Troto
Pablo Romero Parada
Ese día clara llamó a mi casa más tarde de lo habitual.
-Hola-
-Hola-
-Me han echado de casa-
-¿Dónde quieres que vaya a buscarte?-
-Plaza de España-
-Allá voy-
Al llegar con el audi 80 me encuentro con los huesos de Clara temblando en frente de un escudo del Celta gigante.
-Buenas noches-
-Buenas noches-
-¿Qué ha pasado?-
-Esta vez se acabó Pablo. Ya no puedo aguantar más con esa mierda. Me voy a vivir contigo.
-Está bien. ¿Quieres hablarlo?-
-No-
-¿Mañana tal vez?-
-Puede-
Nunca fui de esos tipos a los que le gustara ir rápido con el coche porque nunca fui de esos tipos a los que les entusiasmara conducir. Pero debo admitir que lo pasaba muy bien de copiloto cuando a alguno de mis amigos se les deba por meterse en el centro de Vigo a 100km/h. Soy consciente de que Clara se sentía atraída por ese tipo de sujetos, así que acelero ligeramente el coche aumentando la velocidad a unas cifras imperceptibles para ella.
Por las pintas supuse que se había pasado toda la noche fuera y que los padres no pudieron aguantar otro día más así. Ellos, creo que le ponían una hora de llegada a casa, y supongo que se la habrá saltado.
-¿No llegaste a casa a la hora?-
-Vete a la mierda-
Puede que sea eso lo que deba hacer.
Al llegar a casa le abrí paso hasta la habitación y ella dejó su mochila tirada en el suelo y se desplomó en la cama boca abajo. Llevaba la falda del uniforme y unas medias que le cubrían las rodillas. Hay que joderse que odie tanto ese colegio y que use la falda del uniforme para ir por ahí de noche. Supongo que no es tonta, ella sabe que en el "TransRock" gustan mucho las pijitas y no se porqué a ella le encanta tenernos calientes.
A mi no me gustaban las pijas pero tengo que admitir que tenía buenas piernas y que la camiseta de Inglorious Bastards tenía mucho rollito.
Me dirigí hacia la cama y comencé a besarle las piernas, fui subiendo hasta su culo, la falda era tan corta que no me impidió poder contactar con su piel y sus bragas. Mi mano se hizo espacio entre sus piernas para tocarle su precioso coño, y cuando se abrió lo suficiente mi lengua le siguió el paso. Al momento, ella arqueó su espalda y yo aproveché para quitarle las bragas. Después de trabajármela durante veinte minutos le pregunté:
-¿Qué te pasa?-
-Nada guapo, te quiero-
veinte minutos más tarde terminó por correrse, menos mal porque ya me dolía la mandíbula.
-Descansa amor-.
-Hola-
-Hola-
-Me han echado de casa-
-¿Dónde quieres que vaya a buscarte?-
-Plaza de España-
-Allá voy-
Al llegar con el audi 80 me encuentro con los huesos de Clara temblando en frente de un escudo del Celta gigante.
-Buenas noches-
-Buenas noches-
-¿Qué ha pasado?-
-Esta vez se acabó Pablo. Ya no puedo aguantar más con esa mierda. Me voy a vivir contigo.
-Está bien. ¿Quieres hablarlo?-
-No-
-¿Mañana tal vez?-
-Puede-
Nunca fui de esos tipos a los que le gustara ir rápido con el coche porque nunca fui de esos tipos a los que les entusiasmara conducir. Pero debo admitir que lo pasaba muy bien de copiloto cuando a alguno de mis amigos se les deba por meterse en el centro de Vigo a 100km/h. Soy consciente de que Clara se sentía atraída por ese tipo de sujetos, así que acelero ligeramente el coche aumentando la velocidad a unas cifras imperceptibles para ella.
Por las pintas supuse que se había pasado toda la noche fuera y que los padres no pudieron aguantar otro día más así. Ellos, creo que le ponían una hora de llegada a casa, y supongo que se la habrá saltado.
-¿No llegaste a casa a la hora?-
-Vete a la mierda-
Puede que sea eso lo que deba hacer.
Al llegar a casa le abrí paso hasta la habitación y ella dejó su mochila tirada en el suelo y se desplomó en la cama boca abajo. Llevaba la falda del uniforme y unas medias que le cubrían las rodillas. Hay que joderse que odie tanto ese colegio y que use la falda del uniforme para ir por ahí de noche. Supongo que no es tonta, ella sabe que en el "TransRock" gustan mucho las pijitas y no se porqué a ella le encanta tenernos calientes.
A mi no me gustaban las pijas pero tengo que admitir que tenía buenas piernas y que la camiseta de Inglorious Bastards tenía mucho rollito.
Me dirigí hacia la cama y comencé a besarle las piernas, fui subiendo hasta su culo, la falda era tan corta que no me impidió poder contactar con su piel y sus bragas. Mi mano se hizo espacio entre sus piernas para tocarle su precioso coño, y cuando se abrió lo suficiente mi lengua le siguió el paso. Al momento, ella arqueó su espalda y yo aproveché para quitarle las bragas. Después de trabajármela durante veinte minutos le pregunté:
-¿Qué te pasa?-
-Nada guapo, te quiero-
veinte minutos más tarde terminó por correrse, menos mal porque ya me dolía la mandíbula.
-Descansa amor-.
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