Cetrero3
Poeta fiel al portal
LA CONDENA
( 2ª parte )
( 2ª parte )
Tu nebulosa seda, amigo,
que te acicalas a placer
Sin querer nada ya saber...
Que no vendrás, dicen, conmigo.
Abajo, infierno vil, dantesco,
arriba flores, bellas rosas,
y justo enmedio de estas cosas
un aire mudo y medio fresco.
Me quedo aquí, sobre el cantil,
"entreescondido" en tu plumón
muy arrimado al corazón,
hasta el regreso de otro abril.
No buscaré entrarle en razón,
timbrea, amigo, tú timbrea
hasta que suba la marea
y te me cuelgues del balcón.
Remoto juicio tan tremendo,
no estuve yo como invitado,
y mira ahora, condenado,
nada le doy, nada le prendo.
Un vil infierno que colea
inquieto, abajo, por la acera,
el vil infierno que me espera,
mientras, molesto me timbrea.
Timbrea, amigo, tú timbrea.
Carles Coll
que te acicalas a placer
Sin querer nada ya saber...
Que no vendrás, dicen, conmigo.
Abajo, infierno vil, dantesco,
arriba flores, bellas rosas,
y justo enmedio de estas cosas
un aire mudo y medio fresco.
Me quedo aquí, sobre el cantil,
"entreescondido" en tu plumón
muy arrimado al corazón,
hasta el regreso de otro abril.
No buscaré entrarle en razón,
timbrea, amigo, tú timbrea
hasta que suba la marea
y te me cuelgues del balcón.
Remoto juicio tan tremendo,
no estuve yo como invitado,
y mira ahora, condenado,
nada le doy, nada le prendo.
Un vil infierno que colea
inquieto, abajo, por la acera,
el vil infierno que me espera,
mientras, molesto me timbrea.
Timbrea, amigo, tú timbrea.
Carles Coll
Última edición: