Traigo malas noticias:
Han clausurado en mi ciudad
la facultad de filosofía.
Aún así he llegado a tiempo
de aprender una cosa
antes de esta brutal eregía:
No es gran cosa lo que he aprendido, es esto:
El hombre que tentado se viste de caballo
un día u otro acaba rebuznando.
''Vente conmigo, amor,
ahora que aún duermen
las eternas ciudades
de Bagdad y Damasco,
pronto arrasarán los mongoles,
huyamos presto hasta los confines
de la cristiandad
por la escondida senda
del campo santo.
¡Tan profunda te siento!
La brisa con fuerza sopla
y se divisa clara la luz
en Constantinopla.
Vente conmigo, amor,
no es tarde. Te llevaré a palacio,
sobre mi entregado candor
para estamparte un beso.
Con torniquete de amor
nadie desangra la herida
de su bendito universo.
Estallen así los resortes del alma,
regrese la pasión y la calma.
¡Tanto te quiero!
Escalaré tus montes sacros
hasta precipitar mi temor
en la cumbre de tus encantos.
Vente conmigo, amor,
ahora que todos reposan;
ahora que duermen
abasíes y omeyas exhaustos
por sus luchas en vano.
Que onerosos dimníes
nos guíen,
tributaré mis tesoros.
Huye conmigo, amor,
Y, antes que llegue en tropel
el brutal otomano,
no temas, cierra los ojos,
abrázame fuerte,
y cógeme de la mano''
Han clausurado en mi ciudad
la facultad de filosofía.
Aún así he llegado a tiempo
de aprender una cosa
antes de esta brutal eregía:
No es gran cosa lo que he aprendido, es esto:
El hombre que tentado se viste de caballo
un día u otro acaba rebuznando.
''Vente conmigo, amor,
ahora que aún duermen
las eternas ciudades
de Bagdad y Damasco,
pronto arrasarán los mongoles,
huyamos presto hasta los confines
de la cristiandad
por la escondida senda
del campo santo.
¡Tan profunda te siento!
La brisa con fuerza sopla
y se divisa clara la luz
en Constantinopla.
Vente conmigo, amor,
no es tarde. Te llevaré a palacio,
sobre mi entregado candor
para estamparte un beso.
Con torniquete de amor
nadie desangra la herida
de su bendito universo.
Estallen así los resortes del alma,
regrese la pasión y la calma.
¡Tanto te quiero!
Escalaré tus montes sacros
hasta precipitar mi temor
en la cumbre de tus encantos.
Vente conmigo, amor,
ahora que todos reposan;
ahora que duermen
abasíes y omeyas exhaustos
por sus luchas en vano.
Que onerosos dimníes
nos guíen,
tributaré mis tesoros.
Huye conmigo, amor,
Y, antes que llegue en tropel
el brutal otomano,
no temas, cierra los ojos,
abrázame fuerte,
y cógeme de la mano''
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