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Crepuscular

musador

esperando...
Cae la tarde: el oriente se ilumina
y un globo rojo apaga en el poniente
la sed del mar que muerde con un diente
al día cuya muerte se avecina.

El gran párpado alumbra una retina
con nube que simula un continente
en vanas ilusiones de un demente
que en ella sueña enorme esfera albina.

El espejo del día ya caído
de mis duendes refleja travesuras
que de a poco coagulan en tormento.

De la muerte me aquejan las premuras
mientras busco en el tiempo del olvido
esa luz que a mis trapos brinda aliento.
 
Última edición:
Cae la tarde: el oriente se ilumina
y un globo rojo apaga en el poniente
la sed del mar que muerde con su diente
al día cuya muerte se avecina.

El gran párpado alumbra una retina
con nube que simula un continente
en vanas ilusiones de un demente
que en ella sueña enorme esfera albina.

El espejo del día ya caído
de mis duendes refleja travesuras
que de a poco coagulan en tormento.

De la muerte me aquejan las premuras
mientras busco en el tiempo del olvido
blanca luz que a mis pasos brinde aliento.
Creo que en el primer cuarteto describes bellamente la hora del crepúsculo; en el segundo profundizas en esa misma idea con metáforas casi surrealistas, coronadas especialmente por aquella que alude al sol como una «enorme esfera albina», tropo muy original en mi opinión ─al menos es la primera vez que lo encuentro en un poema─ y que eleva la calidad del texto poético a un nivel que aprecio mucho como lector. Si me pidieran, por ejemplo, que relacionara este poema con un color, elegiría el gris azulado, tal vez por los matices de su ambientación y de su carga emocional, llena de desesperanza, belleza, armonía, angustia y dolor. Hay cierta monotonía rítmica en los tercetos (cinco versos melódicos contiguos) y un epíteto insustancial («blanca luz») perfectible de ser mejorado en el verso final. Aun así, considero que el poema trasciende por su nivel esta simple crítica que, como bien sabes, es siempre muy personal.
Te felicito sinceramente, hermano mío. Me complace saber que aun conservas la motivación para narrarnos estas hermosas, aunque tristes, escenas poéticas.
 
Última edición por un moderador:
Es un poema muy bello, de tono triste con rico lenguaje figurado y rimas novedosas para mí en los tercetos: (CDE/DCE).
Pienso que en el primer cuarteto la metáfora del sol como "globo rojo" se refiere al ocaso; en cambio, en el segundo cuarteto se alude al nacimiento de la luna que es para mí "la gran esfera albina", sugerida anteriormente con "el oriente se ilumina".
En cuanto a las connotaciones, el fin del día me parece un paralelo con el atardecer de la vida, los recuerdos felices, tal vez juveniles ("los duendes") se han ido y duele su ausencia; por lo tanto.el yo poético encontrará en "el tiempo del olvido" la calma necesaria para continuar su rumbo.
Sólo es la interpretación personal de una lectora.
Me ha complacido leer tu obra
 
¿Qué puedo decirte Jorge, si ya Elhi y Maygemay han dejado sobradas pruebas definiendo la profundidad poetica de este hermoso y creativo poema que efectivamente tanto nos cuenta, si lo han dicho todo?, solo que me alegra ver en este triste y emotivo soneto, que tu inspiración goza de buena salud, ya que su alto lirismo, la riqueza de imágenes y esa verdad que asoma en tu lamento crepuscular dan muestras de tu vitalidad poética. Un placer como siempre leerte.
Un abrazo
Isabel.
 
Última edición:
Pues, hermanito, esta vez te has equivocado en un punto: la esfera albina es la luna, como bien acierta Maygemay en su interpretación. Es, en cierto sentido. un soneto místico, donde el fenómeno astronómico de la perduración del sol por su reflejo en la luna se asocia con nuestro humano apetito de trascendencia, de ahí que se ve a la luna como una retina que nos mira, y al mirarnos nos refleja en una posteridad incierta. El epíteto en «blanca luz» alude nuevamente a la palidez de esa luna que en este poema es vida después de la muerte.

Pensé en ti, hermanito, al escribir un soneto-soneto, sin peros.

abrazo
Jorge
 
Y después de todos esos excelentes comentarios vengo yo a decirte que me ha encantado tu poema. Yo no soy buena para comentar pero si lo que leo me gusta o me causa emoción pues lo digo y ese es el caso con tu bello poema. Escribes de maravilla. Saludos y Bendiciones.
 
