Estimado Dragon, no comprendo por qué pides perdón. Pienso que podríamos vivir mejor si tuviéramos democracias republicanas serias, sin mafias en los gobiernos disfrazadas de populismos, de izquierdas y de derechas. En doce años vaciaron las dependencias estatales, robaron y se enriquecieron, enriqueciendo además a los adeptos acólitos que justificaban lo injustificable. La moral pública es obligatoria en los cargos públicos, pero en Argentina como dice el tango Cambalache los inmorales nos han igualao... El tango, toda su letra ya nos queda chico como himno. Abrabesos.
Gracias Ropitella por esa voz tuya.
Aprovecho para indicar un detalle que a menudo pasamos por alto.
Si nos ponemos a comparar a los países que obtuvieron gran desarrollo en alguna etapa de su vida, contra otros países con poco o nulo desarrollo en la misma época, resulta que la diferencia se hallaba en los planes de gobierno.
Aquello países que lograron mayor desarrollo no lo hicieron en tres o cuatro años, es decir, no lo lograron en un único período de gobierno. Esto se logró a través de varios gobiernos, incluso contrarios unos de otros, pero que mantuvieron un plan de gobierno sin mayor variación.
El estar cada cuatro, o cinco o seis años reinventando el país es una receta segura para el estancamiento.
Algunos políticos se dieron cuenta de esto, pero cambiaron la idea de estabilidad de plan de gobierno a estabilidad de gobierno, e hicieron lo posible por mantener su continuidad en el cargo, inclusive sin plan de gobierno. Receta claramente populista, misma que fue sustentable mientras existían condiciones económicas adecuadas a pesar de todo el desgobierno que ejecutaban.
No hace falta ser economista mientras los ingresos son abundantes, pensaron equivocadamente. Y peor aún, pues aunque los planes de gobierno buscan guardar provisiones para las épocas duras, por el contrario se dilapidaron tales recursos. Esta es la realidad actual.
Es necesario que el pueblo asuma de una vez por todas su tarea de vigilar y exigir a sus elegidos a que cumplan su trabajo y presenten las cuentas. Ninguna moral subsiste sino hay un pueblo que la vigile.
Saldos cordiales Ropitella y Rubén Edgardo.