Fábula del poeta y la campesina (soneto)

Fingal

Poeta adicto al portal
Te traje el canto del primer aliento,
la esperanza en el vientre de Pandora,
los sonidos pequeños de la aurora,
la lealtad y la ambición del viento.

Te hablé de amor, verdad y atrevimiento,
te hablé de la belleza que se añora;
pero, mujer de piel trabajadora,
no te inspiré ni paz ni sentimiento.

Y lloré ingenuo con tu voz amiga,
lloré esta inmensidad de polvo y nada,
lloré y lloré a mis hijos más cercanos.

Tú me enseñaste el campo y la fatiga;
el sudor; y al final de la jornada
me diste a beber agua de tus manos.


Álvaro del Prado
Galapagar, 23 de enero de 2017
© Todos los derechos reservados.
 
Te traje el canto del primer aliento,
la esperanza en el vientre de Pandora,
los sonidos pequeños de la aurora,
la lealtad y la ambición del viento.

Te hablé de amor, verdad y atrevimiento,
te hablé de la belleza que se añora;
pero, mujer de piel trabajadora,
no te inspiré ni paz ni sentimiento.

Y lloré ingenuo con tu voz amiga,
lloré esta inmensidad de polvo y nada,
lloré y lloré a mis hijos más cercanos.

Tú me enseñaste el campo y la fatiga;
el sudor; y al final de la jornada
me diste a beber agua de tus manos.


Álvaro del Prado
Galapagar, 23 de enero de 2017
© Todos los derechos reservados.

Excelente, un fuerte y sonoro aplauso POETA
 
Excelente, un fuerte y sonoro aplauso POETA

Gracias, Luis. Es mi segundo soneto. El primero me quedó impublicable. Este, bueno, a mí me gusta, pero el profesor me lo valoró como flojito, como que las imágenes que presento están ya muy vistas, que son poco impactantes. Me pasa que he leído muy poca poesía y me pasa que me imagino ese gesto del verso final en determinada persona y me derrito.
 
Gracias, Luis. Es mi segundo soneto. El primero me quedó impublicable. Este, bueno, a mí me gusta, pero el profesor me lo valoró como flojito, como que las imágenes que presento están ya muy vistas, que son poco impactantes. Me pasa que he leído muy poca poesía y me pasa que me imagino ese gesto del verso final en determinada persona y me derrito.

Je je , joder, pues si lo valoró como flojito, y es el segundo, no sé yo ...
Bueno Álvaro, yo no soy ningún experto, pero como lector, no me ha parecido ni mucho menos un soneto facilón. Tu Profe es un tipo duro, je je...bueno eso tampoco es malo.
Abrazo
 
Te traje el canto del primer aliento,
la esperanza en el vientre de Pandora,
los sonidos pequeños de la aurora,
la lealtad y la ambición del viento.

Te hablé de amor, verdad y atrevimiento,
te hablé de la belleza que se añora;
pero, mujer de piel trabajadora,
no te inspiré ni paz ni sentimiento.

Y lloré ingenuo con tu voz amiga,
lloré esta inmensidad de polvo y nada,
lloré y lloré a mis hijos más cercanos.

Tú me enseñaste el campo y la fatiga;
el sudor; y al final de la jornada
me diste a beber agua de tus manos.


Álvaro del Prado
Galapagar, 23 de enero de 2017
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Soy de la misma opinión que el compañero Luis Adolfo, tu profesor es un poco duro. A mí me parece un soneto excelente, ¡¿y dices que es el segundo?!. Muy bien esa anáfora en el primer terceto. Auguro leer muy buena poesía salida de tus manos.
Con mi saludo muy cordial.
Salvador.
 
Te traje el canto del primer aliento,
la esperanza en el vientre de Pandora,
los sonidos pequeños de la aurora,
la lealtad y la ambición del viento.

Te hablé de amor, verdad y atrevimiento,
te hablé de la belleza que se añora;
pero, mujer de piel trabajadora,
no te inspiré ni paz ni sentimiento.

