Engel
SOÑADOR TOCANDO CON LOS PIES EN TIERRA
Te lo he contado casi todo ya, te lo he dicho mientras tus ojos han perdido sus zapatos cansados ya de caminar. Imagina que has llegado a una estación terminal: y aquí estoy, ante ti, ante tu rostro, ante tu sonrisa. Te he explicado que estás a las puertas de una ciudad que tal vez jamás ha existido.
Fácil te será saber si estás de verdad dentro porque hallarás una luz encendida, será la luz que venga en el lugar de los días. Será una luz de memoria que iluminará la hora punta en las noches sin cielo. Una remota luz que se extenderá entre las horas y las calles. Una luz sin luna, una luz persistente que todo lo impregnará con el murmullo de estar cerca. Una luz como forma de habitar el silencio. Una luz que tendrá una misma silueta;la tuya.
Tendrá tu nombre; palabra que nunca deja de temblar en mis ojos. Tendrá tus besos; restos de espuma de mar en mis labios. Tendrá tu mirada; perfume de luz que se deslizará por tu piel hasta convertirse en mi palabra. Estarás de verdad dentro cuando descubras que hay ojos que siguen el deseo desnudo de tus ojos, cuando sientas un amor que pide tiempo y te encuentres con razones que parecen tus razones. Estarás dentro cuando eches a andar y descubras que la ciudad no te sigue, va contigo.
Esta ciudad no es nada de tu cuerpo, ni de tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre. No es tu sonrisa - que es igual que tu boca- ni tu voz dulcísima y suave, ni la humedad caliente de tu asfixia donde sostienes los besos. No es nada de tu cuerpo, ni una brizna, ni un pétalo, ni una gota, ni un grano, ni un momento... pero existe. Quizás sea ese lugar donde te encuentro, el lugar en que el aire se te acaba cuando te echo mi piel encima, el sitio al que le he prestado mi aire para que te quedes dentro.