Un día gris...
Un día gris, gris de acero,
huele a lluvia mas no viene,
parece un día de invierno
en un abril que entristece.
Flota un silencio en el cielo,
los gorriones enmudecen,
sólo la fuente del pueblo
su dulce sonido vierte.
Mira y remira al eterno
el labrador con la frente
ceñida y ojos risueños,
una gota y...¡llueve, llueve!
Aguas mil están cayendo,
grueso telón que va y viene
empujado por el viento
que pasa pero que vuelve...
dejando vacío el pueblo
y la taza de la fuente
con burbujas del momento,
es cual puchero que hierve.
Hay charcos y alcorques llenos
y la lluvia en su torrente
por calles baja corriendo
abandonada a su suerte.
El gris se va con el viento
y el labrador mira alegre
el rastro del aguacero
caído en su campo verde.
¡Ya luce el añil del cielo!
Y los capullos silvestres
entre dorados destellos
da a un abril que florece
color y perfumes nuevos.
Luis
Un día gris, gris de acero,
huele a lluvia mas no viene,
parece un día de invierno
en un abril que entristece.
Flota un silencio en el cielo,
los gorriones enmudecen,
sólo la fuente del pueblo
su dulce sonido vierte.
Mira y remira al eterno
el labrador con la frente
ceñida y ojos risueños,
una gota y...¡llueve, llueve!
Aguas mil están cayendo,
grueso telón que va y viene
empujado por el viento
que pasa pero que vuelve...
dejando vacío el pueblo
y la taza de la fuente
con burbujas del momento,
es cual puchero que hierve.
Hay charcos y alcorques llenos
y la lluvia en su torrente
por calles baja corriendo
abandonada a su suerte.
El gris se va con el viento
y el labrador mira alegre
el rastro del aguacero
caído en su campo verde.
¡Ya luce el añil del cielo!
Y los capullos silvestres
entre dorados destellos
da a un abril que florece
color y perfumes nuevos.
Luis
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