Y lloré ingenuo con tu voz amiga,
lloré esta inmensidad de polvo y nada,
lloré y lloré a mis hijos más cercanos.

Tú me enseñaste el campo y la fatiga;
el sudor; y al final de la jornada
me diste a beber agua de tus manos.


Álvaro del Prado
Galapagar, 23 de enero de 2017
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Siempre es grato encontrar una mano amiga en el trasiego a los campos y en la vida.
Excelente.
Un palcer.
 
Tu Profe es un tipo duro, je je...bueno eso tampoco es malo.
Soy de la misma opinión que el compañero Luis Adolfo, tu profesor es un poco duro.

No, no, por favor. No era mi intención transmitir esa idea. Siempre hace valoraciones en el tono más positivo posible, destacando lo bueno y, claro, es un profesor, comentando también los aspectos peores de los poemas, pero siempre con mucho humor y de forma muy natural y amable. Y es muy sano y necesario que te hagan ver todo el camino que aún queda por delante. Para mí las clases están siendo un gran estímulo, también por los ejercicios de escritura que propone.

Todo el soneto se basa en la imagen final, pero es verdad que no es una imagen original. A mí me llamó mucho la atención cuando la vi en una película japonesa y eran dos amigos los que se daban de beber para darse suerte y a modo de despedida. Yo la extrapolé a cierta persona y pierdo toda la objetividad cuando lo imagino. Creo que es un poco como si uno visualiza a esa persona que te enamora, (pero enamorado de cuando se te olvida comer, moverte y respirar), y entonces escribes: tu mirada, tu sonrisa, tu pelo... y te parece que es lo más bello del mundo y en realidad no estás diciendo nada.

Con el "flojito" se refería a que no tiene imágenes impactantes, memorables, versos que te hagan acordarte especialmente de ellos. Es un poema todo muy amable, "bucólico y pastoril", me dijo. Es verdad que intenté contar una pequeña historia de la transformación del poeta narrador, que cambia sus imágenes grandilocuentes iniciales por ese gesto tierno y sencillo, pero quizá tampoco llama mucho la atención.
 
Última edición:
Te traje el canto del primer aliento,
la esperanza en el vientre de Pandora,
los sonidos pequeños de la aurora,
la lealtad y la ambición del viento.

Te hablé de amor, verdad y atrevimiento,
te hablé de la belleza que se añora;
pero, mujer de piel trabajadora,
no te inspiré ni paz ni sentimiento.

Y lloré ingenuo con tu voz amiga,
lloré esta inmensidad de polvo y nada,
lloré y lloré a mis hijos más cercanos.

Tú me enseñaste el campo y la fatiga;
el sudor; y al final de la jornada
me diste a beber agua de tus manos.


Álvaro del Prado
Galapagar, 23 de enero de 2017
© Todos los derechos reservados.

Bello soneto, aunque como dices quizás no hay grandes imágenes, toda sencillez reviste belleza, apreciarlas y sublimarlas es poesía, esta es bella, a veces los sonetos nos quedan cortos si queremos agregar algo mas, un recurso suelen ser los estrambotes si queremos coronar el final con una frase o imagen, lo único que creo que sobra es el punto y coma del 12vo verso al final, ya que la idea continua en el siguiente, sin embargo la calidez de la imagen que presentas a mi me ha gustado mucho, creo mas bien que lo que tu maestro quiso decir es el hecho de darle mayor significado en el ultimo terceto a esa iteracion fallida del poeta con la campesina que al final termina el saboreando sus raíces de campo e internalizandolas, un gusto leerte, saludos.
 
Te traje el canto del primer aliento,
la esperanza en el vientre de Pandora,
los sonidos pequeños de la aurora,
la lealtad y la ambición del viento.

Te hablé de amor, verdad y atrevimiento,
te hablé de la belleza que se añora;
pero, mujer de piel trabajadora,
no te inspiré ni paz ni sentimiento.

Y lloré ingenuo con tu voz amiga,
lloré esta inmensidad de polvo y nada,
lloré y lloré a mis hijos más cercanos.

Tú me enseñaste el campo y la fatiga;
el sudor; y al final de la jornada
me diste a beber agua de tus manos.


