MaríaA.G
Poeta veterana en el Portal
Poso mis manos en el corazón de los recuerdos,
en la soledad que agónica inmortaliza tu mira,
chocando en la cuadriga del pensamiento,
expuesto en la arena de tu foso.
Eres tú,
quien camina sigiloso por la senda de mi esperanza,
liberando la pena que castiga mi condena,
en la ausencia latente de tu fuego,
del juego encadenado a un legítimo deseo.
Hurtaste la razón de mi último beso,
el trago de locura indefinida abocada a un nombre,
depositándolo en el bastión de tus brazos
donde volaba libre al amparo de la luna,
en las noches que agitaban las estrellas.
Solo tú,
apreciaste la locura de mis ojos,
el temblor sereno de mis incertidumbres
y la nostalgia, que ya se hacía presente
en los lagares donde se prensaban tus pensamientos.
quien camina sigiloso por la senda de mi esperanza,
liberando la pena que castiga mi condena,
en la ausencia latente de tu fuego,
del juego encadenado a un legítimo deseo.
Hurtaste la razón de mi último beso,
el trago de locura indefinida abocada a un nombre,
depositándolo en el bastión de tus brazos
donde volaba libre al amparo de la luna,
en las noches que agitaban las estrellas.
Solo tú,
apreciaste la locura de mis ojos,
el temblor sereno de mis incertidumbres
y la nostalgia, que ya se hacía presente
en los lagares donde se prensaban tus pensamientos.