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Un milagro (Imagen 1/ febrero 2017)

ropittella

Poeta veterana en el Portal
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Se salvó del incendio la caja
que guardaba tu secreto.
La llave que abría el terreno,
el terreno que cultivabas
para mí.
Sabías de mi adoración
por los jardines.
Nunca podré entrar.
Las madreselvas ya no existen -amor-
se inundaron de edificios y sus aguas cloacales...
Sin embargo el destello
de la sombra de tu paso interminable
entre los surcos y el pozo,
todo lo que narras
y el deseo
que te hacía temblar
vienen a mí en la lectura de las cartas.
Aunque ya no soy aquella, ni en los sueños
-hace ya mucho tiempo que no creo en los milagros-
y supongo que el pasado en estas líneas,
es un cúmulo de inútiles recuerdos
que los ingenuos guardarían
como tesoros,
para llorar por ellos
cada vez que vuelvan a encontrarlos
entre los objetos, que se acumulan
para justificar
que existió lo que se recuerda.
Quemaré estas viejas cartas
y todo mi dolor será quemado.
Tiraré la llave al vacío
desde la ventana del noveno piso.
Miraré que no lastime a nadie.
No otra vez.
Entonces sí, quizá sea un milagro
este segundo fuego.
 
Última edición:
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Se salvó del incendio la caja
que guardaba tu secreto.
La llave que abría el terreno,
el terreno que cultivabas
para mí.
Sabías de mi adoración
por los jardines.
Nunca podré entrar.
Las madreselvas ya no existen -amor-
se inundaron de edificios y sus aguas cloacales...
Sin embargo el destello
de la sombra de tu paso interminable
entre los surcos y el pozo,
todo lo que narras
y el deseo
que te hacía temblar
vienen a mí en la lectura de las cartas.
Aunque ya no soy aquella, ni en los sueños
-hace ya mucho tiempo que no creo en los milagros-
y supongo que el pasado en estas líneas
es un cúmulo de recuerdos inútiles
que los ingenuos guardarían como tesoros,
para llorar por ellos cada vez que vuelvan a encontrarlos
entre los objetos que se acumulan para justificar
que existió lo que se recuerda.
Quemaré estas viejas cartas
y todo mi dolor será quemado.
Tiraré la llave al vacío
desde la ventana del noveno piso.
Miraré que no lastime a nadie.
No otra vez.
Entonces sí, quizá sea un milagro
este segundo fuego.
Intenso poema para dejar fuera del recuerdo ese
abandono de tiempo pasado, pueden ser cartas y llaves,
tambien elementos que fueron estallido de sentimientos
y hoy han perdido el significado.
queda al acabar la lectura un interado poder de
tristeza sublime cuando la decision es tirar la llave.
felicidades. magnifico. luzyabsenta
 
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Se salvó del incendio la caja
que guardaba tu secreto.
La llave que abría el terreno,
el terreno que cultivabas
para mí.
Sabías de mi adoración
por los jardines.
Nunca podré entrar.
Las madreselvas ya no existen -amor-
se inundaron de edificios y sus aguas cloacales...
Sin embargo el destello
de la sombra de tu paso interminable
entre los surcos y el pozo,
todo lo que narras
y el deseo
que te hacía temblar
vienen a mí en la lectura de las cartas.
Aunque ya no soy aquella, ni en los sueños
-hace ya mucho tiempo que no creo en los milagros-
y supongo que el pasado en estas líneas
es un cúmulo de recuerdos inútiles
que los ingenuos guardarían como tesoros,
para llorar por ellos cada vez que vuelvan a encontrarlos
entre los objetos que se acumulan para justificar
que existió lo que se recuerda.
Quemaré estas viejas cartas
y todo mi dolor será quemado.
Tiraré la llave al vacío
desde la ventana del noveno piso.
Miraré que no lastime a nadie.
No otra vez.
Entonces sí, quizá sea un milagro
este segundo fuego.