Pues, hermanito, esta vez te has equivocado en un punto: la esfera albina es la luna, como bien acierta Maygemay en su interpretación. Es, en cierto sentido. un soneto místico, donde el fenómeno astronómico de la perduración del sol por su reflejo en la luna se asocia con nuestro humano apetito de trascendencia, de ahí que se ve a la luna como una retina que nos mira, y al mirarnos nos refleja en una posteridad incierta. El epíteto en «blanca luz» alude nuevamente a la palidez de esa luna que en este poema es vida después de la muerte.

Pensé en ti, hermanito, al escribir un soneto-soneto, sin peros.

abrazo
Jorge
En una primera lectura, un poco superficial y sin reparar demasiado en los detalles, creí que aún seguías hablando del sol. Ciertamente, la metáfora de la «enorme esfera albina» es consistente con la figura de la luna, y no con la del sol. Fue un error de interpretación que me alegra descubrir a través de quienes te leen y elogian, al igual que yo, la belleza de tu poema. Lo de la luz blanca sí lo capte al principio. De hecho iba a comenzar mi comentario con una frase jocosa: ¡No vayas hacia la luz, hermanito!, jajaja pero me puse serio y cambié el rumbo. Siguen vigente, en todo caso, mis observaciones acerca de los pequeños detalles técnicos y estéticos que ya apunté. Gracias por la aclaratoria y por buscar el camino más ortodoxo hacia la poesía.
Un abrazo infinito.
 
Cae la tarde: el oriente se ilumina
y un globo rojo apaga en el poniente
la sed del mar que muerde con su diente
al día cuya muerte se avecina.

El gran párpado alumbra una retina
con nube que simula un continente
en vanas ilusiones de un demente
que en ella sueña enorme esfera albina.

El espejo del día ya caído
de mis duendes refleja travesuras
que de a poco coagulan en tormento.

De la muerte me aquejan las premuras
mientras busco en el tiempo del olvido
blanca luz que a mis pasos brinde aliento.


Crepuscular es una hermosa tarde
cuando declina el sol al horizonte
y el cielo se enrojece, ascua que arde

allá sobre el verdor del bello monte.
Tú con lindo soneto lo has pintado;
permíteme que mi respuesta afronte

con poema de nombre similar
al título que veo encabezando
el tuyo y aquí está: crepuscular,
de esta forma te estoy homenajeando.

abrazo.
 
Última edición:
Estimada Maygemay: has interpretado correctamente los cuartetos, y el sentido global de los tercetos estableciendo un paralelo entre el ocaso y la vejez. El asunto de los duendes, en cambio, te ha confundido, quizás por conocerme poco: estos duendes son muy mentados en mi poesía. Me refiero a unos duendes bromistas que me persiguen cada día con más insistencia, cambiándome los objetos de sitio, escondiéndome el jabón de la bañera, haciendo que a cada rato cometa errores tontos: duendes que me hacen sentir que pierdo, además de la flexibilidad del cuerpo, la de la mente. Nada grave, en general hablo de ellos en tono de broma, pero hay veces que me acosan tanto que crean un tormento.
Acerca de las connotaciones místicas de estos tercetos me remito a mi comentario en respuesta a Elhi.
gracias por pasar
abrazo
Jorge
 
Pues, querida Isabel, siempre quedan cosas por comentar. Por ejemplo me gusta el verso «el gran párpado alumbra una retina», donde el sentido de «alumbra» es el de «da a luz» en su doble sentido figurado y literal, y también me gusta esto de las manchas de la luna como nubes en ese gran ojo que nos mira.
Las horas de balance, esas búsquedas en los tiempos del olvido, son naturalmente melancólicas.
abrazo
Jorge
 
Gracias, querida Lourdes. Tu presencia en mis temas es siempre grata. En el fondo creo que eres un poco tímida, por eso a veces no das cuenta de lo que un poema te dice...
abrazo
Jorge
 
