La vieja casa

¡Ah! será un placer disfrutarlo Ramiro, a buen seguro yo también lagrimearé, yo lloro mucho especialmente de alegría y buenos sentimientos.
El caso es que, no sé como enviarte, está por ahí, en mensajes nuevos. o tu que eres experta
en el sistema puedes encontrarlo, su titulo: LA CASA DE PAPÁ.
 
Preciosos versos, si fueran tus vivencias más los valoro, pues a través de cometarios que has hecho a algunos de mis escritos, te vislumbro como una persona, talentosa,, respetuosa, bien educada, y eso, es formación,no se compra a ningún precio . Se aprende en esa vieja casa que llevamos por siempre en nuestro corazón.
 
Mil gracias Crismardi por la elocuencia de tu comentario,
aunque mis poemas en su mayoría son ficción, los de mi casa
del campo y los ríos, si que son vivencias de la infancia,
por ahí anda LA CASA DE PAPÁ, poema por el cual,
muchos de mis 9 hermanos han llorado, dos
adelantaron el camino.
 
Lleno de nostalgia este estupendo poema, Ramiro, que vuelve a la infancia y a esa casa que la cobijó y le dio alas. Ay, si las paredes hablaran.
Yo vivo en una casa muy vieja y, aunque no nací en ella, imagino muchas veces y pienso en quienes serían sus moradores y sus costumbres.
Una vez vino una señora, por las fiestas del pueblo, y nos preguntó si podía ver la casa. La hicimos entrar y se emocionó al ver que no habíamos cambiado prácticamente nada. Ella había nacido allí.
Ufff, creo que me he enrollado un poco demasiado... pero me encantó leerte y este fue el resultado.
Un saludo, Ramiro, y un placer haber venido.
 
¡Muy bellos estos versos Ramiro!.Recuerdos de infancia donde todo era diferente, un mundo perdido donde prácticamente todo el mundo se autobastecía como podía: de aceite, de pan, de legumbres, el cerdo .... Las casas guardan todas esas memorias. Es sorprendente los cambios tan radicales que hemos ido viviendo.
Un placer leerte Poeta
Feliz día
 
Mil gracias Alfonso por la visita.

Lleno de nostalgia este estupendo poema, Ramiro, que vuelve a la infancia y a esa casa que la cobijó y le dio alas. Ay, si las paredes hablaran.
Yo vivo en una casa muy vieja y, aunque no nací en ella, imagino muchas veces y pienso en quienes serían sus moradores y sus costumbres.
Una vez vino una señora, por las fiestas del pueblo, y nos preguntó si podía ver la casa. La hicimos entrar y se emocionó al ver que no habíamos cambiado prácticamente nada. Ella había nacido allí.
Ufff, creo que me he enrollado un poco demasiado... pero me encantó leerte y este fue el resultado.
Un saludo, Ramiro, y un placer haber venido.
 
¡Muy bellos estos versos Ramiro!.Recuerdos de infancia donde todo era diferente, un mundo perdido donde prácticamente todo el mundo se autobastecía como podía: de aceite, de pan, de legumbres, el cerdo .... Las casas guardan todas esas memorias. Es sorprendente los cambios tan radicales que hemos ido viviendo.
Un placer leerte Poeta
Feliz día
Mil gracias Vanen_Tna, con el corazón agradezco tu visita.
 
POEMA DESTACADO

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Seleccionado por el Jurado
Con todo el cariño
MUNDOPOESIA.COM

 
Aplausos y mi sincera felicitaciòn apreciado amigo.
Bien merecido.
Mi saludo con el afecto de siempre
 
La vieja casa

Cuanto tiempo ha pasado,
de aquel día que vi la luz primera,
cuanto tiempo y la casucha vieja
sigue ahí, aunque no me espera.

Ya no me espera porque es de otro dueño,
pero guarda un puñado de mis versos,
la fuente de mis lágrimas ya secas,
si las recuerdo pronto se humedecen.

Guarda punzadas de un corazón tierno,
guarda las ansias de esperanzas muertas,
guardar las ilusiones, guarda sueños,
y en la ruda vetustez de sus paredes
registra mis gemidos…..
un tanto desgastados por el tiempo.