Me encantó ¡¡ por aquí decimos: borrón y cuenta nueva. Que gusto me da encontrarme de nuevo con tu poesía querida amiga, te dejo mi cariño de toda la vida bonita Ropitella.
 
Última edición:
Intenso poema para dejar fuera del recuerdo ese
abandono de tiempo pasado, pueden ser cartas y llaves,
tambien elementos que fueron estallido de sentimientos
y hoy han perdido el significado.
queda al acabar la lectura un interado poder de
tristeza sublime cuando la decision es tirar la llave.
felicidades. magnifico. luzyabsenta
Mil gracias compañero. Me alegran siempre tus huellas en mis intentos.
Abrabesos en tu corazón tan generoso.
 
Me encantó ¡¡ por aquí decimos: borrón y cuenta nueva. Que gusto me da encontrarme de nuevo con tu poesía querida amiga, te dejo mi cariño de toda la vida bonita Ropitella.
Y encontrarme con tu paso por mi rincón me da enorme gusto. Tengo que visitar el tuyo amigo Selen, para disfrutar de tustemas como siempre.
Estoy complicada con los tiempos, pero de tanto en tanto me doy el gusto de visitar esta casa de poesía. Mil gracias por llegar. Abrabesos en tu alma.
 
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Se salvó del incendio la caja
que guardaba tu secreto.
La llave que abría el terreno,
el terreno que cultivabas
para mí.
Sabías de mi adoración
por los jardines.
Nunca podré entrar.
Las madreselvas ya no existen -amor-
se inundaron de edificios y sus aguas cloacales...
Sin embargo el destello
de la sombra de tu paso interminable
entre los surcos y el pozo,
todo lo que narras
y el deseo
que te hacía temblar
vienen a mí en la lectura de las cartas.
Aunque ya no soy aquella, ni en los sueños
-hace ya mucho tiempo que no creo en los milagros-
y supongo que el pasado en estas líneas,
es un cúmulo de inútiles recuerdos
que los ingenuos guardarían
como tesoros,
para llorar por ellos
cada vez que vuelvan a encontrarlos
entre los objetos, que se acumulan
para justificar
que existió lo que se recuerda.
Quemaré estas viejas cartas
y todo mi dolor será quemado.
Tiraré la llave al vacío
desde la ventana del noveno piso.
Miraré que no lastime a nadie.
No otra vez.
Entonces sí, quizá sea un milagro
este segundo fuego.
Siempre existe el milagro de la esperanza, una puerta cerrada , unas viejas cartas, solo retienen los sueños, el fuego redime cuando se necesita el olvido
Un placer pasar por tus letras
Carmen
 
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Se salvó del incendio la caja
que guardaba tu secreto.
La llave que abría el terreno,
el terreno que cultivabas
para mí.
Sabías de mi adoración
por los jardines.
Nunca podré entrar.
Las madreselvas ya no existen -amor-
se inundaron de edificios y sus aguas cloacales...
Sin embargo el destello
de la sombra de tu paso interminable
entre los surcos y el pozo,
todo lo que narras
y el deseo
que te hacía temblar
vienen a mí en la lectura de las cartas.
Aunque ya no soy aquella, ni en los sueños
-hace ya mucho tiempo que no creo en los milagros-
y supongo que el pasado en estas líneas,
es un cúmulo de inútiles recuerdos
que los ingenuos guardarían
como tesoros,
para llorar por ellos
cada vez que vuelvan a encontrarlos
entre los objetos, que se acumulan
para justificar
que existió lo que se recuerda.
Quemaré estas viejas cartas
y todo mi dolor será quemado.
Tiraré la llave al vacío
desde la ventana del noveno piso.
Miraré que no lastime a nadie.
No otra vez.
Entonces sí, quizá sea un milagro
este segundo fuego.

