Sofía Valera
Poeta recién llegado
Vives en las calles que respiro,
en el sabor de las aceitunas,
sobre un lacerante suspiro,
en alguna caricia inoportuna,
y desde esta lejanía te miro
bajo este cielo que llora lunas,
sintiéndome que a diario expiro
cuando esta soledad me acuna.
Creo que en cada ocaso me hundo;
con la esperanza de ver tus manos
salvándome de este dolor fecundo.
Nada hay bello, nada a mí, cercano,
nada que llene de color mi mundo,
nadie quién deje un sol en mis manos.
en el sabor de las aceitunas,
sobre un lacerante suspiro,
en alguna caricia inoportuna,
y desde esta lejanía te miro
bajo este cielo que llora lunas,
sintiéndome que a diario expiro
cuando esta soledad me acuna.
Creo que en cada ocaso me hundo;
con la esperanza de ver tus manos
salvándome de este dolor fecundo.
Nada hay bello, nada a mí, cercano,
nada que llene de color mi mundo,
nadie quién deje un sol en mis manos.
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