Arnet Fatheb Grothen
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Cómo fue que cesó la melodía
de aquel sueño tan vívido que embriaga?
Cuando el alma en desgracia se divaga,
va muriendo ese sueño y la alegría.
¿Cuán profundo ese amor ahí me hundía,
cuando había la hora tan aciaga?
Si el martirio a un hombre lo subyaga,
ve en la horca su fin como lo ansía.
Siendo así me enfrentaba con la muerte,
no sabía si osado hasta vencer
o cobarde rendirme ante su suerte.
Cuando al alma la pena le aniquila,
el corazón no puede contener
el fervor por morir que se destila.
de aquel sueño tan vívido que embriaga?
Cuando el alma en desgracia se divaga,
va muriendo ese sueño y la alegría.
¿Cuán profundo ese amor ahí me hundía,
cuando había la hora tan aciaga?
Si el martirio a un hombre lo subyaga,
ve en la horca su fin como lo ansía.
Siendo así me enfrentaba con la muerte,
no sabía si osado hasta vencer
o cobarde rendirme ante su suerte.
Cuando al alma la pena le aniquila,
el corazón no puede contener
el fervor por morir que se destila.
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