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¡Qué fugaz fuiste en mi vida!

Luis Prieto

Moderador Global
Miembro del equipo
Moderador Global
¡Qué fugaz fuiste en mi vida!

Cruzan nubes de silencio,
blanquecinas,
en tibia tarde de mayo.
Olas de nostalgia atracan
en la bahía de mi alma
mientras el sol en declive
bruñe de oro el oleaje.

En la orilla de la vida,
el trémulo centelleo
del ocaso sobre el mar,
trae a este penar mío
recuerdos y más recuerdos
de aquel amor que nos dimos;

un amor de olas brillantes
surcando juntos los mares
y que al llegar a la playa,
puerto de arena olvidada,
se alejaron.

Tu amor llegó como la ola
que se levanta rizada
y es guiada por el viento
hacia la ensenada de mi
ser, inesperadamente.

Llegaste a mi con tu luz
blanquecina,
destellando
cual faro guía en la noche
al marinero perdido
salvándole del naufragio;

pero todo cuanto nace,
si no se cuida se hunde.

Y aquí estoy, en un médano,
en la hora de la añoranza,
ni es de noche ni de día,
viendo olas que van y vienen
empujadas por la brisa
de triste melancolía.

Es difícil de creer
que cuando nos entregábamos,
tu corazón no era mío
y el amor que yo besaba,
ya no me pertenecía.
¡Ay mujer,
qué fugaz fuiste en mi vida!

Y seguiré viendo al sol
irse a la cuna del mar
sin pensar que te recuerdo,
varado en la triste arena
como náufrago
y en silencio
con la ondulación del mar.

Luis












 
¡Qué fugaz fuiste en mi vida!

Cruzan nubes de silencio,
blanquecinas,
en tibia tarde de mayo.
Olas de nostalgia atracan
en la bahía de mi alma
mientras el sol en declive
bruñe de oro el oleaje.

En la orilla de la vida,
el trémulo centelleo
del ocaso sobre el mar,
trae a este penar mío
recuerdos y más recuerdos
de aquel amor que nos dimos;

un amor de olas brillantes
surcando juntos los mares
y que al llegar a la playa,
puerto de arena olvidada,
se alejaron.

Tu amor llegó como la ola
que se levanta rizada
y es guiada por el viento
hacia la ensenada de mi
ser, inesperadamente.

Llegaste a mi con tu luz (mí)
blanquecina,
destellando
cual faro guía en la noche
al marinero perdido
salvándole del naufragio;

pero todo cuanto nace,
si no se cuida se hunde.

Y aquí estoy, en un médano,
en la hora de la añoranza,
ni es de noche ni de día,
viendo olas que van y vienen
empujadas por la brisa
de triste melancolía.

Es difícil de creer
que cuando nos entregábamos,
tu corazón no era mío
y el amor que yo besaba,
ya no me pertenecía.
¡Ay mujer,
qué fugaz fuiste en mi vida!

Y seguiré viendo al sol
irse a la cuna del mar
sin pensar que te recuerdo,
varado en la triste arena
como náufrago
y en silencio
con la ondulación del mar.

Luis











Muy bello este poema de recuerdos que te llevan hasta ese amor a través de letras llenas de imágenes que se disfrutan. Un gran placer la lectura. Saludos y un abrazo cordial amigo Luis.
 
¡Qué fugaz fuiste en mi vida!

Cruzan nubes de silencio,
blanquecinas,
en tibia tarde de mayo.
Olas de nostalgia atracan
en la bahía de mi alma
mientras el sol en declive
bruñe de oro el oleaje.

En la orilla de la vida,
el trémulo centelleo
del ocaso sobre el mar,
trae a este penar mío
recuerdos y más recuerdos
de aquel amor que nos dimos;

un amor de olas brillantes
surcando juntos los mares
y que al llegar a la playa,
puerto de arena olvidada,
se alejaron.

Tu amor llegó como la ola
que se levanta rizada
y es guiada por el viento
hacia la ensenada de mi
ser, inesperadamente.

Llegaste a mi con tu luz
blanquecina,
destellando
cual faro guía en la noche
al marinero perdido
salvándole del naufragio;

pero todo cuanto nace,
si no se cuida se hunde.

Y aquí estoy, en un médano,
en la hora de la añoranza,
ni es de noche ni de día,
viendo olas que van y vienen
empujadas por la brisa
de triste melancolía.