Estimado Jorge, mi enhorabuena por tan conseguido soneto; lo has poblado de imágenes de muchos quilates y las has distribuido con mucho sentido del espacio, que no es poca cosa, para dar verosimilitud a un crepúsculo, este crepúsculo bellísimo salido de tu singular magín. También me han surgido interrogantes y nadie más cualificado que tú para ayudarme, como ese morder con su diente al día, no porque subrayar que es con su diente me parezca redundante, que no lo es, sino por la a acusativa ¿Por qué dices al y no el? Esa es mi pregunta. Luego, observo una tendencia a suprimir con voluntad estilística ciertos artículos. Un compañero del Liceo, don Antonio Bravo, Doctor en Inglés antiguo y catedrático durante muchos años en la Universidad de Oviedo, tiene esa tendencia, que para él es natural y que yo no encuentro siempre afortunada. Quizás ese gusto por la palabra desprovista de artículo venga de vuestra formación clásica. Como los rusos, cuando hablan en castellano, suelen hacer algo similar, se me cruza la comprensión de ese recurso poético con el error de uso (de los rusos). Se me hace muy conspicuo. Me ha encantado tu crepúsculo. Un saludo

¡Pero muchas gracias, querido Luis! Tu comentario me ha recordado aquellos primeros, hace ya cinco años, en que me dedicaste algo de tu tiempo para enseñarme el abecé de la métrica...
Respecto de «al día» o «el día»...: cambié tres o cuatro veces entre las dos variantes al componer. La variante actual se sostiene en la personalización del día que entraña la referencia a su muerte: el perro muerde la carne, pero muerde a la liebre. Suelen ser muy sutiles las diferencias de significado que induce el uso de la preposición «a» en el objeto directo: creo que en este caso la preposición da la idea del mordisco al día en un rincón, no a la totalidad del día.
En cuanto a mis omisiones de artículos: fue un error sistemático que arrastré por bastante tiempo, y que creí haber corregido gracias a mi propia crítica y a la amable pero persistente de Elhi. He releído el poema buscando el sitio que motivó tu comentario, sin encontrarlo: no digo que no lo haya. Hay casos en que defiendo la omisión, pero muchas veces son abusivas a mis ojos, aunque las cometa.

gracias y abrazo
Jorge
 
Última edición:
Hay algo, querido Hermano, acerca del color asociado con la vida en el sol, de la palidez asociada con la muerte en la luna. ¿Es la luna, cuando sale llena, el ánima del sol que muere? La manera en que pierde su color a medida que sube sugiere algo así.
En cuanto a la monotonía rítmica en los tercetos... algo así noté al componer, aunque no con la precisión con que lo señalas. Veré de tocar algo a ver si la evito.
abrazo
Jorge
 
Crepuscular es una hermosa tarde
cuando declina el sol al horizonte
y el cielo se enrojece, ascua que arde

allá sobre el verdor del bello monte.
Tú con lindo soneto lo has pintado;
permíteme que mi respuesta afronte

con poema de nombre similar
al título que veo encabezando
el tuyo y aquí está: crepuscular,
de esta forma te estoy homenajeando.

abrazo.

Por supuesto que sabía que mi título, aunque es pertinente al contenido, remitía a la polémica. No soy yo quien para defender al soneto, y pienso que se defiende bien solo, pero se me ocurrió publicar un soneto con ese título e hice lo que pude. En cuanto al poema que me dejas, le veo algún problema con las rimas, no sé bien cuáles son las prescripciones de don Lazo Martí.
gracias
abrazo
Jorge
 
Última edición:
Por supuesto que sabía que mi título, aunque es pertinente al contenido, remitía a la polémica. No soy yo quien para defender al soneto, y pienso que se defiende bien solo, pero se me ocurrió publicar un soneto con ese título e hice lo que pude. En cuanto al poema que me dejas, le veo algún problema con las rimas, no sé bien cuáles son las prescripciones de don Lazo Martí.
gracias
abrazo
Jorge


Tienes razón Jorge; me acabas de apuntar un error de encadenado; efectivamente debía comenzar el serventesio con rima en -ado cosa que podría arreglar de inmediato pero para más INRI, las otras rimas del serventesio asonarian en -ao con ese arreglo por lo que tendré que recomponerlo con más calma, cosa que te prometo hacer aunque me será más trabajoso y ahora me coge tu mensaje en la calle.

Te agradezco mucho que me lo hayas hecho ver. Ironías de la vida, tú corrigíendome a mí una crepuscular, jajaja.

abrazo.
 
Última edición:
Tienes razón Jorege; me acabas de apuntar un error de encadenado; efectivamente debía comenzar el serventesio con rima en -ado cosa que podría arreglar de inmediato pero para más INRI, las otras rimas del serventesio asonarian en -ao con ese arrglo por lo que tendré que recomponerlo con más calma, cosa que te prometo hacer aqunue me será más trabajoso y ahora me coje tu mensaje en la calle.

Te agradezco mucho que me lo hayas hecho ver. Ironías de la vida, tú corrigíendome a mí una crepuscular, jajaja.

abrazo.
La verdad es que no veo la ironía: hace rato que tengo clara la estructura de los tercetos encadenados, incluso he compuesto varios poemas usándolos. Lo que no tengo del todo claro es si la estructura de Lazo Martí corresponde estrictamente con ellos, o se tomaba algunas libertades: las crepusculares que he visto corresponden, pero no he visto todas...
Por ejemplo, un poema con la estructura de rimas CDE CDE ABBA, ¿es una crepuscular?
abrazo
J.
 
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Luego, observo una tendencia a suprimir con voluntad estilística ciertos artículos. Un compañero del Liceo, don Antonio Bravo, Doctor en Inglés antiguo y catedrático durante muchos años en la Universidad de Oviedo, tiene esa tendencia, que para él es natural y que yo no encuentro siempre afortunada. Quizás ese gusto por la palabra desprovista de artículo venga de vuestra formación clásica. Como los rusos, cuando hablan en castellano, suelen hacer algo similar, se me cruza la comprensión de ese recurso poético con el error de uso (de los rusos). Se me hace muy conspicuo.

En cuanto a mis omisiones de artículos: fue un error sistemático que arrastré por bastante tiempo, y que creí haber corregido gracias a mi propia crítica y la amable pero persistente de Elhi. He releído el poema buscando el sitio que motivó tu comentario, sin encontrarlo: no digo que no lo haya. Hay casos en que defiendo la omisión, pero muchas veces son abusivas a mis ojos, aunque las cometa.
Interacciones, aportes y críticas como estas son las que me hacen reflexionar acerca del verdadero sentido de publicar en este espacio. «Uno solo es lo que es y anda siempre con lo puesto», como diría J.M. Serrat. No obstante, siempre es de agradecer que otros compartan sus apreciaciones sobre nuestro arte, porque tienden a iluminar el camino hacia la autocrítica y nos brindan la posibilidad de mejorar nuestra expresión poética.
Yo creo que Luis en esta oportunidad se refiere, sobre todo, al verso último. En su encabalgamiento con el verso anterior es donde se percibe la supresión del artículo: mientras busco en el tiempo del olvido / blanca luz... Yo, definitivamente, quitaría ese epíteto y pondría el artículo «la» en: la luz que a mi existencia brinde aliento. Creo que así el soneto gana en claridad gramatical, aunque el final resulte ─y mira que tu versión no está exenta de ello─ un tanto común. En el octavo verso pareciera que también hubiese alguna supresión, aunque no logro precisarla por completo, tal vez por ese finísimo silencio gramatical orquestado por el significado del verbo «sueña» dentro del contexto.
Con respecto al ritmo de los tercetos, trataría de hacerlo más dinámico y variado invirtiendo la sintaxis del verso 10:

El espejo del día ya caído
refleja de mis duendes travesuras
que de a poco coagulan en tormento.

De la muerte me aquejan las premuras,
mientras busco en el tiempo del olvido
la luz que a mi existencia brinde aliento.

[...]
 
Cae la tarde: el oriente se ilumina
y un globo rojo apaga en el poniente
la sed del mar que muerde con su diente
al día cuya muerte se avecina.

El gran párpado alumbra una retina
con nube que simula un continente
en vanas ilusiones de un demente
que en ella sueña enorme esfera albina.

El espejo del día ya caído
de mis duendes refleja travesuras
que de a poco coagulan en tormento.

De la muerte me aquejan las premuras
mientras busco en el tiempo del olvido
blanca luz que a mis pasos brinde aliento.

Precioso poema, Jorge.
Cómo miraste, compañero, hacia afuera en el primer cuarteto, para después girar lentamente la mirada hacia el centro tuyo.
Me encanta la continuidad sintáctica impresa del primer al último verso. Ni rastro de la estructura en esta triste y melancólica (pero qué bella) historia que nos compartes.
¡Bravo!