Álvaro del Prado
Galapagar, 23 de enero de 2017
© Todos los derechos reservados.

Sí señor, amigo Fingal.

Estos son los sonetos que me gustan. Aquellos que saben contar historias superando los obstáculos de la rima.
Te deseo suerte para el concurso.

Un saludo cordial.

Miguel Ángel.
 
Bello soneto, aunque como dices quizás no hay grandes imágenes, toda sencillez reviste belleza, apreciarlas y sublimarlas es poesía, esta es bella, a veces los sonetos nos quedan cortos si queremos agregar algo mas, un recurso suelen ser los estrambotes si queremos coronar el final con una frase o imagen, lo único que creo que sobra es el punto y coma del 12vo verso al final, ya que la idea continua en el siguiente, sin embargo la calidez de la imagen que presentas a mi me ha gustado mucho, creo mas bien que lo que tu maestro quiso decir es el hecho de darle mayor significado en el ultimo terceto a esa iteracion fallida del poeta con la campesina que al final termina el saboreando sus raíces de campo e internalizandolas, un gusto leerte, saludos.

Muchas gracias por la valoración, Arnet. Estoy repasando lo del punto y coma que me comentas y sí veo que podría sustituirlo por una coma, pero creo que esta es una de esas situaciones en las que tanto una coma como un punto y coma pueden ser válidos.
 
Te traje el canto del primer aliento,
la esperanza en el vientre de Pandora,
los sonidos pequeños de la aurora,
la lealtad y la ambición del viento.

Te hablé de amor, verdad y atrevimiento,
te hablé de la belleza que se añora;
pero, mujer de piel trabajadora,
no te inspiré ni paz ni sentimiento.

Y lloré ingenuo con tu voz amiga,
lloré esta inmensidad de polvo y nada,
lloré y lloré a mis hijos más cercanos.

Tú me enseñaste el campo y la fatiga;
el sudor; y al final de la jornada
me diste a beber agua de tus manos.


Álvaro del Prado
Galapagar, 23 de enero de 2017
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Poeta, qué hermoso y musicalizado canto nos presentas; hay una sensibilidad enorme en cada expresión de modo que los sentidos son llevados en la dirección de sus palabras.
Grato leerle.
Saludos cordiales.
Darío.
 
Exquisito trabajo Fingal. Si las labores de la campesina han sido duras no lo ha debido ser menos para ti la composición de esta obra. De impecable ritmo y clásica estructura. A veces, merece la pena leer aunque la vista esté cansada. Un saludo.
 
Te traje el canto del primer aliento,
la esperanza en el vientre de Pandora,
los sonidos pequeños de la aurora,
la lealtad y la ambición del viento.

Te hablé de amor, verdad y atrevimiento,
te hablé de la belleza que se añora;
pero, mujer de piel trabajadora,
no te inspiré ni paz ni sentimiento.

Y lloré ingenuo con tu voz amiga,
lloré esta inmensidad de polvo y nada,
lloré y lloré a mis hijos más cercanos.

Tú me enseñaste el campo y la fatiga;
el sudor; y al final de la jornada
me diste a beber agua de tus manos.


Álvaro del Prado
Galapagar, 23 de enero de 2017
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Excelente soneto estimado Fingal, tiene mi Apto.
Un cordial saludo.
 
RECONOCIMIENTO DESTACADO
POÉTICA CLÁSICA
Poema seleccionado
por el Jurado de Mundopoesia.com


FELICIDADES
MAESTRO/A


images


CON TODO EL CARIÑO DE MUNDOPOESIA.COM
 
Hola Fingal:
Pues yo he quedado más que complacido por el presente soneto, a mi modesto entender se sotiene muy bien.
Un abrazo: Miguel

Te aplaudo hermoso soneto un abrazo

La poesía es para decir lo que uno quiere y no puede decir de otro modo sino con poesía. A mí me parece un soneto hermoso. Te felicito. Lograste darle tu toque, tu esencia, que es lo más importante.

