¡Con ella tiento a la Aurora! Décimas.

Maktú

Poeta que considera el portal su segunda casa
Trato de darme luciente

con rimas del patio mío

al dolor que viene frío

y con palabra mordiente.

Por zanjarlo de repente

-y cerrar su herida abierta-

dejo el alma (nunca muerta)

bien henchida de emociones

proponiendo sus canciones

siempre a cara descubierta.


Busco verter sin cuidado

el tarro de las Esencias

sin temer las consecuencias

de tan lírico volcado.

Hoy me siento convocado

al aroma de su risa

alentado por la brisa

de vivir lo que ahora siento:

un fecundo sentimiento

decorando mi sonrisa.


Lucho impregnando de olvido

lo que ayer fue mal ejemplo

ya que al día no contemplo

contemplarme como he sido.

Trato de no andar perdido

bajo un sol sin bendiciones,

adusto entre imprecisiones,

como pájaro enjaulado

que se siente enamorado

pero no sabe de sones.


Muero bebiéndome el día

a sorbos de lloro y canto

con versos quiebro el quebranto

dispuesto a darme alegría.

Me someto al alma mía

como a mi mejor señora

con la fuerza precursora

que brota de su naciente,

agua pura y refulgente,

invencible y sanadora.


¡Con ella tiento a la Aurora!
 
Magnificas décimas.Con sonoridad,ritmo y poesía.Me han gustado.Enhorabuena
Saludos. Bernardo de Valbuena
Trato de darme luciente

con rimas del patio mío

al dolor que viene frío

y con palabra mordiente.

Por zanjarlo de repente

-y cerrar su herida abierta-

dejo el alma (nunca muerta)

bien henchida de emociones

proponiendo sus canciones

siempre a cara descubierta.


Busco verter sin cuidado

el tarro de las Esencias

sin temer las consecuencias

de tan lírico volcado.

Hoy me siento convocado

al aroma de su risa

alentado por la brisa

de vivir lo que ahora siento:

un fecundo sentimiento

decorando mi sonrisa.


Lucho impregnando de olvido

lo que ayer fue mal ejemplo

ya que al día no contemplo

contemplarme como he sido.

Trato de no andar perdido

bajo un sol sin bendiciones,

adusto entre imprecisiones,

como pájaro enjaulado

que se siente enamorado

pero no sabe de sones.


Muero bebiéndome el día

a sorbos de lloro y canto

con versos quiebro el quebranto

dispuesto a darme alegría.

Me someto al alma mía

como a mi mejor señora

con la fuerza precursora

que brota de su naciente,

agua pura y refulgente,

invencible y sanadora.


¡Con ella tiento a la Aurora!
 

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