Llora el amor niño

Fingal

Poeta adicto al portal
Llora el amor niño,
huérfano y hambriento,
llora.

Su ilusión desproporcionada
de brazos infinitos que no alcanzan;
su carne de aroma a devoción y deseo,
tan inmortal y vulnerable.
Llora su frustración predestinada al desamparo
muy lejos de la comprensión de sus pupilas
inmensas de inocencia y destello.

Llora el amor niño sus lecciones de esparto,
aquel mundo que gira siempre hacia el otro lado,
a la espalda de las estrellas,
en el blanco y negro de la noche que intimida las palabras,
que las envenena en la garganta.

Llora el amor niño,
llora la entraña que no lo amamanta,
el inválido abrazo anudado a tu ausencia,
la cuna de piel
suave y descalza.
Llora la mano que guíe su miedo,
abrir tu sonrisa generosa en afecto,
ojos espejos,
recíprocos y tiernos.
Llora ser fruto de boca que anhela y concede,
tu boca altar en silencio
y beso.

Llora el amor niño,
llora en los pastos de invierno,
llora en los pozos marchitos.
Llora espejismos con sus versos de juguete,
su cándida ciencia de cuento,
y esboza un consuelo,
una paz disecada,
en su lealtad de peluche,
su gratitud de flor de desierto,
su intimidad de juramento despierto,
justo y eterno.

Llora el amor niño, llora,
muerde panes de incienso embrujado,
los puños anidados de cielo.
Llora el amor niño,
llora su mantra de vírgenes mitos
y al austero arrullo de las horas
duerme al fin
sueños vacíos.



Álvaro del Prado,
Galapagar/Las Rozas/Madrid, 3 de agosto de 2016
© Todos los derechos reservados.
 
Llora el amor niño,
huérfano y hambriento,
llora.

Su ilusión desproporcionada
de brazos infinitos que no alcanzan;
su carne de aroma a devoción y deseo,
tan inmortal y vulnerable.
Llora su frustración predestinada al desamparo
muy lejos de la comprensión de sus pupilas
inmensas de inocencia y destello.

Llora el amor niño sus lecciones de esparto,
aquel mundo que gira siempre hacia el otro lado,
a la espalda de las estrellas,
en el blanco y negro de la noche que intimida las palabras,
que las envenena en la garganta.

Llora el amor niño,
llora la entraña que no lo amamanta,
el inválido abrazo anudado a tu ausencia,
la cuna de piel
suave y descalza.
Llora la mano que guíe su miedo,
abrir tu sonrisa generosa en afecto,
ojos espejos,
recíprocos y tiernos.
Llora ser fruto de boca que anhela y concede,
tu boca altar en silencio
y beso.

Llora el amor niño,
llora en los pastos de invierno,
llora en los pozos marchitos.
Llora espejismos con sus versos de juguete,
su cándida ciencia de cuento,
y esboza un consuelo,
una paz disecada,
en su lealtad de peluche,
su gratitud de flor de desierto,
su intimidad de juramento despierto,
justo y eterno.

Llora el amor niño, llora,
muerde panes de incienso embrujado,
los puños anidados de cielo.
Llora el amor niño,
llora su mantra de vírgenes mitos
y al austero arrullo de las horas
duerme al fin
sueños vacíos.



Álvaro del Prado,
Galapagar/Las Rozas/Madrid, 3 de agosto de 2016
© Todos los derechos reservados.

Fingal, un lujo de poema dedicado a esa injusta repartición de bondades en la infancia, muy triste si, pero hermoso en su máxima expresión poética, no hay derroche en los aspectos que tocas.
Mi saludo y admiración quedan contigo.
 
llora el amor niño
llora con su canto invertido
pasos que se sienten en la frente
que dejó de añorar

Muy buen poema. Felicitaciones Álvaro. Hay una cadencia en la nostalgia en lo consumado, como una caída de pesimismo que envuelve y hace reflexionar. Saludos amigo.
 
llora el amor niño
llora con su canto invertido
pasos que se sienten en la frente
que dejó de añorar

Muy buen poema. Felicitaciones Álvaro. Hay una cadencia en la nostalgia en lo consumado, como una caída de pesimismo que envuelve y hace reflexionar. Saludos amigo.

Pero así, entre nosotros, en realidad todavía no ha dejado de añorar ;)
 
Llora el amor niño,
huérfano y hambriento,
llora.

Su ilusión desproporcionada
de brazos infinitos que no alcanzan;
su carne de aroma a devoción y deseo,
tan inmortal y vulnerable.
Llora su frustración predestinada al desamparo
muy lejos de la comprensión de sus pupilas
inmensas de inocencia y destello.

Llora el amor niño sus lecciones de esparto,
aquel mundo que gira siempre hacia el otro lado,
a la espalda de las estrellas,
en el blanco y negro de la noche que intimida las palabras,
que las envenena en la garganta.

Llora el amor niño,
llora la entraña que no lo amamanta,
el inválido abrazo anudado a tu ausencia,
la cuna de piel
suave y descalza.
Llora la mano que guíe su miedo,
abrir tu sonrisa generosa en afecto,
ojos espejos,
recíprocos y tiernos.
Llora ser fruto de boca que anhela y concede,
tu boca altar en silencio
y beso.

Llora el amor niño,
llora en los pastos de invierno,
llora en los pozos marchitos.
Llora espejismos con sus versos de juguete,
su cándida ciencia de cuento,
y esboza un consuelo,
una paz disecada,
en su lealtad de peluche,
su gratitud de flor de desierto,
su intimidad de juramento despierto,
justo y eterno.

Llora el amor niño, llora,
muerde panes de incienso embrujado,
los puños anidados de cielo.
Llora el amor niño,
llora su mantra de vírgenes mitos
y al austero arrullo de las horas
duerme al fin
sueños vacíos.



Álvaro del Prado,
Galapagar/Las Rozas/Madrid, 3 de agosto de 2016
© Todos los derechos reservados.

Muy hermoso poema, Fingal....metáforas tristes de orfandad y hambruna para tantos niños del planeta. Felicito tu inspiración y te dejo mi cordial saludo.
 
Pesimismo que reflexiona en la disolucion del amor
que hoy contemplamos. tu poema se siente envuelto
en esas metaforas que recogen el horror de los que
vivimos. felicidades. magnifico. luzyabsenta

Creo que era sobre todo frustración lo que quería expresar. La frustración de un sentimiento intenso que no soporta no alcanzar sus anhelos; pensé que como un niño que tiene tanta capacidad de ilusionarse como tan poca de soportar la desilusión.

Muchas gracias por tus comentarios, luzyabsenta, que siempre invitan a leerlos con la máxima atención.
 

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