selenschek manfred
Hijo de la Luna
Amarramos en la torre al minutero
para evitar llegar muy tarde,
y dejé........dejamos, al tiempo
suspendido.
Todo era impávido y en blanco,
no tenía los colores del infierno.
Hay que dejar que corra el tiempo,
pensé ......pensamos.
Regresamos de nuevo a nuestra nave,
que perdía el brillo y su tersura
en la carne y en los huesos,
pero todo era más bello.
Tenemos que morir para nacer de nuevo,
me dije......nos dijimos,
desamarren de nuevo el minutero,
que tengo que besarla, porque besarla quiero.
Archivos adjuntos
Última edición: