Fingal
Poeta adicto al portal
Te traje el canto del primer aliento,
la esperanza en el vientre de Pandora,
los sonidos pequeños de la aurora,
la lealtad y la ambición del viento.
Te hablé de amor, verdad y atrevimiento,
te hablé de la belleza que se añora;
pero, mujer de piel trabajadora,
no te inspiré ni paz ni sentimiento.
Y lloré ingenuo con tu voz amiga,
lloré esta inmensidad de polvo y nada,
lloré y lloré a mis hijos más cercanos.
Tú me enseñaste el campo y la fatiga;
el sudor; y al final de la jornada
me diste a beber agua de tus manos.
Álvaro del Prado
Galapagar, 23 de enero de 2017
© Todos los derechos reservados.
la esperanza en el vientre de Pandora,
los sonidos pequeños de la aurora,
la lealtad y la ambición del viento.
Te hablé de amor, verdad y atrevimiento,
te hablé de la belleza que se añora;
pero, mujer de piel trabajadora,
no te inspiré ni paz ni sentimiento.
Y lloré ingenuo con tu voz amiga,
lloré esta inmensidad de polvo y nada,
lloré y lloré a mis hijos más cercanos.
Tú me enseñaste el campo y la fatiga;
el sudor; y al final de la jornada
me diste a beber agua de tus manos.
Álvaro del Prado
Galapagar, 23 de enero de 2017
© Todos los derechos reservados.