Es difícil de creer
que cuando nos entregábamos,
tu corazón no era mío
y el amor que yo besaba,
ya no me pertenecía.
¡Ay mujer,
qué fugaz fuiste en mi vida!

Y seguiré viendo al sol
irse a la cuna del mar
sin pensar que te recuerdo,
varado en la triste arena
como náufrago
y en silencio
con la ondulación del mar.

Luis











Enhorabuena Luis por tu poema muy bien construido, con una naturaleza muy presente que da fuerza a los sentimientos a la manera de los grandes románticos . Me encantó tu escrito amigo poeta. Amistad poética Amarilys
 
Encanto de poema, adornado con nostalgia...de la buena.

¡Qué fugaz fuiste en mi vida!

Cruzan nubes de silencio,
blanquecinas,
en tibia tarde de mayo.
Olas de nostalgia atracan
en la bahía de mi alma
mientras el sol en declive
bruñe de oro el oleaje.

En la orilla de la vida,
el trémulo centelleo
del ocaso sobre el mar,
trae a este penar mío
recuerdos y más recuerdos
de aquel amor que nos dimos;

un amor de olas brillantes
surcando juntos los mares
y que al llegar a la playa,
puerto de arena olvidada,
se alejaron.

Tu amor llegó como la ola
que se levanta rizada
y es guiada por el viento
hacia la ensenada de mi
ser, inesperadamente.

Llegaste a mi con tu luz
blanquecina,
destellando
cual faro guía en la noche
al marinero perdido
salvándole del naufragio;

pero todo cuanto nace,
si no se cuida se hunde.

Y aquí estoy, en un médano,
en la hora de la añoranza,
ni es de noche ni de día,
viendo olas que van y vienen
empujadas por la brisa
de triste melancolía.

Es difícil de creer
que cuando nos entregábamos,
tu corazón no era mío
y el amor que yo besaba,
ya no me pertenecía.
¡Ay mujer,
qué fugaz fuiste en mi vida!

Y seguiré viendo al sol
irse a la cuna del mar
sin pensar que te recuerdo,
varado en la triste arena
como náufrago
y en silencio
con la ondulación del mar.

Luis











 
¡Qué fugaz fuiste en mi vida!

Cruzan nubes de silencio,
blanquecinas,
en tibia tarde de mayo.
Olas de nostalgia atracan
en la bahía de mi alma
mientras el sol en declive
bruñe de oro el oleaje.

En la orilla de la vida,
el trémulo centelleo
del ocaso sobre el mar,
trae a este penar mío
recuerdos y más recuerdos
de aquel amor que nos dimos;

un amor de olas brillantes
surcando juntos los mares
y que al llegar a la playa,
puerto de arena olvidada,
se alejaron.

Tu amor llegó como la ola
que se levanta rizada
y es guiada por el viento
hacia la ensenada de mi
ser, inesperadamente.

Llegaste a mi con tu luz
blanquecina,
destellando
cual faro guía en la noche
al marinero perdido
salvándole del naufragio;

pero todo cuanto nace,
si no se cuida se hunde.

Y aquí estoy, en un médano,
en la hora de la añoranza,
ni es de noche ni de día,
viendo olas que van y vienen
empujadas por la brisa
de triste melancolía.

Es difícil de creer
que cuando nos entregábamos,
tu corazón no era mío
y el amor que yo besaba,
ya no me pertenecía.
¡Ay mujer,
qué fugaz fuiste en mi vida!

Y seguiré viendo al sol
irse a la cuna del mar
sin pensar que te recuerdo,
varado en la triste arena
como náufrago
y en silencio
con la ondulación del mar.

Luis











Querido maestro. Soberbio poema que en su esencia melancólica manejas el lenguaje de manera magistral. Muchas felicidades por esa capacidad.

Recibe mi abrazo y mi admiración.
Salvador.
 
¡Qué fugaz fuiste en mi vida!

Cruzan nubes de silencio,
blanquecinas,
en tibia tarde de mayo.
Olas de nostalgia atracan
en la bahía de mi alma
mientras el sol en declive
bruñe de oro el oleaje.

En la orilla de la vida,
el trémulo centelleo
del ocaso sobre el mar,
trae a este penar mío
recuerdos y más recuerdos
de aquel amor que nos dimos;

un amor de olas brillantes
surcando juntos los mares
y que al llegar a la playa,
puerto de arena olvidada,
se alejaron.

