Resulta difícil, estimado Alonso, recopilar tantas reflexiones (unas propias, otras más de carácter universal), y verterlas en un molde formal sin que pierdan su espontaneidad y belleza. Muchas cosas podrían decirse sobre el tema de la belleza ─de hecho se me ocurren unas cuantas, además de las que ya he escrito─ pero hay que procurar que el texto resultante no sea una simple mezcolanza de cosas arbitrarias. Tú, y me parece muy bien, sigues el hilo fundamental del poema de manera muy sutil (rosa, jarrón, belleza, árbol, bosque, flores) y mezclas todos esos elementos, armoniosamente, en un complemento temático: el arte.
Estoy muy de acuerdo con lo que expresas ─¿quién no lo estaría? Quizá los amantes de la tauromaquia que es, en mi opinión, no importa cuántas vueltas retóricas le den al asunto, la infame tortura pública de un animal en nombre del "arte" y la tradición.
Algunos detalles que solo na persona quisquillosa como yo vería, jejeje: cambiaría, por ejemplo, en el verso 2, la expresión «el culo» por «el fondo» o «la base» | En el verso 8, emplearía «el acero», en vez de «un acero»:. No sé exactamente cuál es la diferencia, pero me suena mucho mejor.
El final me resulta un tanto inesperado y algo "suave", pero es parte del riesgo que corre todo poeta cuando ha dicho tantas cosas hermosas y no encuentra una más impactante para el final.
por si no he sido claro: te felicito por este sencillo, pero muy inteligente y creativo trabajo poético.
Un abrazo.