Gran poema nos compartes Poetisa Ropitella encuentro y desencuentro para el fuego renuevo que define esa conclusión para darle fin al dolor que contienen esas cartas. Un placer el disfrutarlo tanto como el de volver a saludarte Gran Poetisa. Desde méxico con admiración...
anthua62
 
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Se salvó del incendio la caja
que guardaba tu secreto.
La llave que abría el terreno,
el terreno que cultivabas
para mí.
Sabías de mi adoración
por los jardines.
Nunca podré entrar.
Las madreselvas ya no existen -amor-
se inundaron de edificios y sus aguas cloacales...
Sin embargo el destello
de la sombra de tu paso interminable
entre los surcos y el pozo,
todo lo que narras
y el deseo
que te hacía temblar
vienen a mí en la lectura de las cartas.
Aunque ya no soy aquella, ni en los sueños
-hace ya mucho tiempo que no creo en los milagros-
y supongo que el pasado en estas líneas,
es un cúmulo de inútiles recuerdos
que los ingenuos guardarían
como tesoros,
para llorar por ellos
cada vez que vuelvan a encontrarlos
entre los objetos, que se acumulan
para justificar
que existió lo que se recuerda.
Quemaré estas viejas cartas
y todo mi dolor será quemado.
Tiraré la llave al vacío
desde la ventana del noveno piso.
Miraré que no lastime a nadie.
No otra vez.
Entonces sí, quizá sea un milagro
este segundo fuego.


Brillante escrito muy acorde con la imagen, gran placer la lectura. Saludos.
 
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Se salvó del incendio la caja
que guardaba tu secreto.
La llave que abría el terreno,
el terreno que cultivabas
para mí.
Sabías de mi adoración
por los jardines.
Nunca podré entrar.
Las madreselvas ya no existen -amor-
se inundaron de edificios y sus aguas cloacales...
Sin embargo el destello
de la sombra de tu paso interminable
entre los surcos y el pozo,
todo lo que narras
y el deseo
que te hacía temblar
vienen a mí en la lectura de las cartas.
Aunque ya no soy aquella, ni en los sueños
-hace ya mucho tiempo que no creo en los milagros-
y supongo que el pasado en estas líneas,
es un cúmulo de inútiles recuerdos
que los ingenuos guardarían
como tesoros,
para llorar por ellos
cada vez que vuelvan a encontrarlos
entre los objetos, que se acumulan
para justificar
que existió lo que se recuerda.
Quemaré estas viejas cartas
y todo mi dolor será quemado.
Tiraré la llave al vacío
desde la ventana del noveno piso.
Miraré que no lastime a nadie.
No otra vez.
Entonces sí, quizá sea un milagro
este segundo fuego.
Bellísimo estimada Ropitella, a veces pareciera que los recuerdos se abren para lastimar o como bien dices en ese gran final de lujo, para manifestar un segundo milagro. Profundidad que seduce a los sentidos. Un gusto leerte de nuevo. Un gran abrazo hoy día.
 
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Se salvó del incendio la caja
que guardaba tu secreto.
La llave que abría el terreno,
el terreno que cultivabas
para mí.
Sabías de mi adoración
por los jardines.
Nunca podré entrar.
Las madreselvas ya no existen -amor-
se inundaron de edificios y sus aguas cloacales...
Sin embargo el destello
de la sombra de tu paso interminable
entre los surcos y el pozo,
todo lo que narras
y el deseo
que te hacía temblar
vienen a mí en la lectura de las cartas.
Aunque ya no soy aquella, ni en los sueños
-hace ya mucho tiempo que no creo en los milagros-
y supongo que el pasado en estas líneas,
es un cúmulo de inútiles recuerdos
que los ingenuos guardarían
como tesoros,
para llorar por ellos
cada vez que vuelvan a encontrarlos
entre los objetos, que se acumulan
para justificar
que existió lo que se recuerda.
Quemaré estas viejas cartas
y todo mi dolor será quemado.
Tiraré la llave al vacío
desde la ventana del noveno piso.
Miraré que no lastime a nadie.
No otra vez.
Entonces sí, quizá sea un milagro
este segundo fuego.

