Antonio del Olmo
Poeta que considera el portal su segunda casa
EL CIELO ROTO
He visto en Ámsterdam un monumento conmovedor para conmemorar el holocausto de los judíos en esta ciudad, donde fueron deportados 80 000, de los cuales murieron 62 000, entre ellos Ana Frank y su familia.
El monumento es muy sencillo, consiste en un enorme espejo roto sobre el suelo para reflejar el cielo siempre roto. En un atril, colocado al lado del espejo, hay un texto del autor para explicar el significado de su obra:
“Diseñar un monumento para el lugar donde descansan las cenizas de las víctimas de Auschwitz parecía una tarea imposible. ¿Cómo recordar un crimen que jamás se podrá borrar, ni en dos ni en dos mil siglos, cuando nuestro planeta ya no exista? Tienes que pensar durante mucho tiempo cómo se podría crear una imagen que expresara la ignominia y el sufrimiento. Cuando uno mira hacia arriba es imposible comprender cómo aquel cielo azul pudo mantenerse así de sereno e indiferente ante tal horror, como si no existiera más que campo y flores. En una visión justa, vemos brechas atravesando el impasible azul, como si las atrocidades cometidas abajo en la tierra hubieran roto la eternidad para siempre. Eso fue lo que me dio la idea de colocar espejos rotos en este pequeño trozo de tierra sobre la urna con las cenizas. Jamás, desde aquí, volverá a verse completo el cielo.
Jan Walkers, 1977.”
Jan Walkers, 1977.”
Se necesitan muchos espejos rotos para recordar todas las atrocidades cometidas y evitar que se repitan. Se romperá también nuestra conciencia si no defendemos los derechos humanos.
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