Volver quisiera, mirarle aunque de lejos,
tropezar en los embrujos de la historia
recogiendo el cimiento de la infancia;
sembrar las hortalizas… ¡que añoranza!

El horno para el pan, en el que un día
fue asado al fuego lento de mi plata,
plata ganada con sudor de niño
vendiendo caramelos en la plaza…
de aquello, siguen vivos los recuerdos.

La viga con el cerdo ya colgado,
después de una copiosa chamuscada
para empezar haciendo feria al cuero.

Imaginativa mente lo revivo,
es tan real, que lejos de ser sueño,
siento apetito por esa fritada.

Ramiro Ponce P.
Que bellos recuerdos que, para la juventud actual, son sacados de la prehistoria.
No saben lo que se están perdiendo.
Un placer leerte.
Recibe un fraternal abrazo

Alfonso Espinosa
 
La vieja casa

Cuanto tiempo ha pasado,
de aquel día que vi la luz primera,
cuanto tiempo y la casucha vieja
sigue ahí, aunque no me espera.

Ya no me espera porque es de otro dueño,
pero guarda un puñado de mis versos,
la fuente de mis lágrimas ya secas,
si las recuerdo pronto se humedecen.

Guarda punzadas de un corazón tierno,
guarda las ansias de esperanzas muertas,
guarda las ilusiones, guarda sueños,
y en la ruda vetustez de sus paredes
registra mis gemidos…..
un tanto desgastados por el tiempo.

Volver quisiera, mirarle aunque de lejos,
tropezar en los embrujos de la historia
recogiendo el cimiento de la infancia;
sembrar las hortalizas… ¡que añoranza!

El horno para el pan, en el que un día
fue asado al fuego lento de mi plata,
plata ganada con sudor de niño
vendiendo caramelos en la plaza…
de aquello, siguen vivos los recuerdos.

La viga con el cerdo ya colgado,
después de una copiosa chamuscada
para empezar haciendo feria al cuero.

Imaginativamente lo revivo,
es tan real, que lejos de ser sueño,
siento apetito por esa fritada.

Ramiro Ponce P.




La vieja casa

Cuánto tiempo ha pasado,
de aquel día que vi la luz primera,
cuánto tiempo y la casucha vieja
sigue ahí, aunque no me espera.

Ya no me espera porque es de otro dueño,
pero guarda un puñado de mis versos,
la fuente de mis lágrimas ya secas,
si las recuerdo pronto se humedecen.

Guarda punzadas de un corazón tierno,
guarda las ansias de esperanzas muertas,
guarda las ilusiones, guarda sueños,
y en la ruda vetustez de sus paredes
registra mis gemidos…..
un tanto desgastados por el tiempo.

Volver quisiera, mirarle aunque de lejos,
tropezar en los embrujos de la historia
recogiendo el cimiento de la infancia;
sembrar las hortalizas… ¡que añoranza!

El horno para el pan, en el que un día
fue asado al fuego lento de mi plata,
plata ganada con sudor de niño
vendiendo caramelos en la plaza…
de aquello, siguen vivos los recuerdos.

La viga con el cerdo ya colgado,
después de una copiosa chamuscada
para empezar haciendo feria al cuero.

Imaginativamente lo revivo,
es tan real, que lejos de ser sueño,
siento apetito por esa fritada.

Ramiro Ponce P.


Me ha gustado mucho este poema tuyo, Ramiro. Ese homenaje a la vieja casa donde los colores y los aromas vuelven a la mente en forma de recuerdos. Enhorabuena. Fuerte abrazo, junto a mi aplauso y a mi felicitación, poeta
 
Mil gracias Luis Adolfo, honor para mi espacio es tu visita.
Fuerte abrazo de año nuevo, con el deseo de éxitos.

La vieja casa

Cuánto tiempo ha pasado,
de aquel día que vi la luz primera,
cuánto tiempo y la casucha vieja
sigue ahí, aunque no me espera.

