selenschek manfred
Hijo de la Luna
No existe Dulcinea ni gigantes
y todos en Criptana se reían
mil dragones de fuego alucinantes
al hidalgo señor combatirían.
El amor en la tarde no era el de antes
los molinos sin viento fenecían
las hiedras se trepaban en Cervantes
de su trigo molido no comían.
Y la historia dirá con estupor
que el amor se ha colgado del trapecio
huyendo del realismo y su dolor,
¡ espejismo falaz eres un necio !
un beso de verdad no tiene precio
porque no somos nada sin amor.
Archivos adjuntos
Última edición por un moderador: