Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Trato de darme luciente
con rimas del patio mío
al dolor que viene frío
y con palabra mordiente.
Por zanjarlo de repente
-y cerrar su herida abierta-
dejo el alma (nunca muerta)
bien henchida de emociones
proponiendo sus canciones
siempre a cara descubierta.
Busco verter sin cuidado
el tarro de las Esencias
sin temer las consecuencias
de tan lírico volcado.
Hoy me siento convocado
al aroma de su risa
alentado por la brisa
de vivir lo que ahora siento:
un fecundo sentimiento
decorando mi sonrisa.
Lucho impregnando de olvido
lo que ayer fue mal ejemplo
ya que al día no contemplo
contemplarme como he sido.
Trato de no andar perdido
bajo un sol sin bendiciones,
adusto entre imprecisiones,
como pájaro enjaulado
que se siente enamorado
pero no sabe de sones.
Muero bebiéndome el día
a sorbos de lloro y canto
con versos quiebro el quebranto
dispuesto a darme alegría.
Me someto al alma mía
como a mi mejor señora
con la fuerza precursora
que brota de su naciente,
agua pura y refulgente,
invencible y sanadora.
¡Con ella tiento a la Aurora!
con rimas del patio mío
al dolor que viene frío
y con palabra mordiente.
Por zanjarlo de repente
-y cerrar su herida abierta-
dejo el alma (nunca muerta)
bien henchida de emociones
proponiendo sus canciones
siempre a cara descubierta.
Busco verter sin cuidado
el tarro de las Esencias
sin temer las consecuencias
de tan lírico volcado.
Hoy me siento convocado
al aroma de su risa
alentado por la brisa
de vivir lo que ahora siento:
un fecundo sentimiento
decorando mi sonrisa.
Lucho impregnando de olvido
lo que ayer fue mal ejemplo
ya que al día no contemplo
contemplarme como he sido.
Trato de no andar perdido
bajo un sol sin bendiciones,
adusto entre imprecisiones,
como pájaro enjaulado
que se siente enamorado
pero no sabe de sones.
Muero bebiéndome el día
a sorbos de lloro y canto
con versos quiebro el quebranto
dispuesto a darme alegría.
Me someto al alma mía
como a mi mejor señora
con la fuerza precursora
que brota de su naciente,
agua pura y refulgente,
invencible y sanadora.
¡Con ella tiento a la Aurora!