El gran párpado alumbra una retina
 
Última edición:
De acuerdo con lo del último verso, aunque el cambio que hice no es el que me sugieres, sino uno que introduce la metáfora marinera que faltaba en este poema.
El décimo verso pasó, durante la composición, por ese ordenamiento que propones: no me gustó el hipérbaton. Seguiré pensando en ello.
abrazo

Interacciones, aportes y críticas como estas son las que me hacen reflexionar acerca del verdadero sentido de publicar en este espacio. «Uno solo es lo que es y anda siempre con lo puesto», como diría J.M. Serrat. No obstante, siempre es de agradecer que otros compartan sus apreciaciones sobre nuestro arte, porque tienden a iluminar el camino hacia la autocrítica y nos brindan la posibilidad de mejorar nuestra expresión poética.
Yo creo que Luis en esta oportunidad se refiere, sobre todo, al verso último. En su encabalgamiento con el verso anterior es donde se percibe la supresión del artículo: mientras busco en el tiempo del olvido / blanca luz... Yo, definitivamente, quitaría ese epíteto y pondría el artículo «la» en: la luz que a mi existencia brinde aliento. Creo que así el soneto gana en claridad gramatical, aunque el final resulte ─y mira que tu versión no está exenta de ello─ un tanto común. En el octavo verso pareciera que también hubiese alguna supresión, aunque no logro precisarla por completo, tal vez por ese finísimo silencio gramatical orquestado por el significado del verbo «sueña» dentro del contexto.
Con respecto al ritmo de los tercetos, trataría de hacerlo más dinámico y variado invirtiendo la sintaxis del verso 10:

El espejo del día ya caído
refleja de mis duendes travesuras
que de a poco coagulan en tormento.

De la muerte me aquejan las premuras,
mientras busco en el tiempo del olvido
la luz que a mi existencia brinde aliento.

[...]
 
Precioso poema, Jorge.
Cómo miraste, compañero, hacia afuera en el primer cuarteto, para después girar lentamente la mirada hacia el centro tuyo.
Me encanta la continuidad sintáctica impresa del primer al último verso. Ni rastro de la estructura en esta triste y melancólica (pero qué bella) historia que nos compartes.
¡Bravo!

El gran párpado alumbra una retina
Gracias, Andreas. Traté de resaltar la estructura del soneto con esa exposición en los cuartetos y su versión íntima en los tercetos que la resignifica. Sé que la metáfora del «gran párpado» se la robé a alguien, ¿fue a ti por casualidad? No logro recordarlo...

abrazo
Jorge
 
Última edición:
La verdad es que no veo la ironía: hace rato que tengo clara la estructura de los tercetos encadenados, incluso he compuesto varios poemas usándolos. Lo que no tengo del todo claro es si la estructura de Lazo Martí corresponde estrictamente con ellos, o se tomaba algunas libertades: las crepusculares que he visto corresponden, pero no he visto todas...
Por ejemplo, un poema con la estructura de rimas CDE CDE ABBA, ¿es una crepuscular?
abrazo
J.

No te lo tomes así, por favor; no he dicho lo de ironía por molestarte, en todo caso sería por molestarme a mí mismo por mi error; yo también tengo claro lo que son tercetos encadenados, esa serie indefinida de tercetos enlazados con sus rimas hasta acabar finalmente en un un serventesio. Algunos tercetos encadenados tengo editados en est foro desde hace tiempo.
Yo la diferencia que veo entre estos y las crepusculares es que estas no tienen un número indefinido de tercetos; su número está muy bien definido: son siempre dos más el serventesio.

Las crepusculares que he leído de Lazo Marti son todas iguales, o sea siempre son dos tercetos encadenados y un serventesio que enlaza con la rima del segundo verso del segundo terceto en sus versos primero y tercero, o sea que sería siempre : ABA BCB CDCD

Te dejo dos que en mi opinión muestran su talla poética

La encallecida mano ya no aporca
el tallo de falanges empinadas,
en cuyo seno abulta la mazorca.

De las últimas hojas, lanceoladas,
la vida en torno diligente riega
de polen volador nubes doradas.

Junto a la troje la esperanza ruega;
en el amor abrevan las fatigas,
y del seno oloroso de la vega
sube el himno triunfal de las espigas.

o esta otra:

Huelga la luz en las tupidas frondas;
el viento canta en el manglar sombrío;
y tiembla el junco entre las claras ondas.

