Palabra es tu silencio. Soneto.

Maktú

Poeta que considera el portal su segunda casa
Velada se agazapa en tu sonrisa

la prístina razón de andar amando,

un suave resplandor que –conquistando-

se adueña victorioso de mi prisa.


Me aquietas el reloj y de esta guisa

te entregas al después de vez en cuando

rozando con tus manos, bien cuidando,

al hombre que hay detrás de mi camisa.


Oculta no desvelas tu misterio

y verde tu mirada todo dice

a quien le quieres dar su magisterio...


¡Infausta si la noche te maldice,

malevo si te atrapa el cautiverio..,

maldita si la Luz no te bendice!
 
Velada se agazapa en tu sonrisa

la prístina razón de andar amando,

un suave resplandor que –conquistando-

se adueña victorioso de mi prisa.


Me aquietas el reloj y de esta guisa

te entregas al después de vez en cuando

rozando con tus manos, bien cuidando,

al hombre que hay detrás de mi camisa.


Oculta no desvelas tu misterio

y verde tu mirada todo dice

a quien le quieres dar su magisterio...


¡Infausta si la noche te maldice,

malevo si te atrapa el cautiverio..,

maldita si la Luz no te bendice!
Uffff, no me gustan las maldiciones, pero es preciso entender cuando se lee un poema que el autor es dueño de sus emociones para liberar cualquier sentir que lo esté agobiando, tu talento es ingenioso, un gusto pasar. Saludos y abrazos cordiales.
 
Muchas gracias, Nancy. Es tanto el amor que siento por Ana que deseo fervientemente que la Vida y la Luz le sean siempre propicias. Es tan buena que obliga a ser bueno a quien esté a su lado. Invoco a la Luz a favorecerla ya que lo contrario sería una tremenda equivocación... de la Luz. Besos y abrazos.
Que alegría Maktú de que sea así, después de tantos años felices sería una pena que la luz no los favoreciera, te dejo un gran saludo de miércoles poeta y mucha paz para tus días!
 
Velada se agazapa en tu sonrisa

la prístina razón de andar amando,

un suave resplandor que –conquistando-

se adueña victorioso de mi prisa.


Me aquietas el reloj y de esta guisa

te entregas al después de vez en cuando

rozando con tus manos, bien cuidando,

al hombre que hay detrás de mi camisa.


Oculta no desvelas tu misterio

y verde tu mirada todo dice

a quien le quieres dar su magisterio...


¡Infausta si la noche te maldice,

malevo si te atrapa el cautiverio..,

maldita si la Luz no te bendice!
Muy bello soneto, me suenan muy bien tus rimas, en tu línea certera y sensible amigo Maktú. Un abrazo. Paco.
 

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