Ya no me espera porque es de otro dueño,
pero guarda un puñado de mis versos,
la fuente de mis lágrimas ya secas,
si las recuerdo pronto se humedecen.

Guarda punzadas de un corazón tierno,
guarda las ansias de esperanzas muertas,
guarda las ilusiones, guarda sueños,
y en la ruda vetustez de sus paredes
registra mis gemidos…..
un tanto desgastados por el tiempo.

Volver quisiera, mirarle aunque de lejos,
tropezar en los embrujos de la historia
recogiendo el cimiento de la infancia;
sembrar las hortalizas… ¡que añoranza!

El horno para el pan, en el que un día
fue asado al fuego lento de mi plata,
plata ganada con sudor de niño
vendiendo caramelos en la plaza…
de aquello, siguen vivos los recuerdos.

La viga con el cerdo ya colgado,
después de una copiosa chamuscada
para empezar haciendo feria al cuero.

Imaginativamente lo revivo,
es tan real, que lejos de ser sueño,
siento apetito por esa fritada.

Ramiro Ponce P.


Me ha gustado mucho este poema tuyo, Ramiro. Ese homenaje a la vieja casa donde los colores y los aromas vuelven a la mente en forma de recuerdos. Enhorabuena. Fuerte abrazo, junto a mi aplauso y a mi felicitación, poeta
 
La vieja casa

Cuanto tiempo ha pasado,
de aquel día que vi la luz primera,
cuanto tiempo y la casucha vieja
sigue ahí, aunque no me espera.

Ya no me espera porque es de otro dueño,
pero guarda un puñado de mis versos,
la fuente de mis lágrimas ya secas,
si las recuerdo pronto se humedecen.

Guarda punzadas de un corazón tierno,
guarda las ansias de esperanzas muertas,
guardar las ilusiones, guarda sueños,
y en la ruda vetustez de sus paredes
registra mis gemidos…..
un tanto desgastados por el tiempo.

Volver quisiera, mirarle aunque de lejos,
tropezar en los embrujos de la historia
recogiendo el cimiento de la infancia;
sembrar las hortalizas… ¡que añoranza!

El horno para el pan, en el que un día
fue asado al fuego lento de mi plata,
plata ganada con sudor de niño
vendiendo caramelos en la plaza…
de aquello, siguen vivos los recuerdos.

La viga con el cerdo ya colgado,
después de una copiosa chamuscada
para empezar haciendo feria al cuero.

Imaginativa mente lo revivo,
es tan real, que lejos de ser sueño,
siento apetito por esa fritada.

Ramiro Ponce P.
Sentido poema que ha merecido un reconocimiento, mi felicitación por el mismo. Me recuerda al poema elegia del retorno. Un saludo cordial.
 
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La vieja casa

Cuanto tiempo ha pasado,
de aquel día que vi la luz primera,
cuanto tiempo y la casucha vieja
sigue ahí, aunque no me espera.

Ya no me espera porque es de otro dueño,
pero guarda un puñado de mis versos,
la fuente de mis lágrimas ya secas,
si las recuerdo pronto se humedecen.

Guarda punzadas de un corazón tierno,
guarda las ansias de esperanzas muertas,
guardar las ilusiones, guarda sueños,
y en la ruda vetustez de sus paredes
registra mis gemidos…..
un tanto desgastados por el tiempo.

Volver quisiera, mirarle aunque de lejos,
tropezar en los embrujos de la historia
recogiendo el cimiento de la infancia;
sembrar las hortalizas… ¡que añoranza!

El horno para el pan, en el que un día
fue asado al fuego lento de mi plata,
plata ganada con sudor de niño
vendiendo caramelos en la plaza…
de aquello, siguen vivos los recuerdos.

La viga con el cerdo ya colgado,
después de una copiosa chamuscada
para empezar haciendo feria al cuero.

Imaginativa mente lo revivo,
es tan real, que lejos de ser sueño,
siento apetito por esa fritada.

Ramiro Ponce P.
Mucha nostalgia, mucho sabor de infancia. Una hermosa pieza. Abrazos Ramiro
 

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