Junto al verde tablero del plantío
mueven al sol sus cálices rosados
las abiertas campánulas del río.

Y nunca por el hombre codiciados,
en el verde jaral de los rastrojos
exhiben sus colores sazonados
áureos racimos y mereces rojos.

Abrazo.
 
Última edición:
Gracias, Andreas. Traté de resaltar la estructura del soneto con esa exposición en los cuartetos y su versión íntima en los tercetos que la resignifica. Sé que la metáfora del «gran párpado» se la robé a alguien, ¿fue a ti por casualidad? No logro recordarlo...

abrazo
Jorge

¡Querido, Jorge! Ya me hubiera gustado a mí escribirla, jaja. La remarqué por novedosa. Buenísima metáfora.
Un abrazo, y no dejes de escribir, compañero.
 
Bueno... más allá del título mi poema no tiene nada que ver con las crepusculares. En cuanto a Lazo Martí, esto del «criollismo» o «nativismo» es un asunto interesante, daría que hablar.
abrazo

No te lo tomes así, por favor; no he dicho lo de ironía por molestarte, en todo caso sería por molestarme a mí mismo por mi error; yo también tengo claro lo que son tercetos encadenados, esa serie indefinida de tercetos enlazados con sus rimas hasta acabar finalmente en un un serventesio. Algunos tercetos encadenados tengo editados en est foro desde hace tiempo.
Yo la diferencia que veo entre estos y las crepusculares es que estas no tienen un número indefinido de tercetos; su número está muy bien definido: son siempre dos más el serventesio.

Las crepusculares que he leído de Lazo Marti son todas iguales, o sea siempre son dos tercetos encadenados y un serventesio que enlaza con la rima del segundo verso del segundo terceto en sus versos primero y tercero, o sea que sería siempre : ABA BCB CDCD

Te dejo dos que en mi opinión muestran su talla poética

La encallecida mano ya no aporca
el tallo de falanges empinadas,
en cuyo seno abulta la mazorca.

De las últimas hojas, lanceoladas,
la vida en torno diligente riega
de polen volador nubes doradas.

Junto a la troje la esperanza ruega;
en el amor abrevan las fatigas,
y del seno oloroso de la vega
sube el himno triunfal de las espigas.

o esta otra:

Huelga la luz en las tupidas frondas;
el viento canta en el manglar sombrío;
y tiembla el junco entre las claras ondas.

Junto al verde tablero del plantío
mueven al sol sus cálices rosados
las abiertas campánulas del río.

Y nunca por el hombre codiciados,
en el verde jaral de los rastrojos
exhiben sus colores sazonados
áureos racimos y mereces rojos.

Abrazo.
 
Última edición:
Cae la tarde: el oriente se ilumina
y un globo rojo apaga en el poniente
la sed del mar que muerde con su diente
al día cuya muerte se avecina.

El gran párpado alumbra una retina
con nube que simula un continente
en vanas ilusiones de un demente
que en ella sueña enorme esfera albina.

El espejo del día ya caído
de mis duendes refleja travesuras
que de a poco coagulan en tormento.

De la muerte me aquejan las premuras
mientras busco en el tiempo del olvido
esa luz que a mis trapos brinda aliento.

En general, el soneto me ha gustado y creo que brilla junto con otros pocos escritos sobre los cientos o miles de poemas que se publican en el foro. Estupendo trabajo, Jorge. Felicidades.
No acabo de ver los dos puntos. Si hubieras dicho, Crepúsculo: el oriente se ilumina.... sí entendería mejor su uso.
Lo de diente tampoco me acaba de convencer. Sería más natural decir dientes, en mi opinión, pues se muerde con los dientes, pero entonces la rima perfecta quedaría fallida. En fin, en mi modesta crítica pesa lo sobresaliente que es mucho sobre los pequeños detalles, que a mi entender, restan algo de valoración al conjunto de la obra.

Un saludo, con mis mejores deseos para ti, apreciado poeta.
 
Última edición:
Me alegro, estimado, de que el poema te haya gustado.
Acerca de los «:», creo que son pertinentes: «Cae la tarde» viene a ser expresión sintética de lo que luego se describe con más detalle, y me parece adecuada la puntuación para esto (como en esta misma frase).
En cuanto al singular en «diente»: pretendí dar la idea de ese instante mágico en que el sol recién besa el mar, cuando una sola ola lo muerde; creo que el uso del singular, que llama la atención por lo que dices, contribuye a esa idea. En la geometría clásica solía usarse una expresión curiosa para decir que dos curvas eran tangentes: se decía que se tocaban «en dos puntos seguidos»; como en este caso una de las curvas, la del horizonte marino, es levemente dentada por las olas, surgió esta metáfora. Me has dado la idea y cambié «su diente» por «un diente», gracias: creo que queda mejor.

abrazo
Jorge

En general, el soneto me ha gustado y creo que brilla junto con otros pocos escritos sobre los cientos o miles de poemas que se publican en el foro. Estupendo trabajo, Jorge. Felicidades.
No acabo de ver los dos puntos. Si hubieras dicho, Crepúsculo: el oriente se ilumina.... sí entendería mejor su uso.
Lo de diente tampoco me acaba de convencer. Sería más natural decir dientes, en mi opinión, pues se muerde con los dientes, pero entonces la rima perfecta quedaría fallida. En fin, en mi modesta crítica pesa lo sobresaliente que es mucho sobre los pequeños detalles, que a mi entender, restan algo de valoración al conjunto de la obra.

Un saludo, con mis mejores deseos para ti, apreciado poeta.
 
Última edición:
Por supuesto que sabía que mi título, aunque es pertinente al contenido, remitía a la polémica. No soy yo quien para defender al soneto, y pienso que se defiende bien solo, pero se me ocurrió publicar un soneto con ese título e hice lo que pude. En cuanto al poema que me dejas, le veo algún problema con las rimas, no sé bien cuáles son las prescripciones de don Lazo Martí.
gracias
abrazo
Jorge
No entiendo lo que dices en lo que he subrayado de este comentario. ¿de qué o quién hay que defender al soneto que es para mí la forma más excelsa de la poesía clasica?
Si Lazo Martí quiso enfrentar esa estructura al soneto con aquellas seguramente desafortunadas palabras de las mujeres gordas y flacas, eso es cosa de él y no mía; si tengo que tomar partido por alguna de las dos fórmulas está claro que optaré siempre por el soneto; pero no creo que esto sea cuestión de estar eligiendo, al menos para mí no; sí lo fue para él (para Lazo) allá él que en paz descanse. Solo sé que hizo muy hermosos poemas con ese modelo.

Bueno y como lo prometido es deuda y los errores hay que corregirlos, aquí te dejo por partida doble dos crepusculares alusivas:

Esta es la primera que te envié con las correciones pertinentes:

Crepuscular es una hermosa tarde
cuando declina el sol al horizonte
y el cielo se enrojece, ascua que arde


allá sobre el verdor del bello monte
y tú en lindo soneto lo has pintado.
Permíteme que mi respuesta afronte


con estructura en nombre asimilado
al título que veo en tu poema;
es la crepuscular, me la ha enseñado
Lazo Martí que ostenta tal emblema.


------------

y aquí te dejo esta otra, alusiva también:

Crepuscular no es solo un adjetivo
que define el color de algún ocaso
tal como haces en tu superlativo


soneto, pues también, llegado el caso,
puede ser la estructura que creó
un gran poeta de apellido Lazo.


La buena relación entre tú y yo
hará que no cometa algún desmadre
de discutir de nuevo el sí o el no
del nombre del poema y de su padre.



Un abrazo.
 
Última edición:
Me refería a esa desafortunada frase de Lazo Martí.
saludo
J.

No entiendo lo que dices en lo que he subrayado de este comentario. ¿Qué es lo que hay que defender del soneto que es para mí la forma más excelsa de la poesía clasica.
Si lazo Martí quiso enfrentar esa estructura al soneto con aquellas seguramente desafortunada palabras de las mujeres gordas y flacas, eso es cosa de él y no mía; si tengo que tomar partido por alguna de las dos fórmulases está claro que optaré siempre por el soneto; pero no creo que esto sea cuestión de estar eligiendo, al menos para mí no; sí lo fue para él (para Lazo) allá él que en paz descanse. Solo sé que hizo muy hermosos poemas con ese modelo.

