Amores inalcanzables
(soneto)
No te extrañe, mujer, si flores bellas
nunca te regalé; mi ofrenda sube,
beso tras verso y vuelo tras querube,
a tu arrebol de escarchas y centellas.
Llevas el rastro orlando de tu nube
flauta de luna y cascabel de estrellas
que averiguan el gusto de tus huellas,
sabor y dirección que nunca tuve.
Eterna seguirás viajando al viento
desnuda de furtivas pinceladas;
robas mi norte y mis azares mudas.
Y tres veces el tiempo giras lento
sobre mi pecho herido por doradas
veletas y galaxias puntiagudas.
(soneto)
No te extrañe, mujer, si flores bellas
nunca te regalé; mi ofrenda sube,
beso tras verso y vuelo tras querube,
a tu arrebol de escarchas y centellas.
Llevas el rastro orlando de tu nube
flauta de luna y cascabel de estrellas
que averiguan el gusto de tus huellas,
sabor y dirección que nunca tuve.
Eterna seguirás viajando al viento
desnuda de furtivas pinceladas;
robas mi norte y mis azares mudas.
Y tres veces el tiempo giras lento
sobre mi pecho herido por doradas
veletas y galaxias puntiagudas.