Cuando los recuerdos no hacen más que causar daño lo mejor es tirarlos con todo y llave, despojarse de ellos y vestirse de esperanza es lo mejor, doliente poema en la magia de tu pluma, linda, amparado a la imagen elegida y con un excelente cierre que remata el excelente cuerpo de tu obra con broche de oro, un fuerte abrazo y mi gratitud por decir presente en nuestro foro, un millónnnnnnnnnnnnnnnnnnnn…


ligiA
 
Qué alegría verte, Ropi, aunque sea entre los versos que les dedicas a unas cartas que fueron el sentido de una vida que quedó atrás. ¡Pero qué precioso poema! Cómo has plasmado los recuerdos, la nostalgia, la pérdida y el valor, sobre todo, de hacer frente a lo que sigue existiendo.
Un cálido abrazo hasta esas tierras argentinas con mucho cariño.
¡Hola Mago Alonso! ¡Mil gracias por tu alegría y tu comentario! Sabes que es mutuo el cariño que cultivamos en las visitas a esta casa. Vuelan mis abrabesos gigantes hasta tus nevadas montañas.
 
Gran poema nos compartes Poetisa Ropitella encuentro y desencuentro para el fuego renuevo que define esa conclusión para darle fin al dolor que contienen esas cartas. Un placer el disfrutarlo tanto como el de volver a saludarte Gran Poetisa. Desde méxico con admiración...
anthua62
Muchísimas gracias, me alegra que disfrutaras lo leído, también me da placer volver y reencontrarme con los compañeros de camino. Abrabesos en tu corazón generoso.
 
Cuando los recuerdos no hacen más que causar daño lo mejor es tirarlos con todo y llave, despojarse de ellos y vestirse de esperanza es lo mejor, doliente poema en la magia de tu pluma, linda, amparado a la imagen elegida y con un excelente cierre que remata el excelente cuerpo de tu obra con broche de oro, un fuerte abrazo y mi gratitud por decir presente en nuestro foro, un millónnnnnnnnnnnnnnnnnnnn…


ligiA
Gracias millones de millones a ti, estimadísima y admiradísima Ligia. Ya he dicho en muchas oportunidades, y no me canso, que esta propuesta es muy de mi agrado. Lamento no contar con el tiempo suficiente para dedicar a la lectura y comentarios, amén de que me he quedado sin la PC portátil, que me servía para agilizar esas actividades. Ahora de vacaciones por unos días tengo la posibilidad de entrar con más calma y compartir lo que las imágenes propuestas me inspiran.
Me halagas con tus comentarios amiga. Te agradezco tu lectura y la dedicación, pero lo que más me halaga es el cariño que siempre me brindas.
Abrabesos en tu alma bella.
 
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Se salvó del incendio la caja
que guardaba tu secreto.
La llave que abría el terreno,
el terreno que cultivabas
para mí.
Sabías de mi adoración
por los jardines.
Nunca podré entrar.
Las madreselvas ya no existen -amor-
se inundaron de edificios y sus aguas cloacales...
Sin embargo el destello
de la sombra de tu paso interminable
entre los surcos y el pozo,
todo lo que narras
y el deseo
que te hacía temblar
vienen a mí en la lectura de las cartas.
Aunque ya no soy aquella, ni en los sueños
-hace ya mucho tiempo que no creo en los milagros-
y supongo que el pasado en estas líneas,
es un cúmulo de inútiles recuerdos
que los ingenuos guardarían
como tesoros,
para llorar por ellos
cada vez que vuelvan a encontrarlos
entre los objetos, que se acumulan
para justificar
que existió lo que se recuerda.
Quemaré estas viejas cartas
y todo mi dolor será quemado.
Tiraré la llave al vacío
desde la ventana del noveno piso.
Miraré que no lastime a nadie.
No otra vez.
Entonces sí, quizá sea un milagro
este segundo fuego.
Romçantico relato-poema, querida Ropittella,
con tu acostumbrada calidad, ordenas tus pensamientos en forma amena y llevadera,
en este caso, manifestando tus propósitos de reiniciar una nueva etapa sin el lastre de los recuerdos;
gracias por traer tu inspiración al foro,
abrazos,
Eduardo
 

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