Bueno y como lo prometido es deuda y los errores hay que corregirlos, aquí te dejo por partida doble dos crepusculares alusivas:

Esta es la primera que te envié con las correciones pertinentes:

Crepuscular es una hermosa tarde
cuando declina el sol al horizonte
y el cielo se enrojece, ascua que arde


allá sobre el verdor del bello monte
y tú en lindo soneto lo has pintado.
Permíteme que mi respuesta afronte


con estructura en nombre asimilado
al título que veo en tu poema;
es la crepuscular, me la ha enseñado
Lazo Martí que ostenta tal emblema.


------------

y aquí te dejo esta otra, alusiva también:

Crepuscular no es solo un adjetivo
que define el color de algún ocaso
tal como haces en tu superlativo


soneto, pues también, llegado el caso,
puede ser la estructura que creó
un gran poeta de apellido Lazo.


La buena relación entre tú y yo
hará que no cometa algún desmadre
de discutir de nuevo el sí o el no
del nombre del poema y de su padre.



Un abrazo.
 
Me alegro, estimado, de que el poema te haya gustado.
Acerca de los «:», creo que son pertinentes: «Cae la tarde» viene a ser expresión sintética de lo que luego se describe con más detalle, y me parece adecuada la puntuación para esto (como en esta misma frase).
En cuanto al singular en «diente»: pretendí dar la idea de ese instante mágico en que el sol recién besa el mar, cuando una sola ola lo muerde; creo que el uso del singular, que llama la atención por lo que dices, contribuye a esa idea. En la geometría clásica solía usarse una expresión curiosa para decir que dos curvas eran tangentes: se decía que se tocaban «en dos puntos seguidos»; como en este caso una de las curvas, la del horizonte marino, es levemente dentada por las olas, surgió esta metáfora. Me has dado la idea y cambié «su diente» por «un diente», gracias: creo que queda mejor.

abrazo
Jorge


Bueno, me alegro si en algo he contribuido a que estés más satisfecho de tu hermoso poema.
Saludos, apreciado poeta.
 
Cae la tarde: el oriente se ilumina
y un globo rojo apaga en el poniente
la sed del mar que muerde con un diente
al día cuya muerte se avecina.

El gran párpado alumbra una retina
con nube que simula un continente
en vanas ilusiones de un demente
que en ella sueña enorme esfera albina.

El espejo del día ya caído
de mis duendes refleja travesuras
que de a poco coagulan en tormento.

De la muerte me aquejan las premuras
mientras busco en el tiempo del olvido
esa luz que a mis trapos brinda aliento.
Muy bueno , pero lo veo muy cargado de a preposición-de- en los últimos tercetos ; comienzas 2 versos con "esta" ,miro mucho las repeticiones,tampoco la palabra- diente- disminuye la calidad del poema, para mi gusto, un beso marga
 
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Muy bueno , pero lo veo muy cargado de a preposición-de- en los últimos tercetos ; comienzas 2 versos con "esta" ,miro mucho las repeticiones,tampoco la palabra- diente- disminuye la calidad del poema, para mi gusto, un beso marga
Es curioso, no había observado la frecuencia de la preposición «de», pero es notable; si disminuye o no la calidad del poema, no lo tengo claro. En cuanto a la palabra «diente», no sé qué te molesta de ella.

gracias por pasar, Marga
abrazo
J.
 
Cae la tarde: el oriente se ilumina
y un globo rojo apaga en el poniente
la sed del mar que muerde con un diente
al día cuya muerte se avecina.

El gran párpado alumbra una retina
con nube que simula un continente
en vanas ilusiones de un demente
que en ella sueña enorme esfera albina.

El espejo del día ya caído
de mis duendes refleja travesuras
que de a poco coagulan en tormento.

De la muerte me aquejan las premuras
mientras busco en el tiempo del olvido
esa luz que a mis trapos brinda aliento.

Muy bello poema en soneto, me ha gustado su cadencia y su aire muy filosófico de tratar el tema, en un paralelismo con las etapas de la vida, al menos así lo he interpretado yo, de esa preocupación por los tiempos otoñales, de lo que no se hizo, de lo pendiente y debe procurarse hacerse antes del ocaso, buscando en las sombras de los sentimientos olvidados ese espíritu que un día nos lleno de vida, para conseguir el sosiego al contagiarnos de esos recuerdos.

Felicito tu bello trabajo con este soneto, me ha gustado mucho, saludos.
 
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