Poeta, qué hermoso y musicalizado canto nos presentas; hay una sensibilidad enorme en cada expresión de modo que los sentidos son llevados en la dirección de sus palabras.
Grato leerle.
Saludos cordiales.
Darío.

Exquisito trabajo Fingal. Si las labores de la campesina han sido duras no lo ha debido ser menos para ti la composición de esta obra. De impecable ritmo y clásica estructura. A veces, merece la pena leer aunque la vista esté cansada. Un saludo.

RECONOCIMIENTO DESTACADO
POÉTICA CLÁSICA

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios y muchas gracias al jurado por este reconocimiento. Si ya me cuesta y me resulta difícil crear imágenes con una cierta capacidad de provocar alguna emoción, hacerlo con la exigencia de la rima (más aún la consonante) suele quedar fuera de mi alcance.

Quizá este apoyo vuestro me sirva para poco a poco empezar a llevarme bien con el soneto.

Un abrazo a todos,

Álvaro
 
Te traje el canto del primer aliento,
la esperanza en el vientre de Pandora,
los sonidos pequeños de la aurora,
la lealtad y la ambición del viento.

Te hablé de amor, verdad y atrevimiento,
te hablé de la belleza que se añora;
pero, mujer de piel trabajadora,
no te inspiré ni paz ni sentimiento.

Y lloré ingenuo con tu voz amiga,
lloré esta inmensidad de polvo y nada,
lloré y lloré a mis hijos más cercanos.

Tú me enseñaste el campo y la fatiga;
el sudor; y al final de la jornada
me diste a beber agua de tus manos.


Álvaro del Prado
Galapagar, 23 de enero de 2017
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Una bonita historia inspirada en este soneto nos dejas Álvaro,
con mucha fluidez en su lectura. Ha sido un placer poder
pasar por tu espacio. Un abrazo. Tere
 
La verdad es que acabo de comprender este soneto en cuanto a lo que quiere comunicar. Mas seguro que es problema mío.
En cuanto a su estructura, no me gusta, lo siento. Es muy indefinida y su musicalidad se resiente por ello.
 
La verdad es que acabo de comprender este soneto en cuanto a lo que quiere comunicar. Mas seguro que es problema mío.
En cuanto a su estructura, no me gusta, lo siento. Es muy indefinida y su musicalidad se resiente por ello.

Muchas gracias, Cameo (creo haber leído que era tu idea original de nombre de usuario), por tu comentario. No es nada habitual por aquí (al menos yo apenas lo he visto) encontrar comentarios críticos y creo que son muy necesarios; no solo por las ideas que pueden aportar de cara a mejorar, sino también para que seamos conscientes de que la calidad de lo que escribimos puede ser muy mediocre; o como mínimo para reconocer la gran distancia que nos falta para escribir un poema realmente bueno. Casi nadie se toma la molestia de dejar un comentario para explicar por qué no gusta un poema. Yo te lo agradezco.

En cuanto a la comprensión de lo que intentaba comunicar en el soneto, considero que el autor también tiene su responsabilidad si el mensaje no resulta claro. Si uno escribe con idea de comunicar algo, pensando en un público que lea, y el poema no se entiende bien, algo falla en el proceso de escritura.

En cuanto a la estructura (supongo que te refieres a la métrica, al ritmo de cada verso), empecé escribiendo en mi adolescencia sin la menor noción del ritmo. Ya ves, uno se cree que se puede poner a escribir poesía sin saber nada. Recientemente sí he empezado a aprender más en serio (o a intentarlo), pero sigo sin tener un oído bien educado para el ritmo, así que no me cabe duda de que la musicalidad de mis poemas es mejorable.

La verdad es que no suelo escribir siguiendo métricas clásicas y mucho menos sometiéndome al rigor de la rima consonante. La limitación de posibles palabras para terminar los versos una vez que has elegido una se me hace insoportable. Este es el segundo soneto (y de momento el último) que he escrito. Lo escribí más como ejercicio y, bueno, me pareció aceptable, que podía llamarse soneto, pero está claro que es un tipo de composición con la que no me llevo bien (por no decir que me supera).

Un abrazo,

Álvaro
 

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