Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Velada se agazapa en tu sonrisa
la prístina razón de andar amando,
un suave resplandor que –conquistando-
se adueña victorioso de mi prisa.
Me aquietas el reloj y de esta guisa
te entregas al después de vez en cuando
rozando con tus manos, bien cuidando,
al hombre que hay detrás de mi camisa.
Oculta no desvelas tu misterio
y verde tu mirada todo dice
a quien le quieres dar su magisterio...
¡Infausta si la noche te maldice,
malevo si te atrapa el cautiverio..,
maldita si la Luz no te bendice!
la prístina razón de andar amando,
un suave resplandor que –conquistando-
se adueña victorioso de mi prisa.
Me aquietas el reloj y de esta guisa
te entregas al después de vez en cuando
rozando con tus manos, bien cuidando,
al hombre que hay detrás de mi camisa.
Oculta no desvelas tu misterio
y verde tu mirada todo dice
a quien le quieres dar su magisterio...
¡Infausta si la noche te maldice,
malevo si te atrapa el cautiverio..,
maldita si la Luz no te bendice!