Tu amor llegó como la ola
que se levanta rizada
y es guiada por el viento
hacia la ensenada de mi
ser, inesperadamente.

Llegaste a mi con tu luz
blanquecina,
destellando
cual faro guía en la noche
al marinero perdido
salvándole del naufragio;

pero todo cuanto nace,
si no se cuida se hunde.

Y aquí estoy, en un médano,
en la hora de la añoranza,
ni es de noche ni de día,
viendo olas que van y vienen
empujadas por la brisa
de triste melancolía.

Es difícil de creer
que cuando nos entregábamos,
tu corazón no era mío
y el amor que yo besaba,
ya no me pertenecía.
¡Ay mujer,
qué fugaz fuiste en mi vida!

Y seguiré viendo al sol
irse a la cuna del mar
sin pensar que te recuerdo,
varado en la triste arena
como náufrago
y en silencio
con la ondulación del mar.

Luis











Ambiente donde esa perspectiva de un mar de terciopelo
va sugestionando los recuerdos para una tertulia intimista
que emana melancolia y enturbiada tristeza de fluidos
maximos. felicidades.
luzyabsenta
 
Ay Luisito que hermos poema romántico nostálgico de un amor fugaz
 
Enhorabuena Luis por tu poema muy bien construido, con una naturaleza muy presente que da fuerza a los sentimientos a la manera de los grandes románticos . Me encantó tu escrito amigo poeta. Amistad poética Amarilys

Muchas gracias Amarilys, me alegra mucho que te hayan gustado estas letras. Ay que más quisiera yo que parecer un poco a los grandes románticos.
Mis saludos cordiales amiga mía.
 
¡Qué fugaz fuiste en mi vida!

Cruzan nubes de silencio,
blanquecinas,
en tibia tarde de mayo.
Olas de nostalgia atracan
en la bahía de mi alma
mientras el sol en declive
bruñe de oro el oleaje.

En la orilla de la vida,
el trémulo centelleo
del ocaso sobre el mar,
trae a este penar mío
recuerdos y más recuerdos
de aquel amor que nos dimos;

un amor de olas brillantes
surcando juntos los mares
y que al llegar a la playa,
puerto de arena olvidada,
se alejaron.

Tu amor llegó como la ola
que se levanta rizada
y es guiada por el viento
hacia la ensenada de mi
ser, inesperadamente.

Llegaste a mi con tu luz
blanquecina,
destellando
cual faro guía en la noche
al marinero perdido
salvándole del naufragio;

pero todo cuanto nace,
si no se cuida se hunde.

Y aquí estoy, en un médano,
en la hora de la añoranza,
ni es de noche ni de día,
viendo olas que van y vienen
empujadas por la brisa
de triste melancolía.

Es difícil de creer
que cuando nos entregábamos,
tu corazón no era mío
y el amor que yo besaba,
ya no me pertenecía.
¡Ay mujer,
qué fugaz fuiste en mi vida!

Y seguiré viendo al sol
irse a la cuna del mar
sin pensar que te recuerdo,
varado en la triste arena
como náufrago
y en silencio
con la ondulación del mar.

Luis











Majestuosas imágenes Luis, por ellas aunque mal paguen, esos raticos bien valen una vida, abrazos.
 
¡Qué fugaz fuiste en mi vida!

Cruzan nubes de silencio,
blanquecinas,
en tibia tarde de mayo.
Olas de nostalgia atracan
en la bahía de mi alma
mientras el sol en declive
bruñe de oro el oleaje.

En la orilla de la vida,
el trémulo centelleo
del ocaso sobre el mar,
trae a este penar mío
recuerdos y más recuerdos
de aquel amor que nos dimos;

un amor de olas brillantes
surcando juntos los mares
y que al llegar a la playa,
puerto de arena olvidada,
se alejaron.

Tu amor llegó como la ola
que se levanta rizada
y es guiada por el viento
hacia la ensenada de mi
ser, inesperadamente.

Llegaste a mi con tu luz
blanquecina,
destellando
cual faro guía en la noche
al marinero perdido
salvándole del naufragio;

pero todo cuanto nace,
si no se cuida se hunde.

Y aquí estoy, en un médano,
en la hora de la añoranza,
ni es de noche ni de día,
viendo olas que van y vienen
empujadas por la brisa
de triste melancolía.

Es difícil de creer
que cuando nos entregábamos,
tu corazón no era mío
y el amor que yo besaba,
ya no me pertenecía.
¡Ay mujer,
qué fugaz fuiste en mi vida!

Y seguiré viendo al sol
irse a la cuna del mar
sin pensar que te recuerdo,
varado en la triste arena
como náufrago
y en silencio
con la ondulación del mar.

Luis











Muy lindo poema donde plasmas tu melancolía por la perdida de tu amor con muy bellas y buenas pinceladas poéticas. Un abrazo amigo.
 
Querido maestro. Soberbio poema que en su esencia melancólica manejas el lenguaje de manera magistral. Muchas felicidades por esa capacidad.

Recibe mi abrazo y mi admiración.
Salvador.

Muchas gracias Salva por los halagos que me otorgas pero que me quedan un tanto grandes. Me basta y ello es un gran honor que mis letras sean de tu agrado.
Recibe un fuerte y sincero abrazo amigo mío.
 
Ambiente donde esa perspectiva de un mar de terciopelo
va sugestionando los recuerdos para una tertulia intimista
que emana melancolia y enturbiada tristeza de fluidos
maximos. felicidades.
luzyabsenta

Muy bellas palabras estimado amigo dejas. Muchas gracias por tu grata presencia que engrandece este espacio.
Mis saludos cordiales y fraternal abrazo LuzyAbsenta.
 
un amor de olas brillantes
surcando juntos los mares

Estos dos versos me encantan, me llenan... y es que el amor es para siempre, pero no así las personas. Se puede quedar varado en una de ellas mientras la otra cambia de puerto, de rumbo. Es como la luz de una estrella que puede haber muerto ya, mas su luz apenas nos llega, nos ilumina, nos inspira. Un gozo pasar a leerte, mi querido Luis, mi querido amigo poeta de ultramar. Recibe mi cariño, besos y abrazos que te mando.
 
Estos dos versos me encantan, me llenan... y es que el amor es para siempre, pero no así las personas. Se puede quedar varado en una de ellas mientras la otra cambia de puerto, de rumbo. Es como la luz de una estrella que puede haber muerto ya, mas su luz apenas nos llega, nos ilumina, nos inspira. Un gozo pasar a leerte, mi querido Luis, mi querido amigo poeta de ultramar. Recibe mi cariño, besos y abrazos que te mando.

Totalmente de acuerdo contigo querida amiga, el amor es para siempre pero no así las personas aunque queda esa tibia estela que inspira.
Muchas gracias mi querida María por tus bellas palabras que recibo con cariño e igualmente te envío en alas de grácil gaviota mis abrazos y mis besos mi querida y dulce poeta.
 
¡Qué fugaz fuiste en mi vida!

Cruzan nubes de silencio,
blanquecinas,
en tibia tarde de mayo.
Olas de nostalgia atracan
en la bahía de mi alma
mientras el sol en declive
bruñe de oro el oleaje.

En la orilla de la vida,
el trémulo centelleo
del ocaso sobre el mar,
trae a este penar mío
recuerdos y más recuerdos
de aquel amor que nos dimos;

un amor de olas brillantes
surcando juntos los mares
y que al llegar a la playa,
puerto de arena olvidada,
se alejaron.

Tu amor llegó como la ola
que se levanta rizada
y es guiada por el viento
hacia la ensenada de mi
ser, inesperadamente.

Llegaste a mi con tu luz
blanquecina,
destellando
cual faro guía en la noche
al marinero perdido
salvándole del naufragio;

pero todo cuanto nace,
si no se cuida se hunde.

Y aquí estoy, en un médano,
en la hora de la añoranza,
ni es de noche ni de día,
viendo olas que van y vienen
empujadas por la brisa
de triste melancolía.

Es difícil de creer
que cuando nos entregábamos,
tu corazón no era mío
y el amor que yo besaba,
ya no me pertenecía.
¡Ay mujer,
qué fugaz fuiste en mi vida!

Y seguiré viendo al sol
irse a la cuna del mar
sin pensar que te recuerdo,
varado en la triste arena
como náufrago
y en silencio
con la ondulación del mar.

Luis












E l amor a veces parece fugaz ante la presencia física, pero en en el alma es perenne con las ondulaciones de mar, intenso y bello poema. Saludos poeta.
 
¡Qué fugaz fuiste en mi vida!

Cruzan nubes de silencio,
blanquecinas,
en tibia tarde de mayo.
Olas de nostalgia atracan
en la bahía de mi alma
mientras el sol en declive
bruñe de oro el oleaje.

En la orilla de la vida,
el trémulo centelleo
del ocaso sobre el mar,
trae a este penar mío
recuerdos y más recuerdos
de aquel amor que nos dimos;

un amor de olas brillantes
surcando juntos los mares
y que al llegar a la playa,
puerto de arena olvidada,
se alejaron.

Tu amor llegó como la ola
que se levanta rizada
y es guiada por el viento
hacia la ensenada de mi
ser, inesperadamente.

Llegaste a mi con tu luz
blanquecina,
destellando
cual faro guía en la noche
al marinero perdido
salvándole del naufragio;

pero todo cuanto nace,
si no se cuida se hunde.

Y aquí estoy, en un médano,
en la hora de la añoranza,
ni es de noche ni de día,
viendo olas que van y vienen
empujadas por la brisa
de triste melancolía.

Es difícil de creer
que cuando nos entregábamos,
tu corazón no era mío
y el amor que yo besaba,
ya no me pertenecía.
¡Ay mujer,
qué fugaz fuiste en mi vida!

Y seguiré viendo al sol
irse a la cuna del mar
sin pensar que te recuerdo,
varado en la triste arena
como náufrago
y en silencio
con la ondulación del mar.

Luis











Bella melamcolía amigo Luis, escrita con tu maestría habitual que dota a tus versos de una brillante musicalidad. Un abrazo. Paco.
 
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¡Qué fugaz fuiste en mi vida!

Cruzan nubes de silencio,
blanquecinas,
en tibia tarde de mayo.
Olas de nostalgia atracan
en la bahía de mi alma
mientras el sol en declive
bruñe de oro el oleaje.

En la orilla de la vida,
el trémulo centelleo
del ocaso sobre el mar,
trae a este penar mío
recuerdos y más recuerdos
de aquel amor que nos dimos;

un amor de olas brillantes
surcando juntos los mares
y que al llegar a la playa,
puerto de arena olvidada,
se alejaron.

Tu amor llegó como la ola
que se levanta rizada
y es guiada por el viento
hacia la ensenada de mi
ser, inesperadamente.

Llegaste a mi con tu luz
blanquecina,
destellando
cual faro guía en la noche
al marinero perdido
salvándole del naufragio;

pero todo cuanto nace,
si no se cuida se hunde.

Y aquí estoy, en un médano,
en la hora de la añoranza,
ni es de noche ni de día,
viendo olas que van y vienen
empujadas por la brisa
de triste melancolía.

Es difícil de creer
que cuando nos entregábamos,
tu corazón no era mío
y el amor que yo besaba,
ya no me pertenecía.
¡Ay mujer,
qué fugaz fuiste en mi vida!

Y seguiré viendo al sol
irse a la cuna del mar
sin pensar que te recuerdo,
varado en la triste arena
como náufrago
y en silencio
con la ondulación del mar.

Luis











AyyyLuís cuanta melancolía mece las aguas de tu ser, fugaz y efímero es a veces el amor, caprichoso y cíclico, como las olas del mar que vienen y se van así el amor nos visita dejando en nuestras arenas su honda huella. Me ha encantado leerte querido amigo, tus versos sugieren bellesa y profundo lirismos, me han encantadoooo. Besazos mi Escudero querido, llenos de admiración y de cariño...muááááááácksss...
 
AyyyLuís cuanta melancolía mece las aguas de tu ser, fugaz y efímero es a veces el amor, caprichoso y cíclico, como las olas del mar que vienen y se van así el amor nos visita dejando en nuestras arenas su honda huella. Me ha encantado leerte querido amigo, tus versos sugieren bellesa y profundo lirismos, me han encantadoooo. Besazos mi Escudero querido, llenos de admiración y de cariño...muááááááácksss...

Melancolía que va y viene al son que marcan las olas con la barca del amor caprichoso bogando sin poder mantener el rumbo.
Muchas gracias mi querida Dulcinea por acompañarme siempre con tu hermosa dulzura e incomparable simpatía.
Besazos y abrazos rebosantes de cariño y admiracion muakkkkssss
 

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