta veces cada instante.
Quimera fue una luz electrizante,
un fuego original e intencionado,
la búsqueda feliz de lo buscado,
la parte terrenal de un Dios gigante.
El Sueño marchitó, quedó dormido,
inerte en un sopor de sueños viejos…,
maltrecho y por cobarde sometido.
De nada le valieron los espejos
por donde trascender a lo escondido:
resecó se cegó; no vio